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sábado, 29 de septiembre de 2012

Tucumán x 2



Curiosos paralelismos sucedidos en el mismo lugar con 162 años y 8 meses de diferencia. Sobre todo, cuando los mismos residen en curiosas casualidades que otorgan la victoria a las tropas que se hallan en absoluta desventaja, tanto numérica como de armamento y pertrechos. Victorias providenciales que representan un punto de inflexión en la guerra que se libra, que permiten obtener arsenal de calidad y en cantidad, que elevan la moral propia y llenan al enemigo de dudas y vacilaciones, que devuelven la iniciativa y permiten avanzar y asegurar territorio.

“El triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control”, leemos en Wikipedia.


Días atrás gozamos de un nuevo y excepcional fin de semana turístico con la excusa del bicentenario de la batalla de Tucumán (24 de septiembre de 1812), la más importante y decisiva de las que, en el marco de la guerra de independencia, se libraron en el territorio argentino.

Esa conmemoración nos recuerda otra contienda más reciente: la que se librara hace 37 años en el monte tucumano entre el Ejército Argentino (enviado allí por el gobierno nacional democráticamente elegido 2 años antes por la abrumadora mayoría del pueblo argentino) y un ejército internacional que unilateralmente lo había señalado y erigido como su enemigo.
En 1974 el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), brazo político del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) había elaborado un Informe Político Militar de Tucumán en el que consideraba: El enemigo (Ejército Argentino) cuenta en todo el país con 4 cuerpos de ejército, compuestos por 2 ó 3 brigadas con un promedio de 15.000 cada cuerpo. Del total de las 10 brigadas que tienen, 2 son blindadas, una mixta, las otras 7 son de infantería (una de monte, otra de montaña, una aerotransportada y 4 de infantería de llanura), que no pueden emplear en su totalidad por ser en su mayoría guarniciones que defienden ciudades” [Revista El Combatiente, Ediciones del PRT, 1974].


Ya durante los primeros meses de ese mismo año el ERP había enviado en forma escalonada 150 combatientes graduados y perfeccionados en Cuba y en numerosas operaciones especiales y entrenamientos en campo, hacia las localidades de Famaillá y Monteros, cuya población era mayoritariamente campesina y obrera. Allí la empresa Textil Grafonor y los ingenios azucareros Nuñorco, Providencia, Santa Rosa y Fronterita daban trabajo a 3.800 obreros permanentes y dotaban a las poblaciones de escuelas, centros asistenciales y un equipo de fútbol. Era lo que quedaba luego de que, en 1967, su hubieran cerrado 11 ingenios azucareros que dejaron sin trabajo a 15.000 personas.
Siete años antes, esa circunstancia, junto con la de que el país se hallaba gobernado por un régimen de facto, podría haber propiciado las famosas “condiciones prerrevolucionarias” que se afanaban en perseguir los grupos guerrilleros. Pero en 1974 la escala de actividad y poblacional se había adaptado a la realidad acotada luego de los cierres de la década anterior, e intentaba salir adelante perseverando en la producción azucarera nacional, en el marco de un régimen democrático masivamente elegido y apoyado por el pueblo tucumano.
La ruta 38 divide a la provincia de Tucumán (por ese entonces, gobernada por el peronismo, que había accedido al poder con casi el 75% de los votos) en dos regiones: al Este, los altos cañaverales que son como un techo plano e interminable; al Oeste, el monte, muy cerrado, recorrido por senderos angostos y sinuosos, quebradas frías (el sol allí es un privilegio y la tierra se mantiene siempre húmeda, pegajosa y negra) sobre los faldeos de las estribaciones del Aconquija, riachos y arroyos. Una escenografía muy propicia para recrear las fantasías revolucionarias en las sierras boscosas caribeñas. Pero una cosa es una escenografía, en la cual los actores representan sus papeles durante algunas horas, y otra cosa es un ambiente que envuelve, domina, impone y prevalece duramente.
Una cosa es Cuba y otra Tucumán. Una cosa era el Sargento Fulgencio Batista y otra muy distinta era Perón y el peronismo. Santucho, en su entusiasmo y su premura por reproducir como un calco la experiencia cubana, entendió que, confluyendo en un territorio tres factores: caña de azúcar, sierra boscosa y campesinado, alcanzaba para operar un injerto, similar a una franquicia.
Para entrar en el monte, es bien sabido, es imprescindible contar con la asistencia de baquianos, para no perderse en la espesa vegetación donde los senderos se vuelven a cerrar en breve plazo y los huellones se borran enseguida.

Contendientes:
 1. Ejército Argentino                                   









2. Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez
(Ramón Rosa Jiménez era uno de los escasísimos miembros del ERP que tenía origen campesino, por lo que se lo cuidaba y consentía especialmente: fue unos de los primeros seleccionados para viajar a Cuba, donde recibió instrucción militar especializada; cuando fue capturado, en 1971, el ERP facilitó su fuga de la cárcel de Villa Urquiza. Finalmente, fue muerto por la policía tucumana en 1972, y se transformó entonces en el mártir guerrillero-proletario ideal para la propaganda).  

Nacionalidad:

 1. Argentina  
1.200 efectivos (100 oficiales, 300 suboficiales y 800 soldados) que rotaban en la montaña, provenientes del Ejército, Gendarmería y la policía provincial [Se emplearon en total 3.600 hombres, a lo largo de un año de operaciones]. En general, las tropas eran de extracción social baja, y provenían casi en su totalidad de Tucumán, Salta, Santiago, Jujuy y Catamarca, a diferencia de sus oponentes, que eran casi en su totalidad universitarios de clase media y media alta y (los que eran argentinos) provenían en su mayoría de la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Neuquén y Mendoza.                                           

2. Internacional
Escribe el periodista tucumano Eugenio Méndez en su libro Santucho. Entre la inteligencia y las armas, Ediciones de La Toma, 2001, página 113: «Esto determinó que cuando la instrucción erpiana tocaba su fin y se preparaba un operativo, algunos pobladores reconocieran la presencia de elementos foráneos, extraños en su forma de hablar, que se delataban cuando pedían “libras de azúcar” en los almacenes rurales. Dicha situación determinó que dieran aviso de inmediato a la policía, que inició una investigación».
El pelotón que bajó del monte a la ciudad de San Miguel de Tucumán y asesinó, el 1 de diciembre de 1974, al capitán Hugo Viola, a su hija María Cristina de 3 años, y le voló el parietal derecho a su otra hija María Fernanda de 4 años, estaba integrado por 3 guerrilleros tucumanos, uno boliviano (N.G. “Lyn”) y uno sueco, llamado Svante Graende (V. op. cit., pág. 126).
«Con el militar secuestrado (el mayor Julio Larrabure) tuvieron problemas y contradicciones, que arrancaron desde el primer día cuando se enteraron cuál era su segundo nombre: Argentino. Por él lo sometieron a ironías, golpes y bromas tétricas, como la de intentar hacerlo cantar “La Internacional”» (loc. cit., pág. 135).
«A pesar de su trabajo político, el ERP no logró adhesiones a la causa, ni en la clase media ni en el sector estudiantil universitario, por lo que la mayoría de los combatientes llegaron de otras provincias o países» (cit., pág. 140).
«Una información fue tenida en cuenta: jóvenes que no eran de Tucumán, no hacían negocios allí y tampoco eran viajantes de comercio, aparecían cada 15 días en lugares de diversión nocturna. Tenían ciertas características: provenían de diferentes provincias (por las tonadas), o de otros países, por los modismos como “oye chico”, “polola” (por novia), “los billetes” (por el dinero), la utilización frecuente del “tú”, y manejaban dólares» (pp. 145-6).

«El contingente original de la Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez” estuvo integrado por cuadros directivos de la organización, muchos de ellos entrenados en Cuba, y por elementos extranjeros (chilenos, uruguayos, bolivianos y cubanos) enviados por la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR)” [Vicente Massot, Matar y Morir. La violencia política en la Argentina (1806-1980), Emecé, Buenos Aires, 2003, p. 233]   


                                                                        
Efectivos:

1. Ejército Argentino: Sus enemigos los apodaban “perros guardianes del imperialismo” (Rev. El Combatiente, en casi todos sus números. También Estrella Roja empleaba esa terminología tan hollywoodense).
Eran en su mayor parte de baja extracción social, y provenientes de la Región del Noroeste Argentino (NOA). En casi ningún caso, dentro de la soldadesca, tenían más que nivel educativo primario. El contingente se componía exclusivamente de solteros sin hijos, y se destacaban los “voluntarios” (aquellos que se conchababan por techo y comida y los que canjeaban alguna sanción disciplinaria por el combate). El ERP intentó, a veces mediante fórmulas de discurso clasista alambicadas y muy académicas y abstractas, convencer a los conscriptos de desobedecer a los suboficiales (exactamente de la misma extracción social que sus soldados), para finalmente traicionarlos y cambiarse de bando. Obviamente, no tuvieron ningún éxito en ese intento. De hecho, tanto en Azul como en Formosa o en Monte Chingolo, la más eficaz y encarnizada defensa de las instalaciones militares fue realizada por conscriptos, y también son los que en mayor medida dieron la vida en los enfrentamientos con la guerrilla.  

2. ERP: Los apodaban “fules” (que es como en el Norte se les dice a los que hacen trampa) y “monos” (porque habían encontrado a comienzos de 1975 documentación del ERP abandonada, redactada de puño y letra por Santucho, en la que sostenía: “El hombre desciende del mono, comenzó la lucha de clases en la época de la cavernas, enfrentando al jefe de la tribu que lo oprimía”. (V. Nota 2, p. 140, loc. cit.).

 
Finalidad:

1. Ejército Argentino: Recuperar para la soberanía argentina el territorio que el adversario pretendía liberar-emancipar. Acabar con el foco guerrillero.

2. ERP: Ser reconocido como “Ejército Beligerante” y su “zona liberada” (ver descripción abajo) en territorio soberano, libre de la intromisión argentina. A tal efecto, siguiendo la propuesta cubana, la intención del PRT-ERP conducía a imprimir su propia moneda de cambio, ponerla en circulación entre la población correspondiente a los territorios dominados, imponer peajes a los automovilistas en las rutas que atravesaran la zona liberada, editar un diario en el “territorio propio” y las revistas de costumbre (Estrella Roja y El Combatiente), y designar un representante ante la ONU en Ginebra.
A mediano plazo: Derrocar al gobierno constitucional argentino, derogar la democracia como forma de gobierno, establecer la dictadura del proletariado (o sea, del partido único), eliminar a la burguesía en cuanto clase opresora, derogar la propiedad privada, instaurar un sistema centralizado y dirigista de administración económica y social.



Zona de combate:

“La zona liberada en Tucumán estaría limitada por la ciudad de Lules al Norte; al Sur, el Río Seco; el Este, la ruta 38, y al Oeste, el Monte y la Cordillera del Aconquija, constituyendo un territorio rectangular de 6.000 km2(Méndez, op. cit., p. 136). En el área se incluían 5 ciudades con unos 300.000 habitantes.



Inicio de las operaciones:
1. Ejército Argentino: Febrero de 1975
2. ERP: Principios de 1974.

Debilidades con las que contaba el adversario:
1. Del Ejército Argentino: “Santucho cifraba sus esperanzas de victoria en dos factores humanos: la supuesta incapacidad de los oficiales del Ejército y la pronosticada deserción de la tropa de conscriptos cuando le tocase combatir en la selva; creyó que el talón de Aquiles serían los soldados, quienes, carentes de toda preparación, no iban a resistir el embate de los subversivos largamente entrenados para matar”. [Massot, ibídem].

Nada de eso ocurrió. El Ejército tuvo la iniciativa en todo momento, corrió a los guerrilleros hacia el monte, alejándolos del llano en donde estaban las poblaciones donde se abastecían, y no dándoles cuartel, obligándolos a moverse permanentemente.

2. Del ERP: La estrategia del ERP residía en verdad en alejarse del monte y refugiarse en las ciudades. Cada dos semanas se reemplazaba a un pelotón de 30 hombres que permanecía en la selva, haciendo pintadas y reforzando con su presencia la sensación general de que el territorio estaba efectivamente ocupado. Cuando el Ejército Argentino obligó al ERP a internarse definitivamente en el monte, el frío, el hambre, el sueño y las condiciones sanitarias causaron estragos en los guerrilleros, que además perdieron en todos los combates y escaramuzas que se libraron. La colaboración del pueblo tucumano con las fuerzas nacionales, que así gozaban de la ayuda de los baquianos para moverse en el monte, fue también fundamental para el triunfo del gobierno constitucional. Casi todas las operaciones iniciadas por la guerrilla fueron enervadas por denuncias de los obreros y campesinos locales, que veían movimientos y/o personas extrañas. 


Combate decisivo:
 Manchalá, 28 de mayo de 1975.
 
«Es cierto que cuando un ejército regular debe enfrentar a una guerrilla no hay batallas decisivas. No lo es menos que el resultado de todas las contiendas decide la guerra. En tal sentido, la idea que se había extendido acerca de la capacidad de ERP se hizo pedazos tras enfrentar a la 5ª Brigada de Infantería. En Manchalá, el 28 de mayo de 1975, unos 100 hombres de la Compañía de Monte marchaban en columna hacia Famaillá. Su objetivo consistía en copar el comando táctico, fusilar en la plaza pública a los oficiales que tomaran prisioneros y proclamar una zona liberada en parte del territorio tucumano. Ni la mitad del camino habían recorrido cuando se toparon con un contingente menor de soldados y dos suboficiales que pintaban una escuela. Tras varias horas de lucha, el ERP debió abandonar camiones, municiones, armas y muertos. Desde entonces, perdió definitivamente toda iniciativa y no hizo más que retroceder» (Massot, op. cit., p. 234).   

 En la batalla de Tucumán de 1812, los patriotas tenían todo para perder, y en la confusión del combate, en ningún momento estuvo claro el triunfo argentino. Sin embargo, la providencial aparición de una enorme manga de langostas que se abatió sobre los pajonales, confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Podemos leer en Wikipedia: “Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patriotas, lo que habría provocado su retirada en la confusión”.


Eugenio Méndez nos cuenta así el desenlace de la batalla de Machalá: “Después de 3 horas de combate y cuando la resistencia de los soldados del Ejército decaía por las bajas y la falta de municiones, se escuchó un intenso ruido, parecido a un tanque de guerra, que provenía de la ruta. Esto motivó gritos de alegría de los defensores y la huida desesperada de los erpianos y del propio Santucho, a través de los cañaverales, ya que creían que llegaban nuevas tropas acompañadas de tanques. En realidad, era un camión Unimog al que se le había roto el caño de escape, con varios soldados que traían la merienda”.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La visita a Santa Genoveva




Santa Genoveva es la patrona de París. Nacida en Nanterre en 423 de padre romano y madre griega, por una inspiración divina y sobre todo, la resolución de su carácter, impele a los parisinos en 451 a no huir de la ciudad y resistir a los hunos, confederación de hordas bárbaras mongolas que finalmente sería derrotada ese mismo año en la batalla de los Campos Cataláunicos por Aecio y sus aliados germanos, conducidos por el visigodo Teodorico I.

Tras 89 años de piadosa existencia, es inhumada en la iglesia consagrada a los apóstoles Pedro y Pablo, que años antes erigiera Clodoveo I, obedeciendo a la insistencia de la santa. A Clodoveo y a la reina Clotilde precisamente iría Genoveva a acompañar en su lecho de muerte.

Durante la Revolución Francesa sus restos fueron profanados: el ataúd fue fundido y los huesos fueron quemados y esparcidos por el río Sena. El recinto donde se encontraban fue tranformado en el Panteón francés. En verdad, ese "recinto" era la iglesia que en homenaje a Santa Genoveva y para albergar sus restos mortales, dispuso se erigiera Luis XV en 1764. Las obras sin embargo se demoraron 26 años, y cuando estaban prontas a ser consagradas como templo católico en 1790, las autoridades revolucionarias dispusieron el cambio por un destino más jacobino (la Asamblea Nacional resolvió en 1791 que el edificio se destinara a templo laico para albergar a los muertos ilustres de la patria).


No puede dejar de mencionarse que el emperador Napoleón I, en 1806, con su encomiable capacidad pragmática y política, sin que el edificio abandonara su carácter de Panteón de Francia, le agregó el de iglesia consagrada a la Santa Patrona de París. En 1830 la "Monarquía de Julio" le vuelve a eliminar el carácter sacro, y pasa a denominar a la construcción "Templo de la gloria". Con la Segunda República, entre 1848 y 1851, las cosas se clarificaron más: el edificio se llamó "Templo de la humanidad". Después de una breve restauración durante el Segundo Imperio, la Tercera República reafirmó el uso laico del Panteón, fundamentalmente a propósito de las exequias de Víctor Hugo en 1885.

Hasta hoy día el Panteón alberga también los restos de Émile Zola, Marie Curie, Jean Jaurés, Jean Moulin, Louis Braille, Jean Monet y del arquitecto del edificio, Jacques-Germain Soufflot. Alejandro Dumas ingresó al Panteón recién en 2002. De entre los idéologos burgueses pueden mencionarse a Voltaire y a Rousseau. Como ejemplo de los convulsionados y aciagos días que deparó al mundo la revolución francesa, Marat, que allí estuvo luego de una justiciera puñalada en su propia bañera en 1793, fue retirado en 1794.


Santa Genoveva, además de patrona de París, es patrona de la Gendarmería Nacional francesa y de los fabricantes de velas (en honor a las visitas nocturnas que ella hacía a la basílica de San Dionisio).

Los españoles veneran a Santa Genoveva Torres Morales (canonizada en 2003 por Juan Pablo II), nacida en Almenara el 3 de enero de 1870, y muerta casi exactamente 86 años después, un 5 de enero de 1956. Mujer de vasto sufrimiento, que culmina (pero no termina, pese al equívoco semántico tan difundido actualmente) en su adolescencia con la amputación de una pierna, desarrolla una abnegada e intensa obra piadosa, a través de la fundación de la Sociedad Angélica en 1911, que se consagra como orden diocesana el 18 de diciembre de 1925. Desde ese momento, con sede central en Zaragoza, la orden se extiende por muchas ciudades, aunque debe sufrir las persecuciones de la República y luego los estragos que los "rojos" producen en el marco de la Guerra Civil (¿un paralelismo con su remota homónima?), y pierde varias de las casas de la orden, que son recuperadas por su empeño y determinación algunos años luego de vuelta la paz a su tierra.

Anoche soñé que visitaba un santuario en una gruta, una suerte de ermita excavada en una montaña, que tenía varias salas conectadas, como las capillas que se disponen en los laterales de las iglesias. En una de ellas, con las paredes bien lisas y blancas, de planta de forma trapezoidal (con la cara menor en la abertura), se distinguía una imagen bien blanca, de una virgen o de una santa, rodeada de muchas velas encendidas. Recuerdo que se hablaba -no está bien clara la procedencia del mensaje, pero sí la conciencia de que era algo sabido por todos los presentes en el recinto- de que era "el Santuario de Santa Genoveva". Mucha gente lo visitaba, aunque entendí en el sueño, que más por afán turístico y por curiosidad histórica que por devoción.

Como desconocía de quién se trataba la santa en cuestión, a la mañana me puse a averiguar algo sobre ella, que finalmente me llevó a las dos mujeres que he mencionado. Nunca estuve en París, y reconozco que en materia de viajes, es mi gran asignatura pendiente. Como suele sucederme, aquellas cosas a las que les doy demasiada trascendencia quedan postergadas para un momento ideal y pleno que por lo menos, suele demorarse mucho. Es así que a veces pasan años antes de que estrene alguna corbata, porque me parece demasiado linda como para "quemarla" en una jornada laboral cotidiana.

En el sueño también se dejaba saber, aunque también desde una esfera superior a la vivencia, como una información previa y apócrifa, que el santuario en cuestión estaba en Australia. Resultaba bastante curiosa la locación, siendo preliminarmente un país mayormente protestante. Digo "preliminarmente", puesto que, informado sobre el asunto, parece que el último relevamiento se hizo en 2001 y arrojó un 68% de cristianos. Esos cristianos se dividen en un 41% de protestantes y un 27% de católicos, con lo que los protestantes no son la mayoría, sino la primera minoría, aunque con changüí suficiente como para ganar sin balotaje.

Lo cierto es que, cuando agregué "Australia" a la búsqueda de "Santa Genoveva" en la espléndida biblioteca de Alejandría que es Internet, me encontré con resultados inverosímiles y sin sentido. Ello así, salvo en un caso: el pasado 20 de octubre de 2011 el Papa inauguró en Roma la "Domus Australia", una capilla y albergue para peregrinos australianos. Noticia que desconocía en absoluto, y que aún ahora que la conozco no deja de asombrarme. No me imaginaba que había tantos peregrinos australianos como para merecer una instalación tan importante. Y debo aclarar, por las dudas, que peregrino no es lo mismo que turista. Quien se aloje en la "Domus Australia" deberá hacerlo con circunspección, respeto y un régimen bastante monacal...

La imagen que vi en mis sueños, puede parecerse tanto a la Santa Genoveva de París:


...como a la imagen de Santa Genoveva Torres Morales que el Papa bendice luego de ser ubicada en una hornacina en la parte posterior externa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, en 2006:


Después de todo, cómo saberlo. A ninguna de las dos la había visto jamás en mi vida.

Entre las diversas interpretaciones de los sueños que circulan por allí, puede mencionarse:

"Dependiendo en gran medida de la religión y creencias propias del soñante, este sueño suele ser un buen presagio y anuncia beneficios, no necesariamente económicos en la vida. Es generalmente un indicador de que se tienen las condiciones necesarias para que nuestra propia vida se desarrolle sin contratiempos y advierte que no debemos desviarnos del camino actual que es el correcto, y que si se sigue este camino nuestra vida estará llena de paz y libre de preocupaciones. El sueño puede variar ampliamente en su significado dependiendo de qué santo se sueñe y las condiciones y circunstancias en que el santo o santa aparezcan".


Si afrontamos la cuestión desde los números de la quiniela, el asunto se circunscribe al 60: "la Virgen"; y el 77: "pierna de mujer". Aunque no le he jugado a ninguno de los dos, porque no sé si creo en esas cosas.

jueves, 30 de abril de 2009

Casualidades

¿Existe realmente un vínculo entre lo que pensamos, entre lo que decimos, entre los que nombramos, y el futuro inmediato? ¿Será un ejercicio inconsciente de adivinación o se establecerá a partir de la palabra (o del pensamiento puesto en palabra) una suerte de lazo invisible, o de fuerza inevitable, entre uno mismo, y el sujeto, el objeto o el suceso nombrado?

Por qué la cultura popular, con su sabiduría práctica, nos dice a cada rato: "Callate, no lo nombres", o "ni se te ocurra decirlo", o "no lo digas ni en joda"; o, cuando el suceso ya aconteció, se habla de que "lo quemé" o "lo quemaste", o "lo lechuceaste", etc.

Cuántas veces uno habla con algún interlocutor habitual u ocasional de una tercera persona a la que hacía años no nombraba ni estaba siquiera al tanto de su existencia, y a las horas, o al día siguiente, suena el teléfono y de esa persona se trata, o aparece algo relacionado en las noticias, o alguien en alguna reunión inocentemente hace un comentario vinculado a ella.

En fin, voy a referir dos de esas relaciones ("coincidencias") que me sucedieron hoy. Porque no puedo dejarlas pasar otra vez, sin compartirlas:

1- El lunes me vino a la cabeza imprevistamente, mientras miraba televisión y trataba de no pensar en nada, el término "Arcadia". Pensé entonces en su denotación, como un lugar ideal, de paz, felicidad y armonía, una Utopía, tal como ha sido considerada por los poetas románticos.

Pero también se me ocurrió pensar en la raíz griega arkaios, que quiere decir "viejo", "antiguo" (de allí viene el vocablo "arqueología", por ejemplo). De hecho, Arcadia era una provincia de la Grecia clásica, con lo que probablemente significase "la antigua". Los poetas románticos, y también algunos renacentistas, ponen en esa idea una carga de nostalgia por el paraíso perdido, la sostienen como un camino diverso de la civilización, el producto de un decurso natural y espontáneo, ajeno a la voluntad del hombre (y agrego yo: por ello, no humana).

Arcadia - Thomas Eakins 1883

Bueno, lo cierto es que el lunes empecé a pensar en el término "Arcadia", sin ningún motivo, y sin que ningún devaneo previo, lineal, circular o caracolesco, me llevara hacia allí. Simplemente surgió de golpe en mi cabeza.

Hoy salí hacia mi trabajo con tiempo de sobra y con cambio de dinero en falta, con lo que decidí afrontar el recorrido caminando, por más que 6 km distancian mi casa de mi oficina. Los días otoñales, pero otoñales en serio, frescos a la sombra y soleados, son los más propicios para mí. A unas 20 cuadras de mi origen, me encontré con una librería de usados que años atrás frecuentaba, y que por esas cosas, había olvidado. Entré, miré por un rato los estantes de Filosofía, Antropología e Historia, y di, al cabo de unos 15 minutos, con un libro de Bertrand de Jouvenel llamado... Arcadia, que es una colección de ensayos de Economía Política editada por Monte Ávila en Caracas en 1969.

En la página 219 está el ensayo titulado "Introducción al problema de la Arcadia", que se inicia con este párrafo:

El poder del hombre es grande y la tierra pequeña; eso es lo que tenemos que decirnos hoy en día. Y yo admito que se diga, con el orgullo del advenedizo, que, partiendo hace menos de cien siglos de una condición miserable, ha podido elevarse a la posesión de tan bella conquista; pero yo desearía que se dijese también, con otro tono, maravillado, grave y tierno: que esta dulce presa que se nos ha entregado, toca a nuestro corazón y compromete nuestra respondabilidad, debe ser tratada como un jardín cerrado, delicioso y frágil, con solicitud, como es necesario para que la
pianta uomo alcance ahí todo su brillo.



2- Hablaba ayer a la tardecita con una persona acerca del problema de la injuria, arma artera y miserable que ha colmado nuestro espacio político, y hasta cualquier ámbito de convivencia (que usualmente, también es de competencia) humana. ¿Qué debe hacer un injuriado, un calumniado, frente al atroz crimen de que ha sido víctima? Las modernas estrategias comunicacionales conducen al silencio, a apostar a que todo se aplaque y todo se olvide. En las sociedades de la excitación fugaz, de la novedad, la gente tiende a olvidar las cosas con tremenda prontitud. Es una ventaja de la aldea global, frente a las aldeas reales (en las cuales, por cierto, ese tipo de atentados contra el honor eran muy infrecuentes, pues el proferidor se arriesgaba a una pronta y efectiva condena, o a vérselas con el indignado objeto de sus maledicencias, florete o pistola de por medio).

El derecho penal provee de una tenue (casi utópica, o arcádica) herramienta de justicia, a través de la tipificación de un delito que no sólo es dependiente de instancia privada (como los delitos sexuales, que dependen de la denuncia de la víctima), sino que es directamente de acción privada: la víctima debe incoarlo y proseguirlo, sin contar con ayuda alguna del Estado a través de sus fiscales.

Empero, en la instancia propiamente judicial, la valoración acerca de la ofensa dependerá exclusivamente de la subjetividad del juez, al que puede, por ejemplo, parecerle poca cosa, o cosa no ofensiva, que se diga que uno es tal o cual cosa, o que piensa de tal o cual modo, o que le gustan o no le gustan determinadas cosas o personas, por más que se encuentre acreditado que todo ello es una mentira.

Con las calumnias el asunto se pone aún más difícil. La víctima no sólo debe encarar por sus propios medios todas las instancias del proceso, sino que encima debe probar, sin lugar a duda razonable, su absoluta inocencia respecto del crimen que temerariamente se le ha atribuido.

El lector comprenderá rápidamente lo diabólico de ese esfuerzo reclamado para limpiar el buen nombre y honor. Además de invertirse la carga de la prueba: quien denuncia es quien debe probar; y aquí el denunciante es el calumniador, que se quedará de brazos cruzados viendo cómo el calumniado se esfuerza por desmentir la especie que le han endilgado.

En efecto, ¿cómo puede probarse que nunca ocurrió algo que efectivamente no tuvo lugar jamás? Por ejemplo, si A acusa a B de drogarse todas las mañanas durante los últimos 2 años, B no podrá condenar a A por calumnias solamente con probar que ahora no lo hace... En tal caso, B sólo agradecerá al Cielo su buena fortuna si A lo hubiera calumniado con el consumo de cocaína, pues éste puede acreditarse mediante la famosa (y por algo tan vigente) rinoscopía. Sin embargo, aun así, si B se hace la rinoscopía, y resulta que aparecen lesiones nasales que prueban que alguna vez consumió cocaína, hace 10 ó 15 años atrás, igualmente la calumnia terminará impune, por más que resulte una total mentira que B haya consumido ese narcótico en los últimos 2 años.

¿Y si A acusa a B de haber vendido drogas? ¿Cómo puede B desenvolverse en un proceso de este tipo? ¿Aportando testigos que digan que nunca lo vieron vender? A todas luces, todo ello es insuficiente.

Entonces, la calumnia y la injuria, así amparadas por nuestro ordenamiento, dan lugar a un nuevo sistema de criminalización social, de estigmatización: alguien con llegada a los medios, con la posibilidad de espetar calificativos ante un micrófono, o teniendo un tabloide que recoja falsedades atenuándolas con el uso del verbo en potencial, puede causar daños irreparables en la valía y en el honor de enemigos personales, profesionales o políticos.

Y si cuenta con un poco de estructura, por ejemplo, con el apoyo de uno de esos partidos políticos que son un sello de goma y una veintena de agitadores, el calumniador saldrá absolutamente impune en virtud de la "duda" que lo ampara, tras volcar en el estrado media docena de falsos testimonios que, aunque absolutamente enervados por la contraparte, den lugar a que el juez sostenga que todos pudieron estar razonablemente equivocados acerca de la culpabilidad de B... Sobre todo, si la veintena de agitadores, al grito de "asesino", "torturador", "violador", "ladrón" o lo que sea, presionan al juez para que se acurruque en su sillón demasiado grande... Porque la calumnia, encima de todo, sólo se configura como delito cuando es dolosa, o sea, cuando a sabiendas de que B no delinquió, se lo acusa. Pero si el calumniador pensaba equivocadamente que B había delinquido, todo bien y a su casa, absuelto.

Hoy, 12 horas después de mi conversación recién resumida, al hacer la Claringrilla (compro Clarín a veces por el Atlas de la Argentina, que por suerte ya está en sus últimos tomos), me encuentro con la siguiente frase de Mateo Alemán:
El mejor remedio en las injurias es despreciarlas.

Es claro, Mateo Alemán, conocido sobre todo por la novela picaresca Guzmán de Alfarache, nació en Sevilla en 1547 y murió en México en 1615. Su reflexión acerca de las injurias, en su contexto temporal, habla de un ejercicio de magnificencia, de altura ante las bajezas de los demás. Pero ciertamente, ayudado por la ausencia de Internet, de los periódicos, la TV, la radio y los celulares.

También pertenece a ese curioso escritor esta otra frase, que tal vez se acomode mejor a los tiempos que corren:

Todos vivimos en asechanza los unos de los otros, como el gato para el ratón y la araña para la culebra.