miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Habremos hecho las cosas bien?

Ettore Gotti Tedeschi es el presidente del Istituto per le Opere di Religione (IOR, el Banco Vaticano). Economista, antes de ello tuvo altos cargos en entidades de crédito italianas, fue representante del banco español Santander en Italia, y es profesor de Ética de las Finanzas en la Universidad Católica de Milán. Ha publicado, entre otros, los libros Dinero y Paraíso. La economía global en el mundo católico y Espíritus animales, la competencia justa.

Todo esto nos lo informa la periodista Elisabetta Piqué, corresponsal en Italia de La Nación, autora de la entrevista que publica ese matutino el día de hoy, y que puede leerse acá.

En fin, más allá de la teoría que el economista expone acerca de la etiología de la crisis global, lo interesante es que pone el ejemplo de la Argentina en tres (3) ocasiones. Dos (2) de manera explícita, y la tercera de fácil inferencia. Me permitiré transcribir los extractos pertinentes:

-¿Ahora el mundo está saliendo de la crisis?

-La deuda del sistema en los últimos años pasó aproximadamente del 200% del PBI, hace diez años, al 300%. Hoy, esta deuda no es sostenible: hay que desinflarla y volver a llevarla al nivel de hace diez años. Lo primero que hacen los bancos es reducir el crédito. Y así la economía real entra en crisis, porque produce menos. La economía real hace marchar menos el sistema: se importa menos, se exporta menos, se vende menos, se consume menos y se emplea menos. Además, hay que desinflar la deuda. ¿Cómo? O declaramos un default, como la Argentina -pero no se lo recomendamos a nadie- o se inventan burbujas o shocks.

-¿Es decir?

-El shock es un efecto muy fuerte, que cambia la economía. Por ejemplo, en la Argentina se encuentran pozos de petróleo y se vuelve exportadora de petróleo. Es decir, de crecimiento negativo, empieza a crecer diez puntos, digamos. Tercer camino: austeridad. Es decir: se crea el ahorro. Se gasta poco, se crece poco, se consume poco, se invierte poco. Y se reconstruye un sistema en cinco a siete años, esperando que algo pase. Cuarto camino: inflación, algo que debería evitarse.

Ettore Gotti Tedeschi. Foto: Archivo diario El País.

Entonces, tenemos que:

a) Argentina optó por el camino menos recomendable en 2001, al declarar el default.

b) Como poco recomendable que era ese camino, y ante la imperiosa necesidad de financiamiento, pretende ahora salir del default. Para ello, utiliza reservas que constituyen el respaldo de la base monetaria, y el estado público que toma tal decisión, por sí solo, en virtud de la psicología del miedo y de la obsesión por seguridad que rige en Economía, según vislumbrara agudamente John Maynard Jeynes en el Prólogo de su célebre Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, acelera la espiral inflacionaria. Habría entonces una relación culposa entre el affaire del Decreto 2010/09 y la sorprendente escalada de precios desde principios de año al día de hoy.

c) De tal forma, para evitar el "Tercer camino", o sea la austeridad, el ajuste del gasto público, se adopta el "Cuarto camino", el de la inflación, "algo que debería evitarse", pero que permite ajustar, ya que no al sector público, sí a la masa asalariada, que mientras discute la actualización de los sueldos por la inflación 2009, ya pierde todavía más poder adquisitivo a estas alturas por la aceleración apuntada, y financia el gasto público, que se sustenta sobre todo en impuestos indirectos, es decir, al consumo.

d) De manera tristemente graciosa, Gotti Tedeschi pone como ejemplo del "Segundo camino" el shock que produciría el hallazgo de pozos de petróleo que colocarían a la Argentina en el lugar de exportadora de oro negro, y así podríamos vivir todos tirando manteca al techo sin preocuparnos por laburar, como hace la Venezuela "bolivariana". Digo de manera tristemente graciosa, porque justamente parece, si los expertos no se equivocan, que las tres cuencas de Malvinas contienen reservas equivalentes al 5% del total de América Latina, mientras que las reservas de Argentina alcanzan a arañar apenas el 1% de ese total. Lo que pasa es que, mientras las penas son de nosotros, el petróleo... ¡Lo tienen los ingleses!


El 12 de diciembre de 2009, poquitos días antes de que optáramos por el "Cuarto camino", Carlos A. Pereyra Mele nos informaba en su blog que "En la zona en torno a Malvinas, las estimaciones oficiales británicas constatarían la existencia de 60.000 millones de barriles de petróleo. Si los multiplicamos por el valor actual de 70 dólares el barril, estamos hablando de la fabulosa cifra de 4,2 billones de dólares. Una cifra equivalente a 27 veces el monto de nuestra impagable deuda pública".


11 comentarios:

Todos Gronchos dijo...

Interesantes datos los aportados, saludos!

Occam dijo...

Muchas gracias, Míster. Admirado de su puntualidad.

Mis cordiales saludos.

Destouches dijo...

Impecable. Lo más desesperante es lo de Malvinas. Aunque, a decir verdad, la falta de petróleo en Argentina también se explica por la carencia de inversiones en exploración, lo que, a su vez, se origina en la arbitraria política de retenciones del gobierno. Este es otro de los saldos que deja el kirchnerismo: de ser país exportador de petróleo, Argentina pasa a ser importador neto por primera vez en 30 años. Y lo que es más insólito: con los precios internacionales más altos de la historia. Además, surge inmediatamente la siguiente pregunta: ¿qué hicieron con la plata de las retenciones? ¿La volcaron en exploración petrolera pública a través de ENARSA? Creo que huelga la respuesta.

RELATO DEL PRESENTE dijo...

El panorama en cuanto a las Malvinas es desesperanzador. Más que nada cuando el único motivo por el que este Gobierno se acordó del tema es cuando tocaron los intereses petroleros.

Más bronca me da cuando me entero que Lula había mandado a anunciar al Gobierno Nacional y Popular Argentino que el yacimiento petrolífero que Brasil encontró en la costa atlántica, probablemente se extendiera hacia nuestras costas y lo único que hicimos fue enviar un comunicado víca cancillería con un "se tendrá presente".

Pero así estamos, nuestra economía no existe como tal, es una anarquía en lo que sobrevivimos de pedo.

Abrazo!

Occam dijo...

Destouches: También Argentina es desde 2004 importadora neta de gas natural, cuando en los '90 exportaba a Chile, Uruguay y Brasil. Pero no invirtió ni un mango en exploración tampoco de ese vital producto.
Usted que en otros sitios anda advirtiendo del peligro de implosión, comprenderá si le digo que en 7 años estos impresentables implosionaron superávits descomunales, más de US$ 100.000 millones tirados a la basura, sin que se reflejen en una sola transformación trascendente de la Argentina, y toda la infraestructura siga siendo la que procede de la inversión generada en los "nefastos" '90s.
Con US$ 100.000 se puede construir íntegramente una nueva ciudad en medio de una zona despoblada para 10 millones de habitantes, con todos sus servicios y equipamiento, e implicando la generación de varios millones de puestos de trabajo en la construcción, y de otros muchos millones en los comercios, fábricas, servicios y demás que deban necesitarse para la vida de la gran ciudad. Por supuesto que es un ejemplo algo extremo, pero constituye sí un shock económico como del que habla E.G.T.
Un abrazo.

Occam dijo...

Relato: Muy cierto lo que usted dice. No quiero sin embargo quedarme en lo anecdótico del petróleo. Como escribí en la respuesta a Destouches, nosotros tuvimos nuestra oportunidad en estos 7 años con el boom del precio de la soja, combinado con altísimas retenciones de dólares. Sin embargo, con esas enormes cantidades no se les ocurrió ninguna otra idea que hacer populismo berreta, agigantando aún más la macrocefalia del conurbano, clientelismo mediante subsidios varios, sobreprecios en obras que ni siquiera se hicieron, etc. Todo el inmenso superávit se lo comió "la política" (que es la injusta forma con que llaman a la nueva oligarquía de los millonarios que viven de la gente).

Mis cordiales saludos, y gracias por pasar.

Claude dijo...

Para mí cualquier política que no baje el gasto y los impuestos ni procure inversiones está condenada al desastre.

Occam dijo...

Claude: Evidentemente cierto. Si alguna referencia tiene este "modelo" es que sólo funciona con un excedente de dinero inyectado desde actividades externas al mercado interno, y obtenido mediante herramientas impositivas. En Santa Cruz fueron las regalías petroleras. En la Argentina las retenciones a las exportaciones de granos. Ciertamente, el mercado interno argentino es y siempre fue insuficiente (y es un problema estratégico permanente), por lo que en nuestro caso es aún más imperioso integrarnos a bloques comerciales más amplios y promover la inversión, sobre todo, la inversión del exterior.
Por otra parte, con un mercado interno tan acotado como el argentino, seguramente es la peor de las ideas ejercer una presión fiscal escandinava, que acapara aproximadamente de dos terceras a tres cuartas partes de los ingresos privados, y deja un nimio excedente para el ahorro y la inversión. El Estado reemplazando a la inversión privada, a la manera de las economías socialistas, ha demostrado ser insuficiente e ineficiente. Que es insuficiente lo demuestran los datos duros: mientras que en una economía con mayor participación del sector privado la inversión se sitúa en el orden del 25-33%, en una economía como la nuestra la misma se ubica entre el 15-22%. Que es ineficiente lo indica la teoría de los sistemas, al percibir que el efecto del Estado en el mercado es desmercantilizador. Nadie administra lo que no es suyo, y por un tiempo limitado, y con objetivos diversos a los de esa administración, de una manera medianamente mercantil, o sea, exitosa.

Mis cordiales saludos.

Claude dijo...

Mire, Occam, James Neilson también se refiere a la entrevista que Ud. cita. Quizá le interese. Saludos.

Occam dijo...

Claude: Lo he leído, y no tengo paciencia como para ponerme a refrendar los numerosos datos sobre tasas de natalidad. Así que los tomaré por buenos. En cierta medida, es auspicioso que la explosión demográfica se desacelere. Lo que ocurre es que paralelamente debe desacelerarse la economía, o mejor dicho, decrecer, de la mano del decrecimiento del consumo, para llegar al equilibrio. Si debemos acostumbrarnos a un horizonte poblado de viejos, al menos debemos ser realistas y entender que esos viejos no podrán vivir como millonarios, que es un poco el verso con el que convivimos. Ni siquiera podrán vivir mejor de lo que vivían los antiguos jubilados. A menos claro, que la vejez también se ralentice y que la vida activa dure hasta los 75, 80 años.
Se trata ésta, evidentemente, de una epoca de transición, y es bueno en ella profundizar en las bases filosóficas del mundo por venir.

Mis cordiales saludos, y gracias por el link.

choripanboy dijo...

Unos días tarde,como siempre,me siento desbordado ante el despliegue de los datos que nos regala y su talento para hacernos reflexionar sin anestesia...
De un humilde lector,tome el pedido de postear alguna vez y a su estilo,un árbol genealógico de nuestra creciente y próspera cleptocracia argenta.
Saludos y esperamos verlo por el Suaba el viernes próximo.