jueves, 31 de julio de 2008

El estatismo previsional

La gran hipoteca al futuro.


En el post anterior he consignado algunas de las críticas más relevantes que al Estado Social o Estado de Bienestar (Wellfare State) se le han efectuado desde las usinas de pensamiento europeas y americanas en los tempranos años ’80. La originalidad de la reseña radica en que se centra en las cuestiones morales y políticas (antes que en los consabidos argumentos económicos eficientistas) devenidas de una actividad estatal hipertrófica, que en discursivas aras de la igualdad, fomenta con su actividad “social” enormes desigualdades, tanto en la (des)consideración de los méritos como en la generación de nuevas clases parasitarias, alejadas de la cultura del trabajo, el sacrificio, la capacitación y el respeto.

Clases cuya mirada hacia el Estado deja de ser amistosa, se escapa de cualquier espíritu de colaboración y comunidad, para transformarse en directamente reclamante. De allí que el Estado pase a ser –en el sustrato ideológico- el principal responsable de cada avatar negativo en la vida de amplias capas sociales: Si no tienen casa, se tratará de una crisis habitacional generada por la desidia del Estado en la construcción de viviendas sociales; si no tienen empleo, será atribuido invariablemente a la incapacidad del Estado para generarlo.

El Estado de Bienestar, en una evolución más o menos consciente, aunque luego superado por la propia espiral de expectativas por él generadas, acapara cada espacio de la vida social, hasta el punto de asfixiar a las fuerzas creativas e innovadoras de la propia comunidad. Su crecimiento indetenible, hasta abarcarlo todo, importa la monopolización de prácticamente la totalidad de las actividades civiles. La planificación efectuada desde usinas burocráticas pasa a ser tan meticulosa (y engañosamente teñida de un halo de neutralidad científica) que nada a ella puede escapar y nada de ella puede apartarse. Todo se encuentra absolutamente normatizado y captado por la actividad estatal. Entonces, tanto desde lo económico (porque este Estado intervencionista es el gran dínamo de la sociedad, el gran generador de inversión y el señalador de prioridades y de áreas beneficiadas, en detrimento de otras que resultarán abandonadas) como desde lo social, el Estado marcará la agenda de desarrollo hasta en sus detalles más ínfimos.

John Maynard Keynes (retrato de Duncan Grant).

Se trata de la aplicación ad absurdum de las recetas keynesianas ideadas para sortear un momento de crisis del sistema capitalista y devolver la confianza a los mercados. Pero donde la fórmula keynesiana se detiene, en su expreso reconocimiento de su temporalidad y excepcionalidad, el Estado ya no puede (o por lo menos, no pudo) hacerlo, condicionado por la hipertrofia de su organización burocrática.

En esto vuelve a tener razón Max Weber, al sostener que la lógica del órgano es autónoma de los fines que motivaron su creación, una vez que ésta se ha plasmado. El órgano, por más temporal que fuere su cometido, tenderá a crecer y perpetuarse, como una suerte de tejido canceroso que actúa con independencia del ordenamiento del cuerpo todo.

Cancela (1892-1957). Un visionario injustamente olvidado.

Es excelente, y absolutamente recomendable, el libro El cocobacilo de Herrlin, de Arturo Cancela, escrito en el primer gobierno yrigoyenista, cuando la tendencia a la burocratización de la actividad estatal comenzó a adoptar ribetes tan exagerados como abrumadores. Si algo ha distinguido al radicalismo en el gobierno ha sido la generación y proliferación de una nueva clase social: la clase media urbana de los empleados públicos. En ese libro, para salir de un apuro en un atolladero legislativo, el Estado dispuso la creación de una Comisión para el estudio y combate de la plaga del conejo en nuestras pampas (plaga que en realidad nunca fue verificada, ya que el conejo no es natural de estas latitudes, sino de Europa). Al año siguiente la Comisión ya tenía un edificio de una manzana y varios pisos, y algunos centenares de empleados administrativos, que un año después, ya eran millares. Por su propia actividad, a la plaga del conejo se le empezaron a adjudicar ribetes apocalípticos nunca verificados en el campo. Finalmente, la Comisión, convertida en un gran elefante burocrático que insumía ingentes sumas presupuestarias, no liquidó a un solo conejo… Eso sí, pobló la dilatada llanura rural de carteles publicitarios advirtiendo a los desconcertados chacareros del peligro de esta plaga.

El conejo burocrático.

Así, la máxima weberiana podría resumirse en “órgano que se crea, órgano que no se suprime”. De allí el peligro que representa la creación de nuevas estructuras burocráticas, sea en el seno de la Administración centralizada, como a través de empresas públicas o cuasipúblicas: se trata de una auténtica hipoteca pagadera por las generaciones venideras.

Los ajustes que el sentido común, y la imperiosa necesidad dictada por la emergencia, en un momento se hacen insoslayables, son apreciados entonces como inhumanas políticas “neoliberales”, fuertemente resistidas y capciosamente interpretadas. El estatuto diferencial del empleado público, que determina su estabilidad laboral más allá de cualquier lógica de eficiencia (si se lo despide sin sumario debe pagársele el sueldo por el resto de su vida hasta que se jubile; y hacerle un sumario, en una estructura burocrática solidaria en la cual es imposible constatar fehacientemente ausentismos o licencias fraguadas, por mecanismos endogámicos cuasimafiosos de “vos me cubrís y yo te cubro”, una tarea de resultado tan improbable como la comprobación del sexo de los ángeles), determina que cada ajuste deba realizarse a través de retiros voluntarios, los cuales cotizan a valores de mercado, para resultar atractivos al empleado que tan cómodo y protegido se encuentra.

Empleado público del mes - Ideas del mes.

Ése también es el costo de un proceso de privatizaciones. Las observaciones malintencionadas tienden a poner la lupa en la relativamente exigua cantidad de dinero en efectivo, contante y sonante, depositado en la Tesorería General de la Nación, pero jamás atienden a la deuda cancelada (que por más garcas que hemos quedado los argentinos luego de la tan festejada “quita” picarona de 2004-2005 que nos dejó sin crédito para la próxima década, sigue siendo deuda, o sea, plata) y al pago de montones de dinero a los empleados que se acogieron a retiros voluntarios, a razón de, en promedio, U$ 100.000 per cápita. Esas mismas observaciones malintencionadas suelen cubrir con un aura de inocencia y de solemne silencio cada proceso estatizador o reestatizador, al que se le llama eufemísticamente “nacionalización”, o “recuperación”, y que se festeja sobremanera en el ámbito sindical, porque significa una patente de corso ad aeternum… Si hasta yo he concurrido a alguna pomposa fiesta convocada por un empleado de “planta transitoria” al que “coronaron” con el aura sacra e inmortal del ingreso a la “planta permanente”.


La contabilidad tuerta y el progresismo reaccionario.

Esas mismas opiniones tan poco objetivas, tan mudables, tan ideologizadas (no podemos dejar de referirnos al think tank de la actual política “neoestatista”, en particular, al más tank de todos, el “filósofo” José Pablo Feinmann, que ha llegado a discriminar entre “corrupción buena y corrupción mala”, entendiendo que la primera es la que caracteriza a sus amigos, y por ello hay que cubrirlos con un manto de comprensión e indulgencia), han mirado con beneplácito la reestatización del sistema de jubilaciones, llamado para la gilada, “de reparto” (habría que ver de reparto entre quiénes y entre cuántos), que nuevamente ocultado tras un manto de “socialismo nacional”, “redistribucionismo”, o cualquier otra sanata parecida, no fue otra cosa que un arrebato fiscalista, al punto de que con esos nuevos fondos ingresados a la ANSES vienen disimulando desde hace 2 años como superávit un balance del sector público que ya es a estas alturas claramente deficitario.

El think tank...

Y a nadie parece preocuparle, que pongan dentro de la cuenta, en el renglón de “ingresos”, como si se tratara del producido de impuestos, los aportes jubilatorios, que el trabajador y su empleador hacen al Estado solamente para que se los “cuide” y se los administre hasta que se produzca el retiro, que por ello mismo no son otra cosa que deuda, y nunca puede considerárselos activos. Claro, nunca en un país serio. Acá, que se arreglen los que siguen, siempre hipotecando el futuro de hijos y nietos (de los otros, claro está; los de estos prohombres de la contabilidad tuerta ya nacieron millonarios).

Y todo esto viene a cuento de uno de los intentos más neciamente frustrados de reconversión del sistema previsional, cual fue el de la creación de administradoras privadas de jubilaciones y pensiones, más conocidas en la jerga como AFJPs, en el convencimiento de que la clara separación de los fondos provenientes de aportes, respecto del agujero negro del Tesoro Nacional, además de prevenir los recurrentes manotazos a la caja de los jubilados que todo gobierno en todo tiempo hizo y seguirá haciendo, permitía una administración técnica, privada y eficiente conforme a las reglas de mercado. Claro está, enseguida salieron las airadas voces reaccionarias, con la moralina de la piratería que significaba confiar los fondos de los trabajadores a las voraces fauces capitalistas, sacándolo de la impoluta esfera del Estado. Las mismas voces que depositan sus ahorros en el Citi, y que seguramente tienen contratado con IMG Insurance un seguro de retiro… Pero aquella banca privada en la que los burguesitos progresistas pueden depositar sin problemas, persignándose ante San Marx antes de ingresar la llave en su caja de seguridad o antes de girar a Miami, no resultaba apta para el trabajador ordinario y desvalido, al que seguramente desplumarán sin escrúpulos.

Tantas y tan airosas fueron estas voces, incluso desde el mismo peronismo de ese entonces, que toda la revolucionaria medida, que tan bien funciona por ejemplo en Chile, hubo de relativizarse, estableciendo legislativamente una “opción” entre el sistema privado y el sistema de reparto, conspirando entonces contra el sistema todo, y contra los fines depuradores de las malas prácticas del sector público.


La estatización encubierta (los papeles basura y el constitucionalismo provincial).

Todo ese panorama, además, se vio fuertemente violentado por las prácticas del gobierno de De La Rúa, que obligó a las AFJPs a tomar mucha deuda pública a valores inverosímiles (los llamados “papeles basura”), que destruyó todo equilibrio en la cartera de inversiones, y de una manera elíptica, llegó al punto de partida: El Estado se “chupó” los recursos provenientes de aportes y los canjeó por bonos de deuda, que luego resultaron incobrables (no olvidar que la alabada “quita” kirchnerista repercutió en la muy mayor medida sobre esa deuda que el Estado tiene con los futuros jubilados, mientras a los “chupasangre” detestados del FMI se les pagó el 100%... en efectivo… ¡y por anticipado!).

La otra política ordenadora revolucionaria que se intentó a mediados de los ’90 fue la supresión de las cajas jubilatorias provinciales, instituidas con regímenes mucho más beneficiosos que la caja nacional, desde que no se tienen que hacer cargo de las pensiones y beneficios a los no aportantes, y que además nacen –en la mayoría de los casos- de coparticipaciones que reparten a las provincias mucho más de lo que éstas aportaban al conjunto. Con criterio federal, y para propender a atenuar el desequilibrio regional, las provincias pobres o periféricas han salido desde siempre muy beneficiadas con la coparticipación. Jujuy, Formosa o La Rioja han recibido $ 5 por cada $ 1 que aportaban al fondo común. Santa Cruz es un caso parecido, al que a la vez en los ’90 se le otorgó las regalías petroleras. En una situación de semejante abundancia, las administraciones provinciales no tuvieron nunca otra idea que la de tirar manteca al techo: el sector de las burocracias provinciales es mucho mayor que el sector privado. En algunos casos lo duplica y hasta lo triplica. Y lógicamente eso se prorroga a los regímenes provinciales de jubilaciones.

Mientras a nivel nacional se fustigaba para la supresión de las jubilaciones de privilegio, en las provincias diputados de 30 y pico de años de edad se jubilaban luego de 2 años de ejercicio, considerando el monto íntegro de su dieta. Y eso lo debíamos (lo debemos) pagar todos los argentinos. Es por ello que ante esa arremetida racionalizadora, las provincias opusieron el solemne texto de sus constituciones locales, manifestando su imposibilidad de “acompañar” el esfuerzo que por ese entonces hacía el Estado Nacional para normalizarse.


Córdoba y el nuevo Estado: El Estado Vengativo.

Para mencionar un ejemplo de actualidad, y no hablamos de las provincias más beneficiadas por la coparticipación, sino de una que sale “hecha”, como es el caso de Córdoba, nos enteramos a raíz de este conflicto que la jubilación promedio es de $ 2.000, y que un 14,4%, compuesto por ex legisladores, ex jueces y ex funcionarios jerárquicos, cobra más de $ 5.000 mensuales. Niveles claramente desfasados respecto de la realidad a nivel nacional.

Ahora bien, en el camino han pasado muchas cosas. El Estado Nacional destruyó el régimen privado de jubilaciones, y achicó los recursos coparticipables del 45% al 23% del total recaudado, transformando a las provincias en rehenes de su humor político. A la manera de la constitución unitaria rivadaviana de 1826, los gobernadores dejan de ser la representación de los pueblos de las provincias para transformarse en Delegados del Poder Ejecutivo Nacional, que se sientan a la cabeza de éstas pero en representación de los intereses centralistas. Ello ocurre de facto, pero ocurre. Si no, preguntar por Urtubey, Urribarri, Capitanich, Zamora, sólo por nombrar a algunos.

Claro que la culpa no es toda del chancho. Hay provincias que han luchado, a través de una eficientización de sus administraciones y de sus gastos, por resguardar, también de facto, su autonomía. Y así han conseguido que sus posiciones en contra de algún capricho demencial del gobierno nacional de turno no redundaran en el consabido “castigo” por inanición y ostracismo.

Pero ése claramente no es el caso de Córdoba, que en los últimos años ha tomado partido decididamente por el modelo centralista, y en el camino ha resignado su autonomía a cambio de televisadas inauguraciones con Presidente, Presidenta y Presidentitos, y considerables montos de ATNs no revisables… Aunque las cuentas no cerraran demasiado bien, ya que en el camino acumuló una deuda de entre $ 8.000 millones y $ 12.000 millones, según cada cual.

Nosotros, que nos queríamos tanto.

Ahora viene la hora del castigo por su imprudencia, por la desobediencia a los designios más absurdos. Hay –de nuevo, según cada cual- entre $ 1.650 millones y $ 2.200 millones, sólo correspondientes a este año 2008, que el Estado Nacional retiene (las otras retenciones) en detrimento de la provincia díscola. Luego del violento alzamiento piqueteril de unos 5.000 cuadros en la capital provincial (que por su número ya representa un fracaso, respecto del “Cordobazo 2” que se intentaba para forzar la intervención federal), ya se han anunciado para lo sucesivo, cortes de ruta… ¡En los mismos lugares en que se produjo la rebelión agraria! Hasta en lo simbólico se aprecia la grosería. A veces no es necesario ser tan obvios.

La V no era de la victoria... era la V de Venganza.

Es evidente que en un ámbito de nuestra vapuleada sociedad sí funciona la obediencia debida, y el subordinado no puede objetar siquiera las órdenes más irracionales; y claro está, desde las extrañas construcciones jurídicas ad hoc “por la Verdad y la Justicia”, no hablamos de las Fuerzas Armadas.

17 comentarios:

G. Max dijo...

Occam: Lucidez impecable como siempre.
La dinámica de la burocracia es tal cual la describe.
Como dirían Monica Gutierrez y Marcelo Bonelli: El estado debería hacer algo.

Occam dijo...

Jajaja!!! Muy bueno, y muchas gracias, g.max. Creo que es hora de que, al revés de lo que postulan esas dos figuras de mediocre claridad, nosotros hagamos algo por el Estado, y ese algo es dejarlo tranquilo, es decir, exigirle que se dedique a abordar las grandes cuestiones estratégicas de la Nación, en lugar de ocuparse de tratar de arreglarnos la vida a todos, todos los días, mientras el país se sume en un inmovilismo espantoso, sin proyecto, sin diplomacia, aislado del mundo y con un destino cada día más oscuro.

G. Max dijo...

Mediocres serían si no tuvieran acceso a los medios masivos. Estos dos son nefastos.
Muy habitualmente me encuentro tratando de explicar como la demanda de una resolución del tema que sea al estado (o a los políticos, como generalmente lo escucho) es la mejor garantía para evitar una solución y agrandar el problema. Pero usted lo expresa un millón de veces mejor.

Escabeche dijo...

Occam, excelente. De lo mejor que le he leido. Coincido plenamente, sobre todo, en cuanto al discurso reaccionario. Parece ser que el progresismo (y sobre todo los progresistas) no pueden vivir sin su currito en el estado. Lastima que despues todos corramos atras de su relato... Eso se esta viendo hoy mas que nunca.
Salute y pesetas.

Escabio + Jauretche = Escabeche

piscuiza dijo...

Occam: se que su post versa sobre otras cuestiones, per quedé pegada en la manía radical de burocratizar hasta la exasperación y entré sin querer en el túnel del tiempo. A cuento de eso le dejo algunas preguntas:
1- Para cuando el traslado de la capital a Viedma? (JAJAJAJA, perdón).
2- Los vuelos a Japón atravesando la estratósfera salen antes o después que el tren bala a Rosario? (JAJAJAJA dos, perdón).
3- La educación de primer mundo de hoy es la del Congreso pedágogico nacional que nos costó una millonada y que me hizo disfrutar pila de horas libres en el secundario? (JAJAJAJA tres, perdón).
Que lindos son, esta manga de apátridas tienen imaginación para pergeñar pelotudeces, seamos justos eh.
Salute y perdón por mis desvaríos (ando por las nubes de úbeda y me costó concentrarme en el tema del post).

Occam dijo...

Piscuiza: Todo bien, cómase una Caja PAN, que es como una cajita feliz, pero socialdemócrata, viaje en el tren de Masachessi hasta Viedma (Cap. Fed.), 16 horitas de empresa pública, y después hablamos más tranquilos. Ah, y si encuentra a uno que se queja, tíldelo de enano fascista o dígale "a vos no te va tan mal, gordito".
Saludos correligionarios!

Occam dijo...

Ah! Piscuiza, me olvidaba, en el trayecto, mientras evocan las hazañas Billy The Kid del ex gobernador rionegrino, puede degustar un buen pollito añejo y macerado marca Mazzorín, acompañado de una primera cosecha de leche Vicco.

piscuiza dijo...

Le voy a dar una perlita altamente contaminante: sabe Ud que los pollos de Mazzorín aún andaban dando vuelta por este país?
Hasta hace dos años, después les perdí el rastro estaban peleando por qué hacer con los dichosos pipís. Como resultado de no saber qué hacer, por años se pagó por mantenerlos ahí (sería con le experanza de que el paso del tiempo los convierta en diamantes).
Mire que lindo mi país paisano!
Salute

destouches dijo...

Muy sólida argumentación, Occam. Lo felicito. Lo de Córdoba demuestra que (i) estamos en manos de tipos peligrosos, dispuestos a todo; (ii) que, sin embargo, están perdiendo poder; y (iii) que el apoyo de algunos gobernadores (en especial, Scioli) a los desatinos del gobierno no fue -lo que se dice- libre y consentido. Temían fundadamente que les incendiaran la provincia. Un abrazo.

republica dijo...

Hay ciertas cuestiones que ensucian la reputación de no pocos periodistas, una de ellas es el cobro subrepticio de dinero por parte de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE, aunque nos referiremos a ella por esta sigla en adelante) para hacer operaciones de prensa y desinformar a la sociedad.
La "cadena de la felicidad":
"No preguntes quiénes cobran de la SIDE, lo que tenés que preguntar es quiénes NO cobran, ya que son los menos", aseguró oportunamente una importante fuente gubernamental consultada para este artículo. Los nombres mencionados por el informante son numerosos y coinciden con las afirmaciones de otros consultados: estos periodistas pertenecientes a "la cadena de la felicidad" son: Mónica Gutiérrez, Marcelo Bonelli, Gustavo Silvestre, Eduardo Feinman, María Laura Avignolo, Daniel Santoro, Luis Majul, Rolando Graña, Nora Veiras, Irina Hauser, Raúl Kollman y Oscar González Oro son sólo una parte de la extensa lista admitida por las cuatro fuentes consultadas. A los mencionados hay que agregar varias docenas de periodistas pertenecientes a diarios Clarín, La Nación y Página/12. También Infobae, Revista 7 Días, Veintitres y los canales de cable TN y C5N. La lista no para de crecer y el presupuesto destinado a esos efectos tampoco: por caso, Cristina Kirchner no acaba de asumir y ya está intentando duplicar el presupuesto de la SIDE.
Es sabido que la Secretaría de Inteligencia maneja un presupuesto reservado que asciende a varios millones de pesos anuales, parte del cual se destina a la compra de las mencionadas voluntades. Es dinero que no necesita ser rendido, lo cual hace que toda "repartija" que se haga de él sea aún más discrecional.
Recordemos que a finales del menemismo su presupuesto anual llegó a superar los 271 millones de pesos y posteriormente sufrió una serie de incrementos y disminuciones relacionadas al humor político de turno.
Según cuenta Gerardo Young —presumiblemente uno de los beneficiarios de la "cadena de la felicidad"—, autor de un libro sobre la SIDE, cuando la Alianza llegó al poder, los gastos del organismo de Inteligencia "se redujeron a la mitad. Fernando de la Rúa, en una de sus entrevistas televisivas dio una explicación sobre cómo lo hizo: 'Dejamos de pagar sobres a jueces y periodistas', dijo. (...) El gobierno de Kirchner decidió aumentar el presupuesto para el 2004 —será de 240 millones— pero prometió que era un blanqueo de caja y que no se harán más giros a destiempo".
La irrefutable realidad indica que esos 240 millones, merced al kirchnerismo, se han ido incrementando a través de los años llegando a niveles nunca antes vistos. Como bien aseguró el informante, en el proyecto de Presupuesto 2008 que presentó Miguel Peirano ante el Congreso de la Nación —denominado “Presupuesto Cristina”— se prevé para el próximo año un aumento del 35 por ciento la partida que se destina para "espionaje" elevando sus arcas anuales a 600 millones de pesos.
Para entender la importancia de semejante número, hay que hacer un breve repaso de la "evolución presupuestaria" de la SIDE en los últimos años. Para el 2001 la misma alcanzaba los casi 140 millones de pesos, sin modificación respecto al año anterior. En 2002, con Eduardo Duhalde en el poder, la SIDE culminó su ejercicio anual con la friolera presupuestaria de 191 millones de pesos, llegando al año 2004 a los 238 millones.
Finalmente, hay que tener en claro que existe una relación directa entre el incesante incremento del presupuesto de la SIDE y la cooptación político-periodística del kirchnerismo.
La utilización de la "cadena de la felicidad" es el mejor mecanismo para callar al periodismo y forzar temas que no son de interés público en la agenda diaria de los medios. Es el modo de lograr que un periodista no sea periodista".
Publicado el 9 de diciembre de 2007por el periodista de investigación Christian Sanz.
Un "eslabón más de la corrupción de estado".
Un saludo a todos!

Occam dijo...

Gracias a todos por sus comentarios. República, he pasado por su blog, y me pareció muy bueno, así que lo he agregado a mi lista.
Saludos

republica dijo...

Un honor para mí OCCAM!
Su blog: excelente!

Gringo dijo...

Para mayor abundancia de datos, de http://www.cba.gov.ar/vercanal.jsp?idCanal=57820 se pueden bajar los últimos Informes Estadísticos de la Seguridad Social de la provincia de Córdoba.
En el del mes de junio puede verse en el Cuadro II.4.2 de la página 13, que hay un total de 69.679 beneficiarios, con una jubilación promedio de 3.070 $, de los cuales el 13,5 % tiene una jubilación promedio superior a los 4.000 $.
En http://www.cba.gov.ar/vernota.jsp?idNota=224289&idCanal=15878, está el informe financiero de julio del 2008, donde se pueden ver los gráficos de recursos vs. prestaciones.
Cordiales saludos.

Gringo dijo...

Por no se que extraño motivo faltó el primer renglón, y quizás el mas importante:
"Occam: muy bueno su post"

Monsieur Sandoz dijo...

No voy a ahondar en su artículo Occam, porque ya casi todo ha sido dicho. Sí quiero destacar el hecho de haber rescatado la obra de un escritor tan importante como olvidado, como Arturo Cancela. Asimismo, lo felicito por la excelente fotografía que consiguió de nuestro intelectual del momento, aquel que vocifera pestes contra la TV desde la TV, aquel que se indigna por cualquier gansada que toque a este gobierno, pero no lo hace de igual manera ante los exabruptos de un líder piquetero (y pesetero) oficial o ante el lenguaje de barrabrava de un funcionario público intocable, etc. En fin, JPF podría gritar con el mismo énfasis que lo caracteriza aquello que dice el tango: "vento, mucho vento, yo quiero vivir".
Mis saludos

Occam dijo...

Muchas gracias, otra vez, por su visita, y su opinión, gringo y M. Sandoz.

A este último, le agradezco el haber notado el error que se deslizara en la foto del intelectual del caso. No soy muy buen fisonomista.

Gringo: Así que al final el bendito promedio de haberes era nada menos que mil pesos más alto. Debo dejar de informarme en la cadena de medios oficialista (en particular, en una radio que escuché esa mañana, auspiciada por Caras y Caretas y una media docena de entidades y organismos estatales), que en consulta a gremialista de ATE Cba. hablaba de $ 2.000. Claro, el gremialista, en temas de plata, debe ser un tipo muy modesto.

Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Muy buen material.