viernes, 8 de octubre de 2010

Redondo

La Argentina sin dudas resulta divertida. Quizás la más entretenida comedia de enredos que pueda imaginarse. Con matices realmente literarios, como lo son las historias cíclicas, la continuidad de los parques, las noches boca arriba... Un modelo autoritario en donde reina la anarquía y el descontrol, un modelo de alta concentración del poder político en el cual la política (es decir, el arte de mejorar la vida de los pueblos, y de conducir a la nación en algún rumbo) brilla por su ausencia, y ha sido reemplazada por el esgrima verbal y las estratagemas electorales para huir hacia adelante. Un modelo de los modelantes en el cual la principal consigna es no ir en cana. Un modelo que oculta (para la conveniencia de todos) una aciaga realidad: que no tenemos los argentinos la más mínima idea de qué hacer con todos los quilombos que nos hemos sabido ganar en estos años: la exangüe matriz productiva, incapaz de absorber un solo brazo más de las multitudes miserabilizadas, debe en cambio dejar su libra de carne al Estado para que éste tenga a esas muchedumbres subsidiadas, adormiladas, drogadas, matando de vez en cuando a algún "blanquito" de clase media para robarle las zapatillas... algo que no haga mucho ruido. Después de todo, es mejor que miles de guerrilleros asesinando cada 10 horas todos los días, paisaje típico de los '70. Es una tensión controlada, parte del cliché kirchnerista: "menos mal que estamos nosotros, porque si no, quién para a esos millones de desposeídos que viven en el limes y como los bárbaros de antaño, acampan cada día más cerca, piden cada día una milla más, más cabezas de ganado, y que el día que nos vayamos van a cruzar la frontera y a decapitarnos a todos, a saquear, a quemar y a violar". Lo último que le queda a la dirigencia en el (des) gobierno es ese argumento incendiario, triste secuela de los tristes días de fines de 2001. "Nosotros estamos para tener a la masa sin rumbo controlada en su barro y sus carencias cotidianas, conforme con su reguetón perreante, su cumbia tumbera, sus bravatas con un arma en la mano, su fantasía de gangsta' hip hop de L.A."

Un argumento elementalmente oligarca, como oligarcas son los personeros, todos millonarios pedantes y pedestres, que conforman el elenco estable que se presenta a través de un populismo cada vez más vacío, cada vez más impopular.

Ése, el argumento incendiario, casi un apriete que condicionará la futura gobernabilidad para quien venga después, matizado con toda la parafernalia American Psicobolche de museo. Para la gilada, para prolongar la fantasía a los otros marginales, los marginales de la intelectualidad autista y retrasada, eternamente repetidora y pendevieja, para que sientan, esos viejos caducos que otrora se sintieron una juventud maravillosa enfundada en patillas y bluejeans, que viven en la Cuba de sus sueños, que toman un mojito en el malecón, viendo el sol hundirse en el mar Caribe al atardecer, mientras los guajiros vuelven transpirados de los cañaverales, sin un cobre en el bolsillo, sin jabón para bañarse, pero felices por ser "el sujeto histórico de la revolución"... O la fantasía de volver a 1968, cuando eran veinteañeros, y tal vez ni siquiera, cuando las minitas les devolvían las miradas y todos eran importantes por repetir las consignas libertarias con voces un poco engoladas de tonito "Che", y en esa fantasía surcar las calles de París -siempre románticas- e ir a acampar al patio de la Sorbona... "debajo del asfalto está la playa".

En fin, la Argentina es un sainete muy colorido. Siempre resulta cómico ver a los viejos caducos payasear de pendejos, mostrarle a todos que aquellos jóvenes son estos jóvenes... Que el tiempo no pasó... Y hacer esa alharaca, llena de morisquetas y escenas dantescas, dedicada a un público aún más viejo, si no muerto ya... Esos otros viejos que en su momento los miraban de soslayo, con cara seria, y sobre los que, en este tiempo congelado, los jóvenes de otrora siguen proyectando su rebeldía adolescente. Denevi postulaba en La República de Trapalanda con enorme contundencia y meticulosidad la tesis de la Argentina adolescente, que estructuralmente se aplica a casi todas sus ridículas y pantagruélicas situaciones, que impiden que nuestra decadencia sea siquiera contemplada como una tragedia. Y claro está, para una Argentina adolescente, con una intelectualidad adolescente, con una dirigencia adolescente, adolescentes envejecemos, adolescentes hacemos el ridículo y adolescentes nos moriremos.

Jorge Lanata en cambio demuestra que sabe envejecer, que a él el tiempo le produce los efectos naturales que el tiempo, salvo para nuestra caterva adolescente, sabe generar. Que algo aprende, si bien que a los golpes, que es una forma de aprender que desprecia el factor volitivo. Y Ha alcanzado la preclaridad de que debe necesariamente volverse más sabio, como el Diablo del Martín Fierro (¿o deberíamos decir, como la pendevieja más paradigmática, del "José Hernández"?), simplemente para no morirse adolescente, que es algo así como morirse pelotudo.

Pero no nos desviemos. Hablábamos de la comedia argentina, literaria, colorida, llena de paradojas y de historias circulares, de enredos de revista estival, y casi por casualidad mentamos a uno de los adalides del progresismo periodístico de los últimos '80. En ese entonces, un joven provocador que destacaba sobre todo por la creatividad de las primeras planas del diario que fundó, el actual Boletín Oficial 12, y que en su momento supo ser el medio que imprimió a todos los medios el código ideológico y de conducta con que habría de afrontarse el periodismo de ahí en más. Un periodismo de cáscara cáustica, irónica, crítica, pero con un trasfondo quizás algo ingenuo: el bienpensantismo de los eslóganes y la moralización de la política.

Ya desde hace unos años que Lanata se quedó sin eslóganes, porque se los robaron todos. Los tipos que hoy, desde un mercenarismo inescrupuloso, lo "corren por izquierda" como él mismo dice; se quedaron con todo el cotillón del discurso progre, incluyendo las llaves del anatema. Le pasó a Magdalena, le pasó a Strassera, le va a pasar a muchos. Muchos que tal vez aplaudan cuando a alguna persona que quizás no les cae bien por motivos ideológicos, le vedan el acceso a un cargo electivo, a expresarse por la prensa o por la televisión, o simplemente lo descalifican y lo condenan al ostracismo, porque se sostiene que, durante la dictadura militar por ejemplo, tuvo la mala idea de trabajar, o incluso de tomarse un café con un teniente coronel a la vista de todo el mundo... Le puede pasar a Verbitsky, le puede pasar a Zaffaroni, le podría pasar a muchos de los que hoy laburan de funcionarios, y quizás porque lo saben se anticipan. Porque esto de sacar los trapitos al sol como viejas conventilleras es escupir para arriba. Porque tal vez deberían morirse todos los que nacieron de 1955 ó 1958 para atrás, para que el tema del Proceso deje de ser un Proceso kafkiano en la actualidad.

En fin, el domingo pudimos verlo a Lanata reivindicando sin querer la figura tan denostada (odiada sería la palabra, porque el adolescente es muy odiador) de Bernardo Neustadt. Ya lo van a ver abajo, pero por las dudas, algunas definiciones:

- Me preocupan los chicos. Mirá vos, me volví viejo y me preocupan los chicos. Me preocupa el mensaje que los chicos reciben. Porque la historia que les están contando es mentira.

- Les estamos enseñando a los chicos que si tomás un colegio podés lograr que se vaya Macri. Pero la manera de que se vaya Macri no es tomar un colegio. Es ganarle las elecciones.

- Pero para ganar las elecciones tenemos que trabajar más, que estudiar más... Y eso lleva muchísimo más laburo que tomar un colegio.


- Es mentira. El tipo que te dice que se hace la revolución porque tomás un colegio te está forreando.


- Así no se produce ningún cambio. Los cambios se producen trabajando en serio. No existen los cambios rápidos. Son mentira los cambios rápidos.


- Tristán Bauer está filmando un documental sobre el Che ¿Sabés cómo se llama? "El hombre nuevo". Por favor, no empecemos otra vez con esta pelotudez setentista del hombre nuevo, que en el fondo es una idea de la Biblia... "El hombre nuevo se redime por la fe", etc. etc. No existe el hombre nuevo. Tenemos el hombre que tenemos.




Acostumbramos a decir que el mundo es redondo (y Nietzsche explicó que la historia es esférica, y que cada momento del presente actualiza todo el pasado y pone en perspectiva todo el futuro), y que todo llega. A Lanata, como le pasó a Eliashev, a Leuco, a Caparrós y a tantos otros, esta interna del progresismo lo puso cara a cara con los talibanes más crapulosos y crematísticos... Un progresismo argentino que los prodigó a los crápulas, que los amparó en un silencio cómplice y selectivo, y que ahora ve al rey desnudo. Porque la criatura siempre fue la misma. La madre de las purgas y las facciones. De los iluminados, de los exegetas más fieles a los libros sagrados, de los monjes del compromiso laicizado. Una banda que siempre hizo de todo debate una acusación y una descalificación, y de toda premisa de conducta una mascarada cínica. Que escudó todo su terrible autoritarismo, su oligarquía pétrea y su mentira en presuntas "asambleas populares", "juicios populares", "confiscaciones populares".

La banda que ahora, como ayer, como siempre (sólo que esta vez también a ellos, a los cándidos que sostienen la bondad de las utopías, o sea la verdad de lo que es imposible -y por tanto esencialmente falso), los acusa, los señala, los descalifica, y los persigue.

7 comentarios:

Almafuerte dijo...

Magistral lo suyo.

Estas cuestiones del setentismo, de no hacerse cargo de los problemas reales y evadirse de las responsabilidades concretas con la pose, el discurso y el folklore son cosas que vengo repitiendo hace mil años (de entrecasa, o en conversaciones con amigos, como es lógico nadie me da bola ... :P )

Por suerte muy de a poco algunas voces han ido abriendo paso a temas postergados, y enbuenahora se ablandan las mistificaciones.

En mi humilde opinión, toda la década del 70 (y el arrastre de las anteriores) se resume a un único asunto: el uso de la violencia como herramienta válida de la política. Si se acepta o no el crimen como método, el concepto de enemigo interno, y la injerencia de países extranjeros en el ejercicio de la violencia entre argentinos. Quede claro que no estoy diferenciando entre izquierda y derecha.

Lo cierto es que zanjado el debate o no, la vida sigue pasando y ya nos pasaron cuatro décadas por encima. Imperdonable seguir con esto, estamos tapados por obligaciones incumplidas y generaciones quemadas en aras de este narcisismo infantil. Ya basta de esta historia, crezcan de una buena vez.

Destouches dijo...

Impecable. Nada para agregar. El progresismo es un monstruo que termina deglutiendo a sus propios inventores, en especial si conservan la buena fe. Es la historia de Frankenstein.

Más allá de su responsabilidad en la gestación de este monstruo, es muy valioso lo de Lanata. En un punto, ya no es una cuestión de ideología sino de sentido común.

Adán dijo...

Un saludo para todos. Por lo que veo, en la Argentina tienen el mismo problema de gobernantes déspotas e ineptos que tenemos en España con el psoecialista ZParo.

Es el primer comentario que hago aquí, aunque sigo apasionadamente este blog de Occam desde que escribió y defendió muy acertadamente a José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia.


Felicidades a todos los hispanohablantes por el más que merecido premio Nobel de Literatura de Mario Vargas Llosa. Este hilo de esperanza a que la cultura y la verdad (aunque normalmente la verdad es políticamente incorrecta) venza al despotismo y al desgobierno, nos alenta a que sigamos en la lucha, nuestra revolución no es otra que la cultura y ésta se adquiere despacio, con el tiempo. De momento, tenemos lo que nos merecemos.

Espero que la Argentina y España en un futuro inmediato, sean prósperas en personas cultas en beneficio de nuestras respectivas democracias. Un abrazo de hermano y camarada.

Occam dijo...

Almafuerte: Muchas gracias por su valioso comentario. Agregaría al uso de la violencia, la intolerancia en general, el concepto de ruptura de la unidad que en general significan todos los sistemas políticos de facción que proponen la guerra civil como forma idónea de "mejorar" algo a través de cambiarlo todo, fundamentalmente, a través de la supresión del adversario político, que se transforma en enemigo total, objetivo a ser destruido.

Destouches: Completamente de acuerdo. Es un tema de sentido común, que en los circunloquios falsamente racionalistas de la intelectualidad autocelebratoria, es el primer "prejuicio burgués" a destruir, el principal velo que descorrer... el velo de la realidad, claro, el gran monstruo opresor de todas las fantasías redencionistas.

Amén de ello, el debate se sigue empobreciendo de argumentaciones ad hominem, que son las preferidas para este hato de aprendices de cuáqueros laicizados: que decís que te gusta el "jogo bonito" pero en 1994 en un picado te vi que le pegaste un patadón a Pepito y sin pelota; y vos que decís que el fútbol es deporte de hombres y de códigos pero en 1996 en un torneo inter-countries simulaste una falta que no te hicieron para hacer echar a Juancito, etc., etc.

En fin, todo muy afeminado esto, como ya lo señalaba Nietzsche con un siglo de anticipación. El femenino es un sexo adorado por mí, usted lo sabe... Y le queda muy bien (óptimo) a las mujeres. Pero francamente, ver a los hombres en cotilleos de comadronas, deprime.

Un cordial saludo a ambos.

Occam dijo...

Hola, Adán: Gracias por darte a conocer, luego de tanto tiempo. Desde ya agradezco tu gentil comentario, y comparto tu apreciación acerca del merecimiento de Mario Vargas Llosa al Nobel (aunque no estoy seguro de que el Nobel se lo merezca a Vargas Llosa).

Con José Antonio y su ideario auténticamente democrático y socialmente justo (que es más o menos lo contrario de igualitario, al menos desde Ulpiano hasta estos tiempos) nos une la siempre expresa afinidad que tenía el General Perón con su señera figura, pletórica de capacidad, honestidad y compromiso con la paz y la concordia entre hermanos.

Aquí también hubo alguna vez un proyecto que aspiraba a la paz y la unidad de todos los argentinos, al desarrollo organizado de la comunidad, a la generación de empresas colectivas, de construcciones nacionales, que superaran las triviales diferencias que siempre han existido entre compatriotas por las más nimias orientaciones ideológicas, y que indefectiblemente han terminado en hechos de sangre, y luego en venganzas, etc. etc.

Pero bueno, aquí nos tienes, ya sumergidos infinitamente en el lodo de la discordia más visceral, sin saber otra vez por qué, atizada siempre desde arriba, por los mediocres que no supieron ser cuando debían lo suficientemente hombres y ciudadanos, y que hoy viven este inmerecido regalo del destino -un gobierno al que llegaron por casualidad- como una oportunidad de revancha que nadie ha pedido, y con perfidia siembran el conflicto y el distanciamiento entre argentinos como una forma vulgar y dañina del "divide et impera".

En fin, ustedes se nos han anticipado con Garzón y su vedettismo (aquí idolatrado por esa progresía de la que tanto nos lamentamos) y su prevaricato sistemático. Pero lamento comentarte que en adelante, hemos sido los argentinos -algunos argentinos, pero el mote nos va a quedar a todos- los que hemos destruido la seguridad jurídica, las reglas del debido proceso, los más elementales recaudos hacia la eficacia probatoria y la idoneidad de los testigos, para transformar a la justicia en una despreciable máquina de injusticia... Ustedes luego nos han copiado, y ciertamente, se han pasado... ¡Nadie hubiera imaginado llegarse con el brazo asirio hasta la década del '30! Pero bueno, es la lamentable realidad entre nuestros pueblos: rige entre ellos una empatía negativa, un mutuo solazarse en la decadencia, que ciertamente esperamos, pueda revertirse alguna vez.

Mi más cordial saludo, y bienvenido a este espacio.

RELATO DEL PRESENTE dijo...

Lo bueno es que el gordo no se quedó sólo en la declaración que hizo en su programa.

En la reciente entrevista que concedió a la revista Noticias, afirmó que estaba muy caliente con que el Gobierno reivindique la lucha armada. Que no puede ser que los chicos tampoco sepan que en los 70, las organizaciones te metían en "la carcel del pueblo" por ser puto o adúltero.

Lo más fuerte, a mi gusto particular, fue cuando arremetió contra la manía del setentismo como algo loable:

"Terminan reivindicando, indirectamente, a Santucho y Firmenich, una locura"

"Basta de mentir a la gente. Las organizaciones no querían la democracia. Eran Marxistas y consideraban que la democracia era un sistema burgués."

"Me da miedo saber que el mismo quilombo de los 70, puede volver a pasar tranquilamente"


Puede ser que Lanata haya madurado en sus apreciaciones con el tiempo, como puede ser que también nos quemamos con leche al ver lo que puede ser realmente un falso Gobierno Progresista y que el gordo, en definitiva, sea un faro que nos recuerde que una cosa son las ideologías, y otra lo que los hombres hacen de ella.

En definitiva, lo que nos termina hermanando con Lanata, es que los peronistas también estamos pagando el pato de lo que es tener un Gobierno que dice defender banderas que detesta.

Un abrazo.

Occam dijo...

Coincido con usted, Relato. Sobre todo, es destacable su último párrafo: "En definitiva, lo que nos termina hermanando con Lanata, es que los peronistas también estamos pagando el pato de lo que es tener un Gobierno que dice defender banderas que detesta". Es decir que el régimen, con su omnicomprensiva ambición de captar el "campo popular" (expresión de por sí bien progre), acumula discursos y sentimientos dirigidos hacia grupos esencialmente contradictorios, y por tanto, también ellos contradictorios. Un ejemplo paradigmático de ese talante es por ejemplo uno de los blogs militantes financiados por AF, que se llama "anarcoperonismo", un oxímoron.

Yendo a la revista, que un amigo gentilmente me facilitó, encontramos estas frases de Lanata, que no hacen más que respaldar lo esbozado en el post en comento:
El Gobierno... cómo lo puedo explicar... Lo que yo hice a lo largo de mi carrera tiene que ver con lo que el Gobierno dice. Esa es la mejor cara que muestran los Kirchner, pero no son sólo eso. ¿Yo tengo que ver ideológicamente con este Gobierno? Sí, yo tengo mucho que ver con lo que el Gobierno dice, pero el problema no es lo que dice, el problema es lo que hace. Son cosas distintas [La vieja contradicción entre el discurso idealista del progresismo y la práctica real de sus engendros].
Pregunta Noticias: ¿Y qué lo aleja de los Kirchner?
Respuesta Lanata: La realidad me aleja, porque ellos no cumplen lo que dicen. Tienen una grieta entre lo que hacen y lo que dicen que es atroz. (...) Lo que ellos piensan en teoría, es decir, su cara "mostrable", tiene mucho que ver conmigo. Ellos eligieron Página/12, eligieron Veintitrés.
[Y yo agregaría, como dije meses atrás, que ellos eligieron también Clarín, y creo que con ese detalle no menor, el marco general cierra mejor para una comprensión certera de los actuales ataques].

Un cordial saludo.