martes, 2 de marzo de 2010

Malvinas: Una consideración estratégica


En un artículo publicado en Neue Bellona en 1805, cuando Carl von Clausewitz era un oficial de apenas 25 años, y que se propone y logra refutar absolutamente un libro de Heinrich von Bülow titulado "Teoremas de la guerra moderna o estrategia pura y aplicada", el eminente estratega prusiano afirma que "La estrategia no es nada sin el combate; pues el combate es la materia de la cual se sirve, el medio que ella aplica. Así como la táctica es el empleo de las fuerzas armadas en el combate, la estrategia es el empleo del combate -o sea el enlace de los combates singulares en un conjunto- en vista del fin último de la guerra" (p. 17).

Así las cosas, llevado a un plano holístico, o sea, político, la guerra es una estado permanente en una situación no resuelta, y cada episodio de confrontación, sea éste bélico o diplomático, puede ser considerado como un "combate" en el marco de una estrategia general, que percibe un fin superior, trascendente, definitorio.

Las cuestiones atinentes a cada batalla militar o a cada negociación diplomática pueden quedar englobadas en el concepto de "combate", es decir, en el universo de la táctica; mientras que las cuestiones relativas a las victorias o derrotas en esos combates, constituirán la materia de la estrategia.

Clausewitz ha definido los lineamientos estratégicos que deben primar en una reconquista, ante el escenario de un país vencido y de un espíritu de capitulación general, vivido con mayor énfasis entre las clases más acomodadas: "Las clases distiguidas son las que están corrompidas, los funcionarios de la corte y el Estado lo están más que los demás". Como hablamos de estrategia, nos referimos entonces a los aspectos que sobrevuelan cada acción, que tamizan cada táctica, en el contexto de un país invadido (total o parcialmente) y que tiene como uno de sus fines inclaudicables, la reconquista de los territorios usurpados. [Primera Disposición Transitoria de la Constitución de la Nación Argentina: La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino].

Veamos entonces, sin más preámbulos, el concepto estratégico de Clausewitz al respecto:

"Me pronuncio solemnemente en contra de:
"La infundada esperanza en una liberación debida a la mano del azar.
"La espera incierta de un provenir que el espíritu apático rehúsa enfrentar.
"La esperanza pueril de conjurar la cólera del tirano mediante el desarme voluntario; la de ganar su confianza mediante una vil sumisión y serviles zalamerías".

"Creo y afirmo:

"Que la marca infame de una sumisión débil es indeleble.
"Que esta gota de veneno mezclada con la sangre de un pueblo pasa a sus descendientes para esclerosar y minar la energía de las generaciones venideras.
"Que el honor del rey (del Estado) y el gobierno se confunden con el honor del pueblo y es su única prenda de salvación".

(Publicado en el Tomo I de Carl von Clausewitz, Schriften, Aufsätze, Studien, Briefe, publicados por Werner Hahlweg, Gotinga, Vandenhoeck et Ruprecht, 1966; pp. 687-689).

6 comentarios:

Muñeco de Basural dijo...

Muy buen artículo, reconozco que no es algo pasatista leer tus notas, siempre hay que estar lúcido para poder apreciarlas.

Saluti,
Muñeco

Occam dijo...

Muñeco: Muchas gracias por tu comentario, el que aprecio sobremanera. En verdad, este blog es bastante atípico, y me complace que haya gente todavía con ganas de entrometerse con algunas honduras y que comparta el interés por las cosas difíciles.

Mis más cordiales saludos.

Destouches dijo...

Es así, no hay duda. Que le pregunten a los irlandeses, si no. Los ingleses no se van de ningún lado si no es a patadas. Pero, atención, los que parecen salirse de la vaina por una nueva guerra son ellos. Es obvio que Argentina no está en condiciones de mantener una contienda bélica ni con Uruguay. El kirchnerismo, en sus desastres seriales, nos dejó en situación de indefensión. Preocupante.

Occam dijo...

Destouches: Evidentemente, la Argentina no está hoy en condiciones de sostener una guerra con nadie, lo que implica, naturalmente, que no está en condiciones de desenvolverse en el mundo de la política internacional, o sea, que no es sujeto en la comunidad de naciones, es decir, que no es un Estado soberano (es decir, aquél al que ningún ente de ningún orden le es superior, y le somete a su voluntad).

Clausewitz reflexionaba en el contexto de una Prusia que había claudicado ante los ejércitos de Napoleón, hundida irremisiblemente, desarmada y propensa a plegarse a las fuerzas bonapartistas para sacar aunque sea una mínima tajada de su derrota.

Como dije, se trata de principios estratégicos, de visiones permanentes, no de la coyuntura táctica, que evidentemente hoy, a estas alturas, ni siquiera aconseja, sino que directamente impone un repliegue, con la cola entre las patas.

Un cordial saludo.

Forbidden Reloaded dijo...

Compañero Occam: me ha tocado un punto sensible que es Clausewitz. La estrategia es la lucha de voluntades para aplicación del poder a fin de resolver un conflicto y se da siempre que esxistan dos actores con voluntades contrapuestas. La estrategia se aplica, o debería aplicarse, a todos los ambitos, no solo el militar si no el político, económico y psicosocial y por acá y por la mala interpretación que hacen algunos de lo que escribió Clausewitz "la guerra es la continuación de la política por otros medios" asocian estrategia con guerra y con militares. Hoy el pensamiento de Clausewitz, del cuál Perón era ferviente admirador y ha puesto sus enseñanzas en términos políticos, ha sido superado tanto por Liddel Hart en su estrategia indirecta y por Van Cleveld y William Lind con la guerra de cuarta generación o como algunos lo conocen por ahi, guerra asimétrica, tema que como ya usted señaló en mi blog podemos conversar vino de por medio

Sobre la indefensión en Argentina le comento en su último post.

Saludos Peronistas

Occam dijo...

Compañero Forbidden: Si bien la frase que usted señala es rigurosamente cierta, Raymond Aron, en su erudito ensayo sobre Clausewitz, desarrollado en dos volúmenes, llega a la conclusión de que, pese a que la obra del general prusiano fue absolutamente coherente desde su primera juventud hasta sus últimos días a los 51 años, en ella se aprecia una evolución final, lamentablemente no redondeada (como bien se sabe, el Tratado, publicado post mortem por su viuda, es una opera non finita), pero claramente vislumbrada en las, cronológicamente, últimas dos piezas escritas: el Libro VIII y el Cap. 1 del Libro I, en ese orden. A partir de ellas, puede establecerse que el concepto de Clausewitz al respecto fue restándole progresivamente autonomía a la guerra como material de estudio, para hacerla depender crecientemente de la política. De tal forma, de “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, según el politólogo francés, ya para 1827 Clausewitz había mudado a “la guerra es uno de los medios de la política”.
Claro está, siempre en el concepto dual que caracteriza la epistemología clausewitziana, que tiende necesariamente al equilibrio. Las guerras de saturación, o el police bombing que apuntaba Carl Schmitt como una de las características definitorias del New World Order post SGM, no son de la especie de aquéllas estudiadas por el prusiano, sencillamente porque obedecen a una concepción en la cual la política es un factor a destruir, para ser reemplazado por otros absolutos: el Estado por la sociedad, o sea, por el mercado; el Príncipe por el Derecho.
Desde tal perspectiva, el fin de la guerra no será político sino anti-político: la terminación definitiva de todas las guerras; la evitación de que en el futuro pueda haber nuevas guerras. Esa evolución, incluso se ha trasladado al Derecho internacional. Como bien apunta Danilo Zolo, de la concepción establecida en Núremberg, de que la guerra justa era la guerra defensiva y que la guerra de agresión era un crimen contra la humanidad, se ha pasado a una concepción teleológica de la paz y la seguridad mundiales absolutas, que justifica la guerra de agresión como medio para el logro de esos objetivos superiores.
Como claramente puede deducirse, una guerra que tenga por objetivo uno anti-político (es decir, anti-equilibrio) no puede perseguir otra cosa que la aniquilación absoluta y drástica del adversario. Así las cosas, y resumiendo, la guerra justa hoy día es guerra de agresión y de destrucción total. Interesante concepto, que nos acerca a los asirios y nos aleja de los caballerescos europeos del Medioevo, e incluso de las guerras napoleónicas.
Irónicamente, en un mundo en el que absolutamente todas las relaciones están mercantilizadas, la guerra es la única instancia que no admite negociación… Y por derivación lógica, ¿qué decir de la política?

Un abrazo.