lunes, 31 de octubre de 2011

Abriendo los ojitos



1) El sobrino.

El 23 de octubre pasado, mientras todos hacíamos los aprestos sin entusiasmo para salir de casa a votar, y a la vuelta agradecíamos que no tuvimos que hacer cola, con lo que la ominosa ceremonia de gestualidad escritural (la 4ta en pocos meses) al menos se limitaba a un frío trámite, el verdadero "sobrino del Tío", es decir, Mario Cámpora, sobrino del ex presidente Héctor J. Cámpora, nos dejaba las siguientes reflexiones comparativas entre los comicios del 11 de marzo de 1973 y los que acaban de sucedernos:

«Los procesos electorales de 1973 y 2011 son por lo pronto la foto de dos Argentina bien distintas: en 1973 menos del 8% de los argentinos era pobre, la indigencia apenas superaba el 2%, y aun en un clima de enfrentamiento político violento y permanente, la Argentina atesoraba su mayor conquista para proteger a los más humildes: la esperanza cierta de la movilidad social ascendente.

«La situación es hoy bien diferente: uno de cada cuatro argentinos es pobre y ocho años de crecimiento económico a tasas altísimas sólo han servido para consolidar inmensos bolsones de pobreza en la periferia de nuestras ciudades. Nuestro país ya no es el de 1973: las evaluaciones educativas internacionales demuestran que la escuela pública ha dejado de ser un instrumento de igualdad social a pesar de que el gasto por alumno es el más alto de la región.

«En este contexto, se evidencia la mediocridad del debate público protagonizado por nuestros políticos.

«Y aunque asistamos anestesiados al relato incesante del modelo K, lo cierto es que llegamos a las elecciones de este domingo sin haber debatido problemas de evidente notoriedad como son la pobreza que padece la cuarta parte del pueblo argentino, las sistemáticas denuncias de corrupción en el manejo de fondos estatales, la inseguridad frente al delito, la pérdida de jerarquía de la Argentina en el mundo, la extranjerización y depredación de recursos naturales, el corrimiento descontrolado de la frontera agropecuaria o la sospecha ciudadana del crecimiento silencioso del narcotráfico, apañado por estructuras políticas y de seguridad del Estado.

«Debemos a los K haber desconectado el discurso político de los debates públicos que delinearán la Argentina del futuro. En este sentido, su vocación por vaciar de contenido la política se opone a las luchas por democratizar los procesos de toma de decisiones a los que aspiraba la primavera de 1973.

«A conciencia, ellos han silenciado el debate sobre nuestros desafíos futuros y miserias presentes, escudándose en cortinas de humo basadas en consignas ya antiguas del campo nacional y popular.»

Recuerdo al preclaro editor de Todos Gronchos cuando, el 23 de marzo de 2010, agregaba a esta reflexión -también suya-:

Esta explicación:

«Había trabajo, buenos ingresos (un obrero con seis sueldos se compraba un cero kilómetro), todos salían de vacaciones (ahora MDQ es un éxito si entran 200 mil autos, mientras que en los '70, hacia el 15 de enero ya había alojados 2 millones de personas -dos palos-).

«El analfabetismo era funcional (superábamos hasta a los EE.UU. y Canadá en América). Las convenciones colectivas funcionaban. Estábamos cerca del 50-50. Las obras sociales funcionaban, igual que la salud pública.

«La desocupación no existía (fijate en el video de Palito de la película "Los muchachos de mi barrio") que Minguito (Altavista) era el único pobre pero lo era por opción ("Fatiga: laburás, te cansás, ¿qué ganás?!").

«Estaba en marcha una reforma agraria sobre la tierra improductiva, la crisis del petróleo ni nos tocó porque eramos productores autoabastecidos.

«Para mí, los '70 fueron "Los Campanelli", la familia feliz, trabajando y estudiando, produciendo, creando artísticamente.


«El sueño de la Argentina Potencia que en sólo dos años había puesto Perón en marcha desde su llamado a la unidad nacional, sin rencores ("Vuelvo descarnado, casi sin piel, como un león hervíboro"), dejando el pasado atrás para poner este país en movimiento.


«Pero también sé que vivimos en medio de la Guerra Fría, con los yanquis y los rusos disputándose el control territorial del mundo.

«Como ejercicio, humildemente (de verdad) te pido que preguntes a los viejos cómo era la vida en los '70, si era una buena vida o no, si eran personal y socialmente felices o no».


2) El sindicalista.

El Secretario Adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, nos dejó el pasado 29 de octubre de 2011 (según consigna La Nación de esa fecha, pp. 1 y 10) la frase más contundente del fin de semana:

«Te da bronca, porque firmás un aumento por equis valor y a fin de año te lo sacan por el impuesto a las ganancias. No es justo. Al final trabajás para el Estado» [declaraciones a Radio El Mundo].



Ha debido pasar algún (largo) tiempo y alguna (re) reelección para que desde el sector trabajador se comenzaran a dar cuenta de la impronta social que deviene de la aplicación estricta del esquema de Hübberk, de la paradoja de Myrdal, de la forma de bancar el festival previsional (que desde hace años, y con un unánime beneplácito, no beneficia prioritariamente a los ancianos, ni siquiera, remotamente, a los ancianos que además de haber trabajado, aportaron), o de aquello que se lee en el comentado diálogo con Alexandre Moreira de Freitas.


4 comentarios:

@PaloMedrano dijo...

Por lo pronto, la experiencia y la prudencia nos ordenan (casi nos gritan) que dolaricemos nuestros ahorros y los mantengamos alejados del sistema bancario. Me equivoco?

carancho dijo...

Es increìble, Argentina entrò en un tobogàn que aparentemente no tiene fin.
Todo indica que nos vamos a dar otro palo, igual o superior al 2001, con el aplauso entusiasta de la mitad de la poblaciòn.
Un psicòlogo, un psiquiatra y un chaleco de fuerza por allì, por favor!

Occam dijo...

Palo: Es curioso cómo con el mismo entusiasmo se vota a un gobierno para que "continúe el rumbo", o incluso, según la lectura de cada quien, para que lo "profundice", mientras se compran dólares y se invierte en ladrillos a cuatro manos, incluso con vehemencia la semana previa a las elecciones-con-resultado-cantado. Algo de todo ello ha vislumbrado mucho antes que nosotros El Torrero en un artículo de hace un mes, o algo más.
Esa duplicidad, por otra parte, suele ser un rasgo distintivo de nuestra peculiar forma de ser. La pasión va de la mano de la sinceridad y de la confianza. Esta relación con dobleces y mezquindades, en que las partes no se brindan recíproca y plenamente, indica (guste o no, asúmalo cada uno) más un matrimonio por conveniencia que un enamoramiento apasionado.
La conveniencia frente a la pasión es, creo yo, uno de los rasgos que distingue más al presente populismo del peronismo del que tanto usufructúa cuanto se le distancia.

Un cordial saludo.

Occam dijo...

Carancho: Esperemos que eso no suceda... Yo por lo pronto, no soy tan tremendista, quizás porque poco tengo para perder en todo esto. En cambio los que vienen viviendo del Estado (y no son funcionarios porongas que ya se salvaron y salvaron hasta a sus choznos), ésos puede ser que se encuentren preocupados. Igualmente, tampoco deben angustiarse. La válvula de ajuste, como siempre, será el sector privado.

Un cordial saludo.