martes, 11 de noviembre de 2008

Sinceridad

Este post está dedicado a un gran amigo.



TODO LO QUE UNO RECIBE ES PASIÓN


No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…

Quiénes responderán por mí.

Hice conducta de poesía. Pagué por todo.

Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…

Hoy es la demencia un estado natural.

Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.

El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.

Mi poesía es toda medida.

El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.

Jacobo Fijman


[Extracto de Gabriela Bruch y María Isabel Calo, en poeticas.com.ar]

Jacobo Fijman nació en 1898 en Besarabia, Rusia —hoy Rumania— y falleció en 1970 en el hospicio, más precisamente en el Hospital Borda de Buenos Aires, donde permaneció casi 20 años. En 1902 viajó con sus padres a la Argentina, se instaló en Buenos Aires y luego en Río Negro. Su padre fue colocador de vías de ferrocarril. En 1907 se asentó con su familia en Lobos donde cursó sus estudios primarios. En 1917 dejó su familia, se fue a Buenos Aires y se graduó como profesor de francés. Su primera internación por problemas mentales data de 1921, dándosele el alta seis meses después. En 1942 lo recluyen por segunda y definitiva vez en el Hospicio de las Mercedes (hoy Hospital Borda) donde permaneció hasta su muerte. Durante ese período escribió numerosos poemas y dibujaba constantemente El poeta y periodista Vicente Zito Lema fue quien estuvo con Fijman durante su última etapa y es, junto con el poeta y ensayista Juan Jacobo Bajarlía, el principal difusor de su obra la cual, de otro modo, hubiese quedado silenciada pues Fijman fue un poeta olvidado hasta por sus propios compañeros de ruta. Perteneciente a la generación del 22, se conectó con el grupo Martín Fierro y entabló amistad con escritores y pintores de esa camada, tales como Oliverio Girondo, Pompeyo Audivert, Leopoldo Marechal y Jorge Luis Borges, entre otros. Luego de más de un año de haberlo entrevistado, dice Vicente Zito Lema: “…lo que más nos ha impresionado en Fijman es su humor corrosivo, en el sentido estricto de humor surrealista. Su autenticidad de poeta, que trasciende hasta en los menores gestos. ¡Qué le ha determinado estas formas de vida, estos castigos sobre su persona! Y su bondad, más allá de los policías que lo castigaron; más allá de los jueces que lo privaron de su libertad; más allá de los psiquiatras que le descargaron su odio y su propia enfermedad; más allá de los que supieron de su situación y nada hicieron. La enorme bondad de Jacobo Fijman equilibrando tantas de nuestras maldades, perdonándonos”.

18 comentarios:

cerriwden dijo...

Que acetada la reflexión de Zito Lema sobre los psiquiatras; no todos, pero una gran mayoría, ubican en el afuera su propia locura y se encargan de internar por abuso de poder.
Al contrario, y ejerciendo el mismo "derecho", no se interna lo que se debería.
Jacobo Fijman es un hito, como Alejandra Pizarnik, y más lejos Antonin Artaud y P.K. Dick.

cerriwden dijo...

Occam
Gracias por la poesía.

RELATO DEL PRESENTE dijo...

Leyendo el poema, me acordé de Nietzche, cuando relataba a traves de un personaje que Dios había muerto y que todos nosotros éramos culpables. Sus preguntas sobre quién nos dio la esponja para borrar el horizonte, y quién nos limpiará la sangre, siempre quedaron sonando en mi cabeza.

Los artistas de pura cepa, esos que hacen de su vida una obra de arte, tendrían que estar exentas de la autoridad de los magistrados.

Destouches dijo...

Hermoso post, hermosa poesía. También permitime homenajear humildemente a tu amigo, que es también mi amigo. A veces no somos capaces de captar la luz que emana de ciertos seres. Un abrazo.

Destouches dijo...

Relato:

Es muy acertada la relación que intuye. Nietzsche también terminó ¿loco?

Occam dijo...

Cerriwden:
Recomiendo la "Historia de la locura en la época clásica" de Michel Foucault. Perece mentira que, durante milenios, los locos pudieron vivir entre nosotros sin necesidad de hospicios y manicomios. También es cierto que las sociedades orgánicas estamentales, con mucha estabilidad y permanencia, en las cuales los lazos sociales eran más sólidos y constantes a través de generaciones, permitían ese tipo de "lujos". Las sociedades industriales, de lazos funcionales, en cambio, en donde todo es mutación y migración por cuestiones de oferta laboral, aglutinación y anonimato, conducen al recelo y la marginación del cuerpo extraño, de aquél no normatizado en función de la producción y el consumo.
Jacobo Fijman era un alma sensible, y como tal, más expuesta a la locura, como también más abierta a los estímulos sensoriales de la belleza.
De una u otra manera, prescindiendo de tipologías médicas, hay que agregar a su lista a Arthur Rimbaud, a Charles Baudelaire, a Guy de Maupassant, a Edgard Allan Poe, a Jack London, al mismo Nietzsche, al gran Hölderlin, etc. etc.
Muchas gracias por su comentario.
Mi más cordial saludo.

Occam dijo...

Relato: Muy buena evocación. Sigue las formas de la paradoja, que tanto cautivaba a nuestro filósofo. En efecto, Dios nace de su muerte física, que nos libera de la culpa en la cruz; y a su muerte (que es una constatación fáctica que realiza Nietzsche y no un acto de iconoclastia, como quisieron imputar sus detractores) nos carga a todos de culpa. Muy buena observación.
Un abrazo.

Occam dijo...

Destouches: En efecto, como vos decís, tal vez este post sea un acto de contrición.
Un abrazo.

Estrella dijo...

Conocí a este poeta hace ya muchos años, a través de una nota en Radar. Desde entonces lo leo y lo admiro.
Y es cierto lo que se dice sobre su bondad. Nadie es tan cuerdo como el bondadoso.

(No sabía que había vivido en Lobos).

Mensajero dijo...

"El arte tiene que volver a ser una acto de sinceridad"
Para los que cuando púberes creíamos en el poder revolucionario del arte, esa frase es como un mandamiento.
Bellísimo ser.
Si me permiten (el permiso es porque no es nada sencillo digerir sus "cantos de Maldoror" sumaría a la lista a Isidore Ducase, Conde de Lautremont).
Saludos.

Occam dijo...

Estrella: Ya ves, el corral de los Lobos tiene muchas sucursales...
Mis cordiales saludos, y gracias por pasar.

Occam dijo...

Mensajero: Por supuesto que le permitimos...
Del arte hay mucho para decir, y nuevamente vuelve a mi mente Federico, y su crítica lapidaria a los artistas. No a los que hacen arte, sino a los que viven de hacerse los artistas. Ese círculo áulico de seres mediocres que habitan en la impostura, la exageración y la "actitud" (cuando no el compromiso y la figuración). Es un largo salto el que se dio entre el anonimato del artista de la Edad Media al híper personalismo (y la individualidad como único parámetro de creación y la originalidad como única medida de talento) de los tiempos que corren.
Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Dramáticamente fantástico. Tu posteo me llegó a lo mas sensible de mi espíritu. No conocía a Fijman, y tal vez me pega así, porque en mi familia tuve una trágica historia de un familiar, persona sensible como pocas, que fue internado en el Borda por intolerancia de la familia y los psiquiatras, con un final de externación épico luego de una extensa batalla judicial.
Cada vez que releo la poesía me convenzo más de la extrema lucidez de Fijman, lucidez conservada aún viviendo en el borde del infierno.
Gracias por tu aporte occam.

Occam dijo...

Anónimo: Por el contrario, el agradecido soy yo por tu sincero comentario. Como retribución, y en vista de que desconocés a nuestro poeta, agregaré a continuación otro poema de El Cristo Amarillo, que trata desgarradamente sobre la misma agonía.

CANTO DEL CISNE

Demencia:
el camino más alto y más desierto

Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!

aquiles m. dijo...

Estimado Occam:
Este post me ha producido u terrible impacto.
Por razones muy extrañas, duarnte mi estancia en Ciedad de México, entre 2002 y 2003, he participado de una experiencia artística, apoyada por el laboratorio Sanofi.
Y consistía en impulsar a los pacientes psiquiátricos a desarrollarse artísiticamente En el área de su interés.
La parte que me tocó, pues participé de una selección de dibujos, de ellos, me resultó impresionante.
En la biografía dice que Jacobo dibujaba constantemente..
No te imaginas lo que fue conocer por dentro la vida de esos seres a los que consideran sin remedio, y por ello los arrumban en un depósito de "cosas" olvidables.
Cuando buscaban a mi amigo, y yo atendía el teléfono ( él era el que dirigía la parte dibujos y pinturas), escuhaba: ..."HOla !!!..está el maestro??!!.
Yo sabía quién era, sin precisar su identidad. Era alguien que llamaba para conectarse con su ángel. El que lo entresacaba de su infierno.
Eran muy educados y amables. Muy cultos en algunos casos.
Estoy muy impactado, por los recuerdos que me has traído.
Abrazos.
PD: la lucha por la supervivencia diaria, me atrasa en pasar por los lugares que me energizan.

Occam dijo...

Aquiles: Muchas gracias. Me alegra que este lugar tenga un efecto energizante para usted. También lo tiene para mí, créame. Sin una cuota muy alta de entusiasmo este tipo de espacios (como el mío o el suyo) no existirían.
En realidad, la locura es una generalización para una gran cantidad de patologías mentales diversas. Lo cierto es que todas ellas resultan degenerativas de la psiquis y de la capacidad intelectual, situación agravada por los venenos químicos con que considera la psiquiatría propicio controlarlos (o sea, limarlos hasta la condición de vegetales; me viene a la cabeza "Atrapado sin salida").
Gente que conozco que es versada en este tipo de cuestiones me asegura que la manera de evitar esa muerte en vida es mediante el incentivo constante de actividad creativa, que es la manera de conectarse -y reconciliarse- con la realidad. Otra vez volvemos al principio de la acción.
Mis más cordiales saludos.

Monsieur Sandoz dijo...

Es una alegría que alguien reflote una figura como Fijman, un hombre que supo edificar su locura a través del arte.
El ejemplo de Fijman sirve también para recordar que los manicomios continúan siendo más bien centros de depósito de gente "loca" que dispositivos orientados a la cura y a la resocialización del paciente. De hecho, la mayoría de enfermos crónicos que hay en los grandes monovalentes de la ciudad de Buenos Aires (Borda y Moyano), son personas estabilizadas en sus cuadros psiquiátricos que, si no son dados de alta, es en gran parte producto de que no hay nadie que se responsabilice por ellos, ya que sus familias terminan desentendiéndose y tampoco existe un interés judicial para que ello no ocurra. Se desplaza la cuestión, entonces. Se deja de lado el objetivo terapéutico para ocuparse de un aspecto referido al alojamiento. Fijman tranquilamente podría haber continuado un tratamiento ambulatorio, pero ¿dónde iba a vivir? Lamentablemente ese estado de cosas aún hoy en día no ha variado.
Mis saludos, Occam.

Occam dijo...

Monsieur Sandoz: Es muy exacta su apreciación. En efecto, nuestro gran poeta (porque en el fondo de eso se trata, usted sabe que mi sensibilidad no es sensiblería sino respeto al genuino mérito) estaba en el Borda por una cuestión habitacional -de carencia, se entiende- y de abandono de parte de su entorno. No olvidemos que cuando el sistema es llamado a intervenir Fijman se ganaba la vida tocando el violín como artista callejero... ¿Hubiera alguno de nosotros dejado en ese hombre algo más que una moneda? Por eso, no carguemos las tintas solamente sobre el tratamiento psiquiátrico. En el fondo, todos nos sentimos aliviados de que alguien nos saque ese peso de encima... A eso me refiero cuando hablo de personal expiación.
Un abrazo.