lunes, 29 de agosto de 2011

Telegrama



Aclaración previa. Este post es un puzzle de remisiones a otras páginas, a las que se reenvía con un click sobre el texto subrayado (links). No viene mal mirar un poco. Se trata de botones de muestra, solamente.





"Lombrosiana", de José María Cao. Análisis criminológico a la moda de la época. Aparecido originalmente en Caras y Caretas Nº 421, 27 octubre 1906. Publicado en La Argentina sin careta. Ilustraciones 1893-1918 por la Fundación OSDE.



"La exclusión lisa y llana de la oposición mediante el uso de los instrumentos del estado hizo que muy pronto se denunciara a este sistema como un verdadero régimen oligárquico".

La política según Roca. Control electoral y exclusión de opositores
; en op. cit. infra, p. 32.



Allá lejos y hace tiempo, pero siempre es bueno rememorarlo, por aquellos mismos argumentos con que nos taladran también hoy para justificar privilegios, indemnizaciones, contrataciones directas y "anticipos" de obra que son casi totales, a saber: que olvidar los hechos garantiza que éstos se repitan en el presente... Allá lejos y hace tiempo, decíamos, existía la oligarquía (ahora no), que sustentaba su poder en el fraude electoral (ahora no) y digitaba directamente desde la Presidencia de la Nación al sucesor (ahora no), en connivencia con un esquema de gobernadores lábiles y cómplices (ahora no), sustentada en la morosidad y desidia de un pueblo adormecido por la bonanza económica (ahora no) sostenida en los aranceles aduaneros que se cobraban a las exportaciones agroganaderas, por entonces muy apreciadas en el mercado internacional (ahora no), todo lo cual que generaba una elite caracterizada por las puertas giratorias entre los distintos ámbitos del poder: sus miembros, en el transcurso de la carrera política, pasaban por los tres órganos de gobierno, eran gobernadores, luego senadores, luego jueces federales, luego diputados, luego ministros, etc.

El caso culminante lo constituye José Figueroa Alcorta, que detentó la máxima autoridad en los tres órganos de la República: fue Presidente de la Corte Suprema, Presidente de la Cámara de Senadores, y Presidente de la República. Además fue, faltaba más, diputado nacional y gobernador de la Provincia de Córdoba (provincia donde fue también diputado, senador, ministro de Gobierno y ministro de Hacienda).

Podemos afirmar que, de esa generación del '80, ninguno de los representantes de la elite tenía tiempo de quedarse en casa, o de dedicarse a la actividad privada. Cuando no había algún carguito dando vueltas, siempre el mundo les ofrecía la oportunidad de viajar, a través del noble ejercicio de la diplomacia.

A un esquema de partido hegemónico, llamado con justicia el "unicato" en donde las elecciones se resolvían entre distintos miembros y "ligas" del mismo Partido Autonomista Nacional (PAN), se le agregaban arteros mecanismos de "elecciones controladas" por el mismo gobierno que las organizaba, que han sido resumidos, por ejemplo, como sigue:

"Indalecio Gómez, ministro de Interior durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, se refirió ala dinámica electoral del roquismo: 'Lo odioso no es que se cometan venalidades, que se cometan maniobras fraudulentas por los ciudadanos, sino que sea el gobierno mismo el que provoque esos delitos'. La acusación apuntaba al gobierno como principal promotor del control electoral. Desde 1880, la competencia electoral entre partidos disminuyó o bien se concentró en las disputas entre las ligas del PAN.
"Varios eran los pasos para el desarrollo de una elección controlada. Todo empezaba con la confección del Registro Cívico y la selección de las autoridades de las mesas escrutadoras. Una vez comenzado el comicio, podían ocurrir desde las más conocidas acciones violentas generalizadas de las décadas anteriores hasta los métodos más pacíficos de manipulación del voto. En esta instancia, los caudillos electorales mantuvieron su papel central como en años anteriores. Ofrecían servicios, pactaban acuerdos, movilizaban electores. Solían ocupar puestos de gobierno de poca importancia, pero su lugar en el proceso electoral era clave. "En general, los ciudadanos inscriptos en el Registro Cívico iban a votar en grupo, según su afinidad. Las boletas (si la elección se implementaba mediante boletas) se entregaban a los electores poco antes de ir a votar. Muchas veces el número de votantes excedía la cantidad de inscriptos en el registro, ya que se usaban nombres de ausentes, fallecidos o personas que debían sufragar en otro distrito, pudiendo así votar dos o más veces. Luego, el juez de elección era quien debía otorgar legitimidad al comicio, lo cual ocurría según sus simpatías o lealtades".

[Fuente: Maniobras roquistas. Cómo funcionaba el control electoral, en Historia de las Elecciones Argentinas, Tº 2, "1853-1910. Aprendizaje electoral", AGEA S.A., Bs. As., 2011, ISBN 978-987-07-1389-0; pp. 40-41].




Hace poco leía a un historiador que reflexionaba que uno de los méritos de esa oligarquía decimonónica fue el haber emplazado gran cantidad de postes de telégrafo, para integrar las comunicaciones en un país tan vasto, atribuyendo al telegrama (el mensaje breve que se envía por medio del telégrafo) el carácter de anticipo secular respecto de la Internet. También en los telegramas encontramos afinidades y puntos de contacto entre las oligarquías separadas por más de un siglo.

Aquí, en estos telegramas sugestivamente tachonados, corregidos y con discrepancias numéricas, y otras barrabasadas varias. Aquí también. Y aquí. O este otro caso, en el cual el presidente de mesa tiene DNI comenzado en 40 millones, o sea, una edad de entre 14 y 15 años.

Y este caso, más que sugestivo. Faltó que la autoridad de mesa escribiera: "Va el cheque en blanco. Complétenlo ustedes, que no tengo ganas/tiempo/conocimiento para hacer la cuenta".

Como después de toda bonanza (ciertamente ayudada por el talento, hay que reconocerlo, y lamentar que siquiera un émulo disminuido a un 10% del Gringo Pellegrini esté en condiciones hoy día de afrontar la crisis que se viene; concluía Pacho O'Donnell sobre el gabinete de Don Carlos en Historias Argentinas, Sudamericana, Bs. As., 2006, p. 184: "A nadie escapará el elevado nivel intelectual de dichos hombres, tan ausente en muchos de los gabinetes recientes") viene el declive, que Argentina vivió cuando comenzó la Gran Guerra del 14, y luego la mishiadura, que Argentina vivió a partir de la Gran Depresión del 29, quedará para cada uno analizar si, entre las lamentables diferencias entre una y otra oligarquía, hay alguna que radique en cuestiones infraestructurales, materiales, básicas.

Si todavía viajamos sobre los rieles que se emplazaron en aquella época, y usamos sus telegramas, si Argentina tuvo entonces para tirar medio siglo con el changüí de los excedentes financieros gestionados en la época de bonanza; cabe preguntarnos, ante las inequívocas señales de un nuevo declive, qué nos deja la actual oligarquía para pelechar mañana, más que compromisos económicos en forma de subsidios estructurales para una gigantesca masa humana clientelar sin capacidad para ganarse el pan con sus propias armas, es decir, una deuda social explosiva, nada más. Y nada menos.



9 comentarios:

gammexane dijo...

Cada vez atrasamos más. Si seguimos volviendo para atrás, con suerte llegamos a 1806 y podemos cambiar la historia.

Anónimo dijo...

Excelente, Occam. Gracias por compartir tus escritos.

Saluti,
Muñeco

Occam dijo...

Gammexane: Ojalá se tratara de un mero "eterno retorno". Como ya dije, en tal caso asistiríamos también a los beneficios de la generación del '80 en materia infraestructural y consistente, que permitió alojar -y nacionalizar- a una población que se triplicó, y disponer de un admirable sistema educativo público en todos los niveles. Tomando este último tópico, por ejemplo, cabe preguntarse qué quedará de todo este "modelo" cuando el declive de la cotización o la demanda internacionales de productos agrícolas se produzca nuevamente. No hay que olvidar que las netbooks, como todo efímero producto tecnológico (vinculado antes que a la educación, a boludear vía facebook, como pasa con la nueva línea de investigación de la nena de 11 años desaparecida en Hurlingham), deben ser renovadas íntegramente durante el mismo curso lectivo de los actuales beneficiarios; ello sin contar con los nuevos beneficiarios que se van sumando en cada promoción. Me parece que se asemeja más al reparto de cuadernos, cartulinas y manuales Kapelusz, que a una auténtica medida de jerarquización educativa. Al respecto, hace tiempo que se vienen postulando propuestas muy interesantes, no sólo desde fundaciones, sino incluso desde el ámbito del pensamiento programático, para generar contextos propicios a los alumnos en los que se detecten especiales capacidades e intereses, sobre todo, provenientes de sectores sociales desfavorecidos, para implementar con ellos experiencias de educación de relieve, con becas, docentes e infraestructura de calidad. De forma de generar, a partir de esa avanzada meritocrática, espirales positivas estimuladoras de conductas sociales más amplias.
Todo ello, que es un aggiornamento del "educar al soberano", en el actual esquema pobrerista, que apuesta a la dádiva tanto como a la ignorancia, es absolutamente imposible de aceptar.
Un cordial saludo.

Occam dijo...

Muñeco: Gracias por leerlos. Parte de una ola que se va haciendo cada vez más grande, y que obviarla, nos coloca en el papel de meros espectadores escépticos o asustados (que en el resultado, son lo mismo). Como dijeron por ahí, pueden manipular, aplicar maniobras fraudulentas sobre la voluntad general, patotear, extorsionar, bombardear mediáticamente, intentar lavar los cerebros, quebrar cualquier ilusión y arremeter impunes contra los bastiones que quedan de crítica y pensamiento libre. Pero no pueden tratarnos como estúpidos.

Aprovecho esta respuesta para contestar alguna observación que me formularon por otro medio, respecto de que este post puede ser contradictorio con aquél que escribí el 15 de agosto ("El pueblo, siempre"), en el que proponía omitir las generales de octubre y consagrar desde ya a la fórmula oficialista para su tercer período consecutivo. Se me dice que, aludir a un fraude, que puede reflejar una realidad bastante modificada respecto de los resultados difundidos, implica volver a poner la cuestión en términos de competencia posible.
Por el contrario, yo sostengo que describir un fraude sistemático y orquestado desde el mismo gobierno que organiza los comicios, con la complicidad de las autoridades de mesa y de escuela y las fuerzas de seguridad que custodian el comicio, con el Correo que tramita la información y custodia las urnas, etc., implica describir una situación irreversible. La referencia al período 1874-1916 no es caprichosa. Todos lo sabían, pero había que aguantarlo. ¿Vale la pena someterse nuevamente a un vergonzoso "acto cívico" que solamente volverá a poner de relieve nuestra impotencia como pueblo para organizarnos y dignificarnos, y la generalización de las "picardías" (Servini dixit)? Yo creo que, en épocas tan aciagas para la República, debe imperar la sutileza, la discreción y el sigilo, para conservar, aunque más no sea, un mínimo prestigio de país serio para afuera, al menos, en los lugares del orbe más apartados...

Un cordial saludo.

María dijo...

Occam,

Sinceramente no creo que se trate de fraude. O capaz no quiero creerlo. Lo que sí me parece es que las irregularidades fueron muchísimas y demasiado llamativas. Está bien, la elección no fue simple, sobre todo en distritos como la provincia de Buenos Aires donde se elegían cargos provinciales y había miles de colectoras.

En lo que respecta a los telegramas, me pasé horas mirando los mamarrachos que hicieron. Es cierto que a la mayoría de las autoridades de mesa les das igual y se quieren ir a la casa. El problema capaz esté en las matemáticas: les cuesta sumar. O en la ineptitud: no pueden sumar más de 2 cifras. O en la vagancia: directamente no tienen ganas de sumar. O en el contrato…

En lo que hace a los fiscales, muchos están bastante capacitados para la hora del recuento, pero otros tantos están ahí porque esperan recibir algo a cambio de la fuerza política que los contrató. No entienden prácticamente de qué se trata. Sólo van a patotear o a robar boletas. Esa es su función.

Cuando muchos salimos a hablar de las desprolijidades en los telegramas, los de la banda oficialista no perdieron un minuto en contestar (como de costumbre, bah).Su argumento: los telegramas no tienen validez.

Lo que sí corresponde legalmente, es abrir urnas en caso de que en el recuento definitivo las actas no coincidan con los certificados de los fiscales. Por lo pronto, parece que en La Plata el fiscal federal ya falló en contra de un pedido de una fuerza política opositora para abrir urnas. Ahora está decidiendo la Cámara Nacional Electoral. Desconozco si la denuncia no tiene sustento porque la documentación en el expediente no es suficiente para que se lleve acabo el pedido ó si se trató de una “mala voluntad” del juez.

Según tengo entendido, el gobierno piensa dejar las mismas autoridades para la elección de Octubre. A ésta altura, me permito echar un manto de sospecha sobre todo. Sobre las autoridades de mesa, las fuerzas de seguridad, el correo y toda aquella persona o entidad que participe en el proceso electoral. Insisto, no creo que se trate de fraude, y busco todos los argumentos para justificarlo, pero hay cosas que no me cierran.

Por lo que leo, usted está convencido que hubo fraude orquestado por el gobierno.

PD: el DNI de los 40 millones demuestra que la Educación Cívica está dando sus frutos en el país de las Netbooks para todos. Un niño de 15 años fiscalizando. ¿De qué nos quejamos pues?

Muy bueno el post, Occam. Me tomo el atrevimiento de compartirlo con los míos.

Saludos.

Y? dijo...

Explicar la derrota de la oposición subidos a errores en telegramas es de un reduccionismo tal que si siguen en ese tenor el Kirchnerismo no tendrá fecha de vencimiento. Además el escrutinio definitivo es sobre las actas, los telegramas son para el provisiorio.

8 millones de votos de diferencia con el segundo no los hace reflexionar!Cuando Néstor Kirchner perdió en 2009 por escasa diferencia no dijeron nada de fraude, y Néstor reconoció como debe hacerse en la derrota.

No reconocen la derrota, y además con el diario del lunes salen a los gritos denunciando fraude, sin caer en ad hominem la esposa del que quema urnas (Camaño) Duhalde criticando fiscales que otrora eran de suyos, no es serio.

María dijo...

Estimado Y?

No hace falta que malgaste su tiempo en explicar la diferencia entre el escrutinio provisorio y el definitivo. En el quinto párrafo de mi comentario dejé bien claro que es lo que se debe hacer durante el escrutinio definitivo.

Por lo demás, creo que nadie acá está analizando la derrota en base a los telegramas. Quizá debería releer.

Saludos.

Occam dijo...

María:

El episodio de ayer, con la innecesaria alharaca del ministro del Interior, y los resultados "definitivos", que no son otra cosa que una aceptación plena de la verosimilitud de los telegramas (porque no hubo recuento efectivo, y aun habiéndolo, no cambia en nada una situación de hecho consolidada antes de volver a cerrar las urnas y remitirlas a Buenos Aires, en las mismas mesas de votación), vienen a respaldar las similitudes apuntadas. Incluso, el mensaje acerca de la capacidad apabullante e impune de triunfar, llega con mayor claridad a aquel órgano que tradicionalmente mejor se distingue por su capacidad de acomodarse al poder de turno, léase el judicial, y subráyese, el fuero electoral.
La aplastante distancia también suele ser un buen indicador de ese mismo mensaje. Cuando la brecha es tan grande, a nadie le quedan ganas de discutir por algunas irregularidades, como sí pasó en Chubut o con Juez en Córdoba en 2007. Lo más trascendente, es que la maniobra se orquesta no para ganar, porque el triunfo es seguro, sino para evitar la segunda vuelta, con lo que la observación no debe situarse en el resultado global (que es el árbol que oculta el bosque) sino en los votos de más obtenidos respecto de los que eran necesarios para ahorrarse el engorro del balotaje.
Si, como se señala por ahí, y se señalaba antes de las elecciones primarias, la concurrencia a votar estaba cercana al 65%, y fue del 78%, en ese 13% de "entusiastas inesperados" quizás se sitúe la diferencia. Nadie discute 10 millones de votos, sería necio platearlo así. Pero bien se pueden discutir 3,7 millones de votos por encima de las expectativas de las encuestadoras (casi todas, huelga decirlo, oficialistas de pane lucrando), y con eso meramente, todo cambia de perspectiva.

Un cordial saludo.

Occam dijo...

Y?:
Ya hemos hablado de que ganarle a un oficialismo que acapara todas las instancias de control y organización electorales (no casualmente el Correo fue lo primero que "él" estatizó, y que llenó de militantes), es similar a lo que pasa cuando un boxeador criollo quiere ir a discutir el título del mundo a Las Vegas con un yanqui. Al norteamericano debe ganarle por K.O., porque si llega a las tarjetas, pierde por más que lo haya destruido a trompadas.
En 2009, es bien seguro, la diferencia real entre De Narváez y NK fue muy superior a los 2,8 puntos tras los cuales, a la madrugada, y con el rostro desdibujado por la cólera, el santacruceño reconoció la derrota. Por ello mismo, en ningún momento se discutió el resultado, porque al mismo se arribaba a pesar del tongo.

Un cordial saludo.