miércoles, 11 de marzo de 2009

De muertes inoportunas y oportunos poetas

Enfrascado en mis propios combates navales cotidianos, nada épicos y siempre olvidables, he omitido considerar aquí el recuerdo de mi tocayo Brown, quien merece encontrarse en la sección más dorada y alta de nuestro panteón de los héroes. El pasado 3 de marzo se cumplieron 152 años de su muerte.

Tal como a Belgrano, al pobre almirante le tocó morirse en fecha desafortunada para la Patria. Me imagino lo doloroso que debe ser para un hombre que dejó todo por un ideal, que arriesgó su vida, se llenó de estigmas de combate y vio morir a cientos de compañeros fraternos, morir él mismo en circunstancias tan aciagas como las que atravesaba el país luego de la tragedia nacional que fue Caseros. Con dos Estados independientes e ignorantes el uno del otro (salvo para pelearse, claro está), con la estela de claudicaciones ensombreciéndolo todo, con la Banda Oriental definitivamente perdida y bajo el determinante influjo –de ahí en más y para siempre-, junto con el Paraguay y el Alto Perú, del Imperio del Brasil, contra el que tanta sangre argentina se hubo derramado.

En tal sentido, cobra relevancia el panteón de los hombres del Norte, el Walhalla, al que sólo podían acceder aquéllos que murieran combatiendo (los que morían en la cama, por una suerte de conjuro simbólico que consistía en marcar su pecho con una lanza, podían también subir a beber hidromiel con las valquirias). En definitiva, lo importante de ese símbolo era que la muerte en combate era una muerte feliz, sobre todo porque el afortunado no tendría que padecer las consecuencias del tiempo, y enterarse de lo estériles que suelen ser las grandes gestas ante el impío viento arrasador de los cobardes, los lábiles, los que negocian.


Para seguir con las imágenes marineras, en este barco que tiene sus bodegas llenas de agua salada, donde lavarropas y bicicletas chinas se oxidan mientras flotan colchones y cajas PAN, las ratas ya no saben cómo hacer para pasar unas sobre otras y para pasarse, paralelamente, para el otro lado, no importa si hay un madero, un peñón inhabitado, un bajel enclenque o el helado océano. Cualquier cosa parece mejor que quedarse en el pluralista y transversal crucero de la abundancia, que como un ataúd de hierro, amenaza con llevarlos a todos a las profundidades abisales. Porque vamos a decir la verdad: los argentinos somos exagerados para todo. Para el exitismo, para el derroche, para la desmesura y para las cagadas más chapuceras. Pero también para el derrotismo, para el temor amarrete, para el empequeñecimiento espiritual y para el desprecio, y hasta para el odio. Para odiar y defenestrar firmemente a aquellos truhanes a los que antes llenamos de elogios y complacencia, a los que para cada conducta demencial encontrábamos alguna explicación o justificación esotérica.

En fin, las interpretaciones son variadas, como los ropajes de toda la claque que vivió de prestado, con aplausos y apoyos explícitos mientras por la espalda les sacaban el cuero. Los peronistas que traicionaron a su movimiento para migrar a esa entelequia meramente crematística dirán que se dieron cuenta, en medio del hundimiento, de que estos muchachos no eran peronistas de Perón. Los antiperonistas de izquierda, que empezaron a leer arduamente a Jauretche mientras trataban de insertar, con fórceps pero al revés, en una suerte de refrito cambalacheano que denominaban “campo popular” a tipos inmensamente gorilas como Walsh, Paco Urondo y hasta al mismo Santucho; los que seleccionaban, para no defraudar tanto sus conceptos, el “combatiendo al capital” de la marchita; los que decían a dos voces que nunca habían votado a ningún peronista, pero que estos tipos eran distintos, y tenían un “proyecto de país” más justo y distribucionista, más próximo a los ideales de la entente mágica cuya delantera inolvidable formaban Guevara, Evita, Sartre, Hernández Arregui y Jesucristo; esos muchachitos se irán con la frente bien alta, con la dignidad de siempre, defraudados al comprobar que, al final, estos pingüinos eran una peronistas chorros de mierda como todo el resto. En fin, no sé por qué hablo en futuro si esto ya está pasando. Ahora Cogote Bonasso, una de las columnas teóricas del kirchnerismo original, se alejó, llevándose consigo a otras joyitas de la intelectualidad más granada, como es el caso de Victoria Donda.

De más está decir que esas actitudes resultan absolutamente innobles. Porque si les gustó el durazno, ahora tienen que aguantarse la pelusa, como se la aguantaron tantos que fueron mucho más gente que todo ellos juntos en el exilio o la clandestinidad, en la resistencia o muriéndose de hambre, despedidos de sus trabajos y en listas negras. Porque los K a los que tan apasionada, vehemente, hasta agresivamente, acompañaron, no han cambiado un ápice en su manera de ser y de comportarse. Es más, diría que hoy día son más de manual que nunca. Sin embargo, cuatro o cinco años atrás convencían a los escépticos de que ellos eran el camino, y resulta que ahora, con las mismas bravatas e imposturas, aprietes de barricada y demonizaciones de siempre, “defraudan” a los ilusionados compañeros de ruta.

Un par de posts atrás dije que todos los argentinos de bien debemos vigilar que ninguno de todos estos facinerosos y advenedizos saque los pies del plato. Sin embargo, en un rapto de generosidad, admirando ese dominio olímpico de la garrocha, como diría Asís, voy a evocar a continuación algunos de los casos curiosos que nos brinda nuestra historia patria, que a lo mejor sirven de referencia para futuras argumentaciones.

Aurora Venturini nos proporciona, en un valioso artículo titulado “Literatura Rojiceleste durante la Santa Federación (Rev. I.I.H.J.M.R., Nº 39, abril/junio 1995, pp.72-85), algunos ejemplos de oportunismo político que, por su apasionamiento, merecen ser rescatados del prudente manto de silencio con que los cubrió nuestra farsa que llamamos historia.


Rivera Indarte.

El Oscar evidentemente se lo lleva José Rivera Indarte, cordobés y eufórico rosista en su juventud, desde enero de 1835 publicó el “Diario de Anuncios y Publicaciones Oficiales, para Apoyar a Rosas”, y es autor también del “Himno a los Restauradores”. Unos versos en rojo punzó servirán para ilustrar tan apasionado partido:

¡Oh! gran Rosas tu pueblo quisiera

Mil laureles poner a tus pies;

Mas el gozo no puede avenirse

Con el luto y tristeza que ves.

¡Aguilar y Latorre no existen!

Villafañe, el invicto, murió…

Y a tu vida tal vez amenaza

De un malvado el cuchillo feroz.

En palabras de la citada autora, podemos decir de Rivera Indarte que “durante más de un año rindió homenaje en verso al Restaurador, hasta el paroxismo politiquero que los propios federales denunciaban excesivo”.

Luego un lamentable episodio truncó su carrera de adulador: fue sorprendido cometiendo robo sacrílego en una iglesia, y exiliado en Montevideo. De él Pedro De Ángelis escribió: “Fue ladrón de bibliotecas públicas, ladrón de bolsillos y falsario de yapa. Tan acostumbrado está al crímen que le parece cosa muy llana, eso de limpiar los bolsillos agenos; arrebatar alhajas del tesoro de una reina, llevarse una pacotilla de encerados y seguir robando libros y manuscritos de los archivos y de los Ministerios de Gobierno”.

En fin, ya en Montevideo, y sin poder adquirir jamás inspiración ni numen poético, como diría el Dr. Saldías, encontró la oportunidad de congraciarse con los unitarios: Dedica entonces “Al Tirano Juan Manuel de Rosas” unas estrofas decididamente celestes e iracundas: “tiene dentro de su alma / Aposentado el infierno”.

Más tarde, a pedido de Londres, confeccionará la macabra lista de muertos por culpa del Tirano Sangriento, que se titulará “Tablas de Sangre”. (Los ingleses, en guerra con la Argentina, ya por entonces habían visto las ventajas de la propaganda difamatoria contra el enemigo, que luego replicarían hasta el absurdo, si es que hubiera lugar para el absurdo en la cándida entelequia llamada “opinión pública”). Como la casa editorial de Londres le pagaba un chelín a razón de cada muerto, Rivera Indarte se fue en vicio: anotó entre las víctimas hasta a los propios soldados federales y partidarios de Rosas fallecidos en la guerra civil contra los unitarios y en las batallas contra peruano-bolivianos, ingleses y franceses. El argumento fue precursor: el Tirano, en su infinita maldad, había decidido presentar batalla a sus enemigos, y entonces era responsable directo por la vida de sus soldados que murieron por esa decisión.


Pedro Lacasa

Ayudante de campo del General Juan Galo Lavalle desde fines de 1839, acompañó los restos del caudillo unitario hasta la catedral de Potosí. A su regreso, a fines de los años 1840, Rosas le dio un empleo.

La gratitud hacia el caudillo federal, ahora, le inspiró sonetos y canciones rosistas que publicó en la Gaceta Mercantil y en el mentado Diario de Avisos. En agosto de 1851 estrenó en el Teatro Argentino su obra dramática “El Entierro del Loco Traidor, Salvage Unitario Urquiza.

Luego de Caseros, operó un prudente cambio de musas, y recordó su pasado junto a Lavalle, que le inspiró su “Vida Militar y Política del General Don Juan Lavalle” y también una biografía de Miguel Estanislao Soler.

De su etapa punzó queda para el recuerdo el “Soneto al 5 de Octubre de 1820”, de dudosa calidad poética y factura bastante forzada:

El suelo de la Patria conmovido

Sobre débiles bases bamboleaba

Y del Plata en la orilla se escuchaba

De un Pueblo grande, el infeliz gemido:

De la discordia el monstruo embravecido

A los porteños todos devoraba

Y en sus sangrientas garras nos mostraba

Sus entrañas y pecho dividido.

Al sud de la República, un valiente

Viendo el estado de la Patria amada,

Cortóle la cabeza a la serpiente,

Blandiendo entonces, la fulgurante espada.

Desde entonces, ¡oh patria! Independiente

A Rosas debes la quietud preciada.

Claro que a los pusilánimes del presente no se les cae una estrofa, ni siquiera alguna frase medianamente inspirada. Pero por lo menos, abrigando la esperanza de salvar a nuestro idioma de un sustantivo tan patético como “borocotazo, esperamos que estos fecundos ejemplos sirvan de inspiración a próximos tránsfugas más literarios.

13 comentarios:

Unknown dijo...

querido occam
Su texto de hoy me deja sin aliento.
Acertado descripción de la historia que desconocía, una poesía deshauciada circula por él.
Los héroes estan pasados de moda; pero en su brillante escrito se entrevée la esperanza de que algunas virtudes humanas florezcan nuevamente en nuestros corazones desengañados.
Muchos besos y gracias por el escrito.

Hegeliano dijo...

De pronto llego un pensamiento fatídico, mi tataranieto, de haberlo, ¿podrá vivir en una calle que se llame borocoto o peor aun braga menendez?


La poesía del régimen la va a encontrar en la pagina de ese club de inútiles llamado la campora, sublime.

Le recomiendo 20 gotas de Reliveran antes de entrar.

PD I: Excelente
PD II: Ninguna minúscula es casual

Destouches dijo...

Occam, un excelente texto que refleja y describe una verdadera pasión nacional: el transfuguismo político. Realmente, los ex K, ahora desengañados, son tanto o más despreciables que sus propios inspiradores. Un abrazo.

Occam dijo...

Cerriwden:
Muchas gracias por su concepto. En realidad, la poesía que transcribí no parece muy desahuciada. Además que de dudoso contenido lírico, y más forzada factura, a mí se me ocurre un acto muy barroco de oportunismo y obsecuencia. Si hoy día, agarrados de ese latiguillo de "nadie resiste un archivo", a nadie le importa un corno lo que dijo o hizo la semana pasada para desdecirse o deshacerse en ésta, evidentemente tampoco le importaba en absoluto a nuestros bardos del siglo XIX, que encima dejaban todo por escrito, para la posteridad.
Ello demuestra que lo más eficiente siempre resulta asegurarse el triunfo cultural, por el medio que fuere, y ocupar luego un espacio destacado en la historiografía oficial que a la postre se escriba, que con piadoso manto olvide las miserias y exalte (o invente) las virtudes.
Agradezco su fe en mi optimismo. Realmente, si usted no me lo dice, no hubiera nunca entendido que había en todo lo escrito en el post una luz de esperanza. Sin embargo, es así: nadie escribe desde la desilusión absoluta, desde la desesperanza sin retorno, desde el abatimiento y la derrota final y concluyente. Si uno escribe es porque en el fondo, bien abajo de todo, todavía cree.
Un beso.

Occam dijo...

Hegeliano: Quédese tranquilo, que a esta altura creo que lo conozco un poco, y percibí el sentido de las minúsculas. Una suerte de aplicación ortográfica de las escalas morales. No está nada mal, aunque como ese tipo de usos fuera aplicado por cínicos muy viperinos, que hablan de "Democracia con mayúscula", de "Justicia Social con mayúsculas" y otros ardides por el estilo, yo seguiré empleando las reglas neutrales de la RAE de siempre.
No sé si Borocotó tendrá su calle, y creo que sin dudas no la tendrá Braga Menéndez, pero no hay que olvidar que el tiempo pone una pátina de olvido y benevolencia muy conveniente. De hecho, el último "canonizado" por el panteón oficial, con busto (si bien que no muy parecido), y además en vida, es un tipo que hablaba de "Democracia con mayúscula", pequeño déspota de cotillón que había dejado el país en llamas en 1989, y que todos especulaban con que ya nunca más podría salir a la calle sin ser insultado e increpado.
Rivera Indarte, además de contar por supuesto con su reconocimiento toponímico en muchas ciudades argentinas, había engalanado con su nombre el actual Teatro del Libertador General San Martín de la ciudad de Córdoba (al que acertadamente decidieron rebautizar). Sin embargo, los cordobeses le siguen diciendo "el teatro Rivera", lo que demuestra que la memoria popular es más fiel a los nombres de las cosas, que muchos de los personajes reconocidos a sus causas.
En cuanto a su recomendación, en algún momento me haré un espacio para visitar a nuestra intelectualidad contemporánea, tan sesentista ella. Lo que sí, me debo apurar, antes de que borren todo lo que habían escrito. Ventajas de Internet con las que no contaron nuestros intelectuales decimonónicos.
Mi más cordial saludo.

Occam dijo...

Destouches: Yendo un poco más lejos, supongo que los actuales tránsfugas del "espacio K" son fieles a sus inspiradores, que en viboreante carrera fueron: a) Procesistas; b) Verticalistas isabelinos u ortodoxos; c) Renovadores cuando el cafierismo; d) Neoliberales caballistas "mejores alumnos", "mac gobernador del mes" con el menemismo; e) Neosocialistas transversales; f) Tercermovimientistas históricos superadores de peronismo y radicalismo con la concertación en 2007; g) Peronistas del 46 desde que llegan a la presidencia del PJ.
Con tantos golpes de timón, ser parte del espacio K, justamente, siempre implicó una ausencia de ideología o de convicciones, para alinearse automáticamente a la conducción vertical, a favor del pragmatismo y del providencialismo.
En esa lógica, cualquier alejamiento medianamente serio no puede argumentarse ideológicamente sino en forma personal, respecto del referente mayor, o de la referente elegida. Yo aconsejo a los próximos tránsfugas que argumenten que ahora se dieron cuenta de que Néstor está irremisiblemente chiflado.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Estimado Occam: a mí siempre me sorprendieron las semejanzas entre las nefastas “Tablas de Sangre” de Rivera Indarte y un librito que se editó casi un siglo y medio después. Máxime teniendo en cuenta que ambos dieron lugar a un enorme negociado (pagado por ingleses en el primer caso, por el Estado en el segundo).

Gabriela dijo...

Pero como le va!
Ya lo andaba extrañando!
No se que anda pasando que me he cruzado con Rosas en varios blogs y el suyo no ha sido la excepciòn.

Repito lo que vengo diciendo desde hace un tiempo y ud me a confirmado que tan lejos de la verdad no ando debido a que la diàspora que se està produciendo ya venìa de tiempos memoriosos.

Rosas fue el primer peronista y si pudiera viajar en el tiempo seguramante serìa parte de este gobierno nefasto.

Sostengo que habría que tener bien en claro y espero que algun medio se encargue de ello, que diputados y senadores apoyaron a los K hasta que no les dieron màs caja o los dejaron afuera de un cìrculo dilecto.

La borocotizaciòn se vino full full luz y color en la moda otoño invierno.

Por lo pronto y en un acto de necesidad y urgencia por recuperar los valores que considero perdidos ando con el Facundo de Sarmiento que me hace pensar que esta patria puede ser grande siempre y cuando haya dirigentes que se dediquen a construir la repùblica con los ideales con los que fue concebida.

Le mando un beso y de paso le dejo otro a Destouches que sé que anda por aquì tbm; de paso les dejo una facturita: me quedè con ganas de charlotear con uds. un rato el viernes.

Mensajero dijo...

Debo decir que los K que dan pelea y duplican la apuesta se me hacen más simpátcos que los que abandonan el barco.
Usted bien sabe que llegado el caso elijo la romántica extinción antes que la pragmática adaptación.
Pero que no se me malinterprete suponiendo que soy parte del colectivo K.
Estos tiempos me encuentran muy liviano. Es que yo ya cometí mi gran error. En el 99 estaba convencido que había que terminar con el modelo de déficit fiscal, endeudamiento externo, gasto público creciente, desprecio por la educación, corrupción, sometimiento de la economía al sector ocioso, estética mersa....y voté a la Alianza, para que acaben sosteniendo todo eso y reemplacen apenas, con sushi, la pizza.
Ahora muchos, con un hastío similar en las venas, están listos para votar a las nuevas Alianzas "porque hay que terminar con el kirchnerismo como sea..."
Yo ya no corro ese riesgo, me he quedado sin representantes.
Por primera vez en mi vida no siento el imperativo cívico de votar.
Esta posición es capaz de unificar -contra mí- a los K y a los no-K....al menos Claude no me juzgará mal.
Me divirtieron los versos "tan sentidos" que recopiló.
Un gran saludo.

Almafuerte dijo...

Mensajero: lo único que tengo en claro en este momento es que cada espacio vacío que dejamos lo ocupan las cucarachas y los narcos.

Estuve esta mañana en el Mausoleo de José de San Martín. Puede que no sea una novedad para los que frecuentan el centro, pero había ahí mucha gente meditando absorta. Pasaban y tocaban el mármol como si fuera un altar más, creo que más de uno le estaba rezando. Un viejito besó la bandera histórica.

Cerca de la entrada un chico joven sentado en el suelo con guantes de látex, lámpara, pinzas y siliconas varias trabajaba en la restauración de los mosaicos venecianos del piso, reconstruyendo el dibujo de hojas y flores. Estaba ajeno a todo, a fieles, turistas y al mundo entero, inmerso en su trabajo.

No se porqué pero ver todo ésto me alegró la mañana, o me infundió esperanzas.

Destouches dijo...

Gabriela:

Muchas gracias. El viernes pasado o pude estar en la reunión, porque no me encontraba en Buenos Aires. La próxima me sumo. Besos.

aquiles m. dijo...

Mi estimado Occam:
Usted siempre tiene a mano el trabuco naranjero, cargado con sal...
Ahora me recuerda al miserable Rivera Indarte, que cada vez que transito por la calle que mal lleva su nombre, lo puteo...
Disculpe Don Occam. Salvo honrosas excepciones, en la historia argentina, el que no era masón, era un HDP, a secas que facturaba para Gran Bretaña, Francia, España...
Cómo será que el Bartolo hasta tiene una estatua ecuestre....el mismo que inventó a san Martín como prócer, reemplazando a Belgrano.
Volviendo..Alguna vez conocí a quién le respondió a sus "Tablas de sangre", Don Alberto Ezcurra Medrano, Un hombrecillo de unos 80 largos en ese momento, muy afable, que escribió "Las otras tablas de sangre".
Hace unos días platicábamos con Oliverx sobre cuestiones que casi nadie repara, del común y corriente, es decir la importancia de la Patria. De servirla del modo que uno pueda, desde la trinchera que le toque, y apareció el libro que conservo de este hijo de re-mil...de Rivera..
Todo esto cuando revolvíamos libros de mi desharrapada biblioteca, o lo que sea. No vaya creer, el desorden genera una interesante plática.
Aprovecho para pedirle, pues no recuerdo que tenga alguno, un post sobre las logias masónicas que tironearon de nuestra historia.
San Martín es la demostración de la mala gana con la que la Iglesia le permite estar adentro, pero afuera de la Catedral Metropolitana.
Le mando un abrazo.

aquiles m. dijo...

Mire Don Occam:
La falsía es una moneda de curso forzoso, especialmente entre los adláteres de este régimen, que se encoge como una babosa con un poco de sal..
Me recordó a jose pablo feinman (filósofo de masas!!!!!)cuando comparó al néssshhhhtor con jean paul sartre !!!!
Pues ambos comparten el estrabismo...
Este memorable pelafustán dijo que cuentan con una gran ventaja sobre los normales (con ambos ojos coordinados), pues VEN EL TODO Y EL COSTADO !!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo dejó escrito, y jamás se retractó !!!
Sartre era un amargo, que encontró la fórmula del matrimonio perfecto con Simone de Beauvoir (otra amarga)...vivían a unas calles de distancia....cada uno en su covacha...
Imagine mi opinión sobre la étika y la estétika kkkkk.......
Me cuesta encuadrar a un alcahuete...o a un trucho...liso y llano...
Le reitero el abrazo.