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viernes, 31 de enero de 2014

Contra el relativismo

[Contra el relativismo obsesivo, neurótico, desmesurado y nihilista. Dirás que, con tanto relativizarlo todo, ya se ha negado hasta a sí mismo. Cierto. Sin embargo, qué tremenda agonía debemos padecer en términos prácticos los mortales, envueltos en la trama siniestra de la onano-progresía, su afán de destrucción y su admiración libidinosa por todo lo abyecto, lo retorcido, lo feo y lo dañino.] 


"Los modernos maestros de la ciencia insisten, sobre la necesidad de basar toda investigación, en un hecho. Los antiguos maestros de la religión, se mostraron igualmente entusiastas de esa teoría. Empezaron basándose en el hecho del pecado; un hecho tan evidente como las papas. Fuera posible o no fuera posible que el hombre se purificara con ciertas aguas milagrosas, no cabe duda de que necesitaba purificación. Pero algunos caudillos religiosos de Londres, relativamente materialistas, comenzaron en nuestros días a negar, no la discutible milagrosidad del agua, sino a negar la indiscutible existencia de la mancha".

"Si es cierto (como evidentemente lo es) que un hombre puede hallar exquisito placer desollando un gato, el filósofo religioso puede llegar a una de dos conclusiones. Debe, o negar la existencia de Dios, que es lo que hacen los ateos; o bien negar la inalterable unión entre Dios y el hombre, que es lo que hacen los cristianos. Parece que los nuevos teólogos piensan llegar a una solución altamente racionalista negando el gato...".

Gilbert. K. Chesterton, Ortodoxia, Editorial Porrúa, México, 2007 (1ª Ed.: 1908), p. 8.   


Esta gatita se llama Venus, y es real.
  

viernes, 7 de octubre de 2011

Lesa "Humanidad"

Una definición bien clara y concisa, sobre un término tan promiscuamente utilizado cuanto oscuro, nos da el Torrero en su reciente artículo en memoria de José Ignacio Rucci:

Sin profundizar ahora lo que bien puede ser materia de otro post específico, la categoría de "crímenes de lesa humanidad" es una creación de posguerra destinada a afirmar la noción de "guerra discriminatoria", donde un bando se pone bajo el pabellón de la "Humanidad" y destituye así al otro de su condición y categoría humana. La "Humanidad" -por lo menos mientras los alienígenos no tengan una presencia más concreta y belicosa- no puede ser sujeto de derecho, ni bien jurídico protegido frente a otros integrantes del género humano. Los crímenes y horrores cometidos cotidianamente por la humanidad, son de todos modos crímenes y horrores, ya se los considere -como suele decirse en las crónicas policiales de la televisión- "inhumanos", lo que en el fondo resulta tranquilizante para las almas bellas, o como "humanos", lo que seguramente es más verdadero, pero con franqueza más inquietante. Lo cierto es que, entre nosotros, "lesa humanidad" se ha convertido en un comodín judicial destinado a sambenito para imputar, procesar y condenar al bando del "terrorismo de Estado" y para exculpar de cualquier persecución retroactiva al bando subversivo. Nuestra Corte declaró la imprescriptibilidad para los primeros en la causa "Arancibia Clavel" y la prescriptibilidad de los segundos en la causa "Lariz Iriondo".


Agregaríamos que también se impone una necesaria definición del asunto ése del "terrorismo de Estado". ¿Se considera al efecto la intervención armada de un Estado extranjero a través de agentes de inteligencia y propaganda, financiamiento de tropas irregulares, provisión de armas, apoyo logístico, entrenamiento de facciones, bases operativas, banking, refugios, etc., como los casos de EE.UU. en Nicaragua en los '80; Laos, China y EE.UU. en Vietnam; Cuba en gran parte de Latinoamérica y África en los '60 y '70; la U.R.S.S. en África; Inglaterra en el mundo árabe en entreguerras? ¿Se consideran al efecto sólo las acciones directas contra el bando criminalizado, o también las indirectas, como generar zonas liberadas; propiciar liberaciones masivas de elementos peligrosos de las prisiones; instigar, apañar y encubrir delitos desde el control de autoridades; señalar los objetivos a través de la prensa adicta, para inducir el terror, aislar a los opositores, y en su caso eliminarlos, como pasara con Rucci o con Mugica, etc.?



El asesinato del cura tiene su origen precisamente en el del sindicalista que hemos recordado. Leemos en Juan B. Yofre (El Escarmiento, Sudamericana, 2010, pp. 374-6): "Pero el distanciamiento (y posterior ruptura) de la 'orga' con Perón marcó un punto de inflexión que lo llevó [al Padre Mugica] a entrevistarse con José López Rega. Tras la reunión, dijo al periodismo haber reconocido ante el ministro que él siempre había sido peronista, como había creído que lo eran los Montoneros, que no aceptaba el marxismo y actuaría siempre en bien de sus hermanos villeros.

"En su edición del 28 de marzo de 1974, la revista Militancia de Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde [actual Secretario de DD.HH. de la Nación, casualmente], lo condenaba a la 'cárcel del pueblo', en una sección cuyos protagonistas fueron asesinados o sufrieron atentados.

"Comenzarían allí las amenazas, comentadas por él mismo a parientes y amigos, atribuyéndolas a Montoneros. Los dichos habrían de concretarse el 11 de mayo al anochecer. Mugica salía de oficiar la misa vespertina en la parroquia San Francisco Solano, Zelada 4771, acompañado por tres amigos -Ricardo Capelli y una pareja-, cuando un joven se le aproximó y le disparó cinco balazos que lo hirieron de muerte. Un cómplice que aguardaba junto al coche en que huyeron le tiró en ráfaga para rematarlo, hiriendo a Capelli. Ambos fueron llevados al Hospital Salaberry, donde el tercermundista Jorge Vernazza alcanzó a darles la extremaunción antes de que Mugica muriera desangrado. Capelli fue trasladado al Hospital Rawson y pudo sobrevivir. El cura villero fue velado primero en el sitio en el que lo mataron y luego en su capilla, en cuyos alrededores fueron acumulándose desde costosas coronas hasta humildes ramilletes, suscitándose un problema con un arreglo floral enviado por Montoneros, al que los vecinos intentaron destruir, lo que derivó en una paliza al diputado Leonardo Bettanin y a Juan Carlos Añón (JP de las Regionales), golpeados al grito de '¡Traidores! ¡Asesinos!'

(...)

"El martes 14 de mayo, Jacobo Timerman firmó un artículo en la tapa de La Opinión, en el que relató su último encuentro con Mugica, el 7 de mayo. En uno de sus párrafos revelaba: 'Me dijo que recibía constantes amenazas de muerte, que estaba convencido que esas amenazas procedían de Montoneros y que no eran desconocidas para Roberto Quieto y Mario Firmenich'.

"En Volver a matar se publicaron los dichos de Rodolfo Galimberti acerca de que él había tomado parte en el asesinato de Mugica... Galimberti contó lo referido durante una reunión en el centro de refugiados SKN de Ámsterdam y en la casa de Cloti, una holandesa colaboradora de dicho centro, que tres días más tarde se fue a vivir a España. De los dichos del Loco hay cinco testigos en Buenos Aires, dos mujeres y tres hombres. Más no interesa revelar; lo que importa es escribir la historia... que no se puede volver atrás".


La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación auspicia el "Homenaje al Che" en la ex ESMA, el próximo sábado. Ignoramos las acciones de E. Guevara a favor de los Derechos Humanos, y antes bien, nos permitimos humildemente recordar acciones ciertamente cuestionables al respecto, tanto en su gestión a cargo de los presos políticos en Cuba como en su drástica aplicación de la "justicia revolucionaria". De todo ello también algo hemos hablado aquí.

Siguiendo con las precisiones -tan necesarias cuanto eludidas por los "intérpretes" malintencionados, dueños del poder de señalar y perseguir en el país-, conviene remitirnos también a la zoncera del genocidio, en la lúcida opinión del pensador de Izquierda Nacional Jorge Santiago Miranda Sanger, que hemos reseñado tiempo atrás.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Abusus non est usus, sed corruptela



En memoria de Candela Sol Rodríguez, otra presa más (por dos veces) de la maldad sin límites.





Transcribo a continuación el artículo 119 del Código Penal, para una mejor ilustración:

ARTÍCULO 119. - Será reprimido con reclusión o prisión de seis meses a cuatro años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando, ésta fuera menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.

La pena será de cuatro a diez años de reclusión o prisión cuando el abuso por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima.

La pena será de seis a quince años de reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso carnal por cualquier vía.

En los supuestos de los dos párrafos anteriores, la pena será de ocho a veinte años de reclusión o prisión si:

a) Resultare un grave daño en la salud física o mental de la víctima;

b) El hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda;

c) El autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de transmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio;

d) El hecho fuere cometido por dos o más personas, o con armas;

e) El hecho fuere cometido por personal perteneciente a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones;

f) El hecho fuere cometido contra un menor de dieciocho años, aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo.

En el supuesto del primer párrafo, la pena será de tres a diez años de reclusión o prisión si concurren las circunstancias de los incisos a), b), d), e) o f)."

Entonces, ante un texto tan sencillo y directo, ¿por qué, por qué y por qué, me pregunto, todos, absolutamente todos los periodistas, y el silencio aprobatorio de los abogados figurines de los programas de televisión, insisten en hablar del "abuso" cometido a Candela, si lo que reveló la autopsia (y el único testimonio irrefutable del hecho) es que Candela, con sus escasos 11 añitos, no era virgen? De lo que se trata es de una VIOLACIÓN.

El equívoco no se trata de ninguna sutileza. "Abuso" es el tipo que contempla el caso residual. O sea, aquellas conductas que comportan un ataque a "la integridad sexual" (un título más confuso aún que el de "honestidad" de la redacción anterior; pero bueno, todos entendemos a qué se refiere), pero con las cuales no hay aparejados ni penetración, ni "sometimiento sexual gravemente ultrajante". Para hablar aún con mayor simpleza, "abuso" refiere a tocamientos, manoseos, "apoyadas" en el tren o en el colectivo, levantamientos de falda, etc. ¿Se aprecia hasta qué punto llega el error?

Subliminalmente, los opinólogos en todología nos están insinuando que, aun siendo en el caso una criatura, una nena, si ella "consintió" el acto sexual, el asunto no es tan grave. Se trata sólo de un "abuso".

El legislador, en cambio, ha sido bien clarito: por una elemental cuestión de madurez, una persona de cualquier sexo, menor de 13 años (o sea, de 12 años, 11 meses y 30 días para abajo), no puede consentir libremente. Ese parámetro cambia con el tiempo y las culturas. El Código Civil original de Vélez Sársfield habilitaba, si bien con autorización previa, a las mujeres a casarse a partir de los 12 años. 14 tenía Remeditos cuando contrajo enlace con un treintañero San Martín. El mismo Código Penal, en su anterior formulación, que rigió casi hasta el final del siglo pasado, establecía al respecto, para configurar el tipo de violación (acceso carnal sin consentimiento) que el menor tuviera menos de 12 años, o sea, de 11 años, 11 meses y 30 días para abajo.

Parece que, más allá de la evolución social en la tolerancia de cualquier conducta sexual, más allá de la mayor precocidad de nuestros adolescentes respecto de los de la etapa en que rigió la moral cristiana burguesa, más allá de que la educación sexual escolar obligatoria determina que los niños aún no desarrollados sexualmente aprendan a ponerse un forro, la ley más moderna viene a expresar un cierto prurito más acentuado, respecto de su predecesora a la que vino a modificar. Lo mismo acontece con la edad máxima establecida para el estupro, que pasó de 14 años, 11 meses y 30 días (menor de 15) a 15 años, 11 meses y 30 días (menor de 16): "ARTÍCULO 120: Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado".

En este caso, el tipo penal exige dos cosas: a) Que una de las dos personas sea menor de 16 años; y b) que la otra persona sea mayor de 21 años. (Afortunadamente para tantos adolescentes que empiezan a copular en la secundaria, la baja en la mayoría de edad a 18 años no afecta a esta norma).

Es interesante el asunto de la "inmadurez sexual" que contiene la ley. Si, como vimos respecto de la violación, la ley presume que antes de los 13 años la persona es tan inmadura que no puede en ningún caso elegir libremente (consentir), en el caso del estupro la ley presume que la persona menor de 16 años es sexualmente inmadura solamente si su pareja es mayor de 21 años; mientras que, por el contrario, esa persona de 16 años es madura sexualmente si su pareja es menor de 21 años. La madurez de una persona la da la edad de la otra persona: Será más madura cuanto menor edad tenga su pareja. Así entonces, una chica de 15 años y 11 meses es inmadura sexualmente si tiene relaciones con un chico de 21 años, mientras que una chica de 13 años es madura sexualmente si tiene relaciones con un chico de 20 años.

Más allá de que suene ridículo, es lo que la ley prevé. Recuerdo porque participé del debate, que la situación que planteaban entonces las geniales doctoras que llevaban adelante (por la prepotencia del número y del tono de voz) una reforma que ellas mismas juzgaban de avanzada, era precisamente la de la chica de secundario y su noviecito compañero de curso. El inductivismo, tan propio de determinadas mentes, había ocupado todo el espacio del debate, que había caído en el ejemplo hasta la exasperación (por ejemplo, en la definición del "acceso carnal"). Pero como tenemos buen gusto, y además valoramos el tiempo del lector, dejaremos esas anécdotas para una buena sobremesa de asado y fútbol.

Tan sólo nos sentimos necesitados de formular esta precisión, porque estamos hartos (y el hartazgo se renueva y agrava con cada reiteración) de asistir a esta suerte de consenso universal en el equívoco. Equívoco que, por lo demás, parece bastante más grave de lo que con la trivialización se aparenta. Siempre y cuando, claro está, encontremos alguna virtud en la condición de la infancia. El expansionismo de la adolescencia, hacia las dos bandas, puede reclamar aquí también sus reales.


lunes, 15 de agosto de 2011

El pueblo, siempre

El 9 de agosto Jorge Asís explicaba a su tío Plinio qué eran las PASO, con estos términos: "Las elecciones más irracionales de la historia. Son como las reales. Pero al mismo tiempo son falsas. Elecciones, digamos, amistosas. Como los partidos de fútbol del verano. No están en juego los tres puntos. Tan caras, en realidad, como innecesarias. Es una suerte de entrenamiento con público obligado a presenciarlo. Sirven para saber cómo están parados los candidatos que ya fueron arbitrariamente elegidos. En el fondo, las elecciones amistosas, 'primarias y obligatorias', simultáneas del 14 de agosto, no tienen el menor sentido".

Luego del aplastante triunfo de ayer del oficialismo, en realidad, las que parecen no tener "el menor sentido", las que resultarán "tan caras como innecesarias", las que serán "irracionales", serán las formales y protocolares del 23 de octubre.

Ello así, habida cuenta de una participación de electores muy alta, superior al 75% del padrón. Si se imagina que esa participación puede aun subir en la próxima elección, digamos, hasta el 81% que se registró en 1983, cuando la población venía ansiosa por votar, en lugar de estar alguito harta de perderse 4 domingos en 3 meses, como en el presente 2011, se agregarían en octubre 1.600.000 electores. Suponiendo que todos ellos escojan una opción diversa de la oficialista, aun así ésta se situaría en el 45% exigido por la Constitución para ganar en primera vuelta. De modo que esos más de 10 millones de votos obtenidos por el FPV le garantizan una victoria inconmovible en cualquier escenario.

Hemos escuchado hasta el hartazgo, de parte de la nueva casta de los encuestólogos, que se viene haciendo una panzada con tantas vueltas y contravueltas electorales, que estas primarias serían "una gran encuesta nacional". Sus resultados, en efecto, deben ser entonces empleados con sentido estadístico.


El peronismo.

Teniendo en cuenta una tasa de mortalidad promedio del 7,5 por mil anual, quedarían aproximadamente 4.740.000 peronistas de los 6 millones que votaron por el PJ en 1983 (y que puede ser considerado el piso histórico del justicialismo). 4.210.000 fueron los votantes que eligieron a candidatos peronistas en las primarias del día de ayer, lo que puede entenderse como que la mayor parte del peronismo histórico quedó abarcado entre las alianzas contingentemente denominadas Compromiso Federal y Frente Popular. Considerando que ese número representa el 20% de los votos positivos de 2011, concluimos en que la fuerza electoral del peronismo ha quedado reducida exactamente a la mitad, en el transcurso de los 28 años de la presente democracia. La renovación generacional, en cambio, se ha volcado por la opción populista encarnada en el FPV, pero que básicamente engloba a la mayor parte del espectro político contemporáneo.


El populismo.

Ese planteo populista, de carácter esencialmente difuso (ya que naturalmente, va orientando las políticas concretas de acuerdo con dos principios complementarios: las necesidades detectadas por las encuestas y las necesidades generadas por el discurso), resulta, bajo el influjo del "rating minuto a minuto", la forma moderna de gestionar, condicionada por las circunstancias. De tal forma, todo el espectro político termina por coincidir en casi todos los puntos programáticos y, ante la eventualidad de una resistencia popular a alguna medida (en general, la historia señala que las medidas que generan esas resistencias son fiscales), surgirá una disidencia también populista coincidente. 

Veamos algunos ejemplos:
 
1) De la segunda hipótesis, claramente, el asunto ése de la Resolución 125, que puso al FPV al borde del abismo, del que sólo pudo levantarse por la increíble estolidez y la carencia llamativa de voluntad de poder de todo el resto del espectro político. En realidad, si el campo no hubiera pataleado, absolutamente ningún político hubiese manifestado su disenso con el incremento del impuesto a las exportaciones del 35% móvil. Las únicas voces que escuché oportunamente (o sea, cuando la medida fue dictada, y no 2 meses después, cuando los tractores salieron a la ruta) provinieron de autoridades jurídicas en materia tributaria o constitucional, y como de costumbre, limitadas a sus estrictos cenáculos doctrinarios.

2) De la primera, o sea, de la tendencia natural de todo el espectro político a coincidir en todo y tan sólo diferenciarse, a veces, en la forma (mayor transparencia, control de la corrupción, normatización por ley, etc.), podemos ejemplificar con Aerolíneas. El Secretario de Estado más impresentable, tanto desde lo moral como desde lo técnico, propuso y defendió sin entusiasmo la estatización de una empresa aérea que hasta entonces estaba en manos de una empresa española. Sólo un puñado de aviones (entre media y una docena), 6 mil empleados y una deuda multimillonaria era lo que se pretendía estatizar, ya que las rutas pertenecen al Estado. Todo el mundo parlamentario concediendo en que era fundamental tener una línea aérea estatal (además de LADE, naturalmente), y divergiendo en punto al asuntito ése de la deuda. Una minucia en verdad, ya que el problema fundamental de esa visión radica en el déficit operativo cotidiano y en el despropósito de gastar fortunas en eso.

En un país muy dilatado como Argentina, la opción de transporte de pasajeros se divide entre los peligrosos micros (que cada día tienen mayores inconvenientes de movilidad, por la saturación del tránsito y por los cortes de rutas) y los improbables aviones (que vuelan cuando las cenizas y las huelgas lo permiten, a un precio del pasaje extremadamente caro, y con elevadísimos subsidios del Estado, a la par que disponen de una oferta de servicios francamente insuficiente). Ni entremos a considerar el impacto ambiental del avión, el factor más contaminante de todos los que nos ha regalado la modernidad. 

En fin, Aerolíneas insume al Estado no menos de $ 3.000 millones al año de déficit operativo, al que hay que sumar los elevadísimos costos de inversión en aeronaves y su mantenimiento, aeropuertos, radares, etc. El presupuesto operativo, nada más, equivale a la construcción de 1.250 km anuales de vías dobles nuevas, con rieles de acero nuevos, durmientes de cemento biblocks nuevos, balasto nuevo, plataformas nuevas, incluso nuevos tendidos que eviten pasar por el centro de los poblados, o que eviten las zonas intrusadas por villas miseria. Con vías absolutamente nuevas, los trenes de pasajeros pueden desarrollar su potencialidad, por más que sean comparativamente obsoletos respecto de casi todo el resto del mundo. Digamos que cualquiera de nuestras vetustas formaciones ferroviarias diesel podría desarrollar una velocidad crucero de 90 km/h constantes, y garantizar así 8 horas de viaje totales para llegar a Córdoba, por ejemplo, contando asimismo con elementos de confort como camarotes, cine y restaurante. 

Pero si encima se decidiere hacer una inversión en equipamiento diésel de altas prestaciones de últimos modelo y tecnología, hay que considerar que el costo de cada formación es aproximadamente la mitad que el de un avión de pasajeros de cabotaje, con el aditamento de que su capacidad de transporte quintuplica la de éste. Para ser concretos, la inversión ferroviaria total de un proyecto Buenos Aires - Rosario - Córdoba, sin Tren Bala, asciende a 10 meses de los costos operativos de Aerolíneas. En estos últimos 4 años, el sistema ferroviario argentino podría haber contado, tan sólo con asignar a ese fin los millones que se pierden por el tubo del gasto operativo aéreo, con 5.000 km de vías nuevas aptas para transitar a la mayor velocidad por fuera de los ejidos de las poblaciones intermedias, y que de tal forma conectara, por ejemplo: Neuquén-Bahía Blanca-Buenos Aires-Rosario-Santa Fe-Córdoba-Tucumán-Salta, y también Buenos Aires-Córdoba-Mendoza y Buenos Aires-Mar del Plata.
 
Con esos destinos conectados, 18 millones de habitantes hubieran quedado de inmediato conectados, y otros 18 millones a una distancia menor a los 300 km de cada nodo terminal o intermedio. Durante 2012, podrían ponerse en marcha, asimismo, los tramos Bahía Blanca-Puerto Madryn y Santa Fe-Formosa.
 
El ritmo de los trabajos depende de la mano de obra involucrada, ya que el trabajo de vías sigue comportando el empleo de enormes números de recursos humanos sin calificación, algo que realmente sobra en este "modelo de inclusión con matriz diversificada".
   
Lo malo de esta opción es que los trabajos de vías dejan un margen exiguo de rentabilidad, siempre, claro está, que se utilicen parámetros universales en la cotización de los componentes (que por supuesto, existen, aunque en Argentina somos renuentes a aplicarlos). Ése, el de la rentabilidad racional, es ciertamente un parámetro reñido con el modelo populista. Quizás por ello tengamos que soportar los dos extremos más patéticos y deprimentes del discurso: el nostalgioso y museológico de Pino Solanas y el faraónico, suntuario y estratosférico del Tren Bala.

Mencionando el ejemplo de Pino Solanas, encontramos otro exponente del populismo, que intuye necesidades y apetencias diversas en la misma población a la que se intenta seducir. Si el populismo oficialista apunta al turismo, el populismo solanista apunta a revitalizar la actividad de los pueblitos de la campiña, por los que ya no pasa el tren. Claro que a esos pueblitos les pasó Internet y la televisión, y la muchachada que migra a estudiar a las ciudades difícilmente regresa. Ése es un factor que el cineasta en blanco y negro parece no considerar. Tampoco debe considerar, seguramente, que hoy en día casi todo el mundo tiene automóvil o camioneta propios, y que un tren que pare en cada pueblito (distantes en promedio, en la Pampa Húmeda, 8 km entre sí) demoraría una vida de Argumedo o de Solanas en recorrer un trayecto que en auto insume 4 ó 5 horas.

Lo mencionamos, para mostrar que los objetivos del populismo pueden ser tan divergentes como las intuiciones de los políticos acerca de qué cositas que a ellos les gustan (o que a ellos les "venden" ingeniosos empresarios) son más "populares" o impactan mejor en la opinión pública. 

Resulta a las claras el camino metodológico opuesto al de un proyecto meditado, trabajado con tesón y con sustancia técnica, a partir de la detección fidedigna de una utilidad pública estratégica. El asunto entonces está, como suele suceder, en la calidad de la pregunta a formularse. Ella no es "¿Estatizamos Aerolíneas?", "¿Compramos trenes usados?", "¿Volvemos a crear Ferrocarriles Argentinos?" sino "¿Qué forma de movilidad resulta más económica en términos de inversión/usuarios beneficiados, su construcción y operación genera más fuentes de trabajo; y a su vez es más segura, ambientalmente menos gravosa, y relativamente más cómoda y más rápida, y siempre en consideración de nuestra particularidad demográfica y geográfica?"  

Creo que a partir de las ejemplificaciones formuladas respecto del populismo, podemos abarcar en ese espacio a casi todo el espectro político, a excepción del exitoso caso de San Luis, y tal vez, de ciertas elucubraciones realizadas en el seno del Movimiento Productivo Argentino, referenciándose en el ejemplo brasilero (repito, tal vez). 


El radicalismo.

Es difícil mensurar el caudal histórico de un partido centenario, tan propenso a las fragmentaciones (yrigoyenistas y antipersonalistas, UCR Intransigente y UCR del Pueblo, etc.) y que ha sufrido los vaivenes de fenómenos no calculados que le han restado clientela, así como de otros que luego le han sumado, aunque sea, provisionalmente.

Si en 1928 Yrigoyen accedía a su segundo mandato con más del 57% de los votos, en 1937 Alvear perdía frente a la Concordancia con el 40%. En 1951, último momento en que estuvo unificada, la UCR se acercó al 32%. En 1958 la UCRP (balbinista) quedaba en segundo lugar, atrás de Frondizi, con el 29%; y en 1963 ganaba, aprovechándose de la proscripción del peronismo, con el 27%. Si en esa ocasión, se sumaban los votos de la UCRP y de la UCRI, el total de votos radicales ascendía al 44,6% de los sufragios positivos. En tanto, en 1973, Balbín obtuvo, frente a Perón, el 24%. Si consideramos que los votos de la Alianza Popular Revolucionaria (integrada protagónicamente por el Partido Intransigente, heredero de la UCRI), de la elección inmediata anterior (frente a Cámpora, 11-3-73) son en su mayoría radicales, y los sumamos al resultado de la UCR balbinista, obtenemos aproximadamente un 30% de los votos positivos de 1973.

Desde que está el peronismo en el mapa, entonces, y entendiendo que tanto Alfonsín como De La Rúa se aprovecharon fundamentalmente del voto independiente, el caudal electoral histórico promedio de la UCR se aproxima al 30%.

En las elecciones de ayer el radicalismo obtuvo el 12,17%. Si a ello le sumamos los votos de la Coalición Cívica y la mitad de los del Frente Amplio Progresista de Binner, llegamos también al 20%. Es absolutamente lógico inferir que el 10% del total (una tercera parte de los radicales históricos) se ha volcado también por la opción del oficialismo populista.


No more, please.     

No hace falta detenerse en los errores de la oposición, en los egos irreductibles, los excesivos personalismos, la tendencia patológica a la fragmentación, la discordia y las antipatías personales antes que las "diferencias ideológicas" (what is this?), la incapacidad de estructurar organizaciones y procesos de selección de candidatos dentro de esas organizaciones (y quien no puede organizar desde el llano, difícil que pueda contribuir a ordenar mínimamente el desorden general de una Argentina parchada de subsidios, prebendas, cuotapartes, donaciones, cooperativas, etc.). Si el "límite" de Binner no hubiera sido De Narváez, igualmente esa opción no habría superado el 20% (porque algunos "progresistas" habrían migrado para el oficialismo o para Proyecto Sur o la Izquierda). Si Rodríguez Saa y Duhalde no se hubieran peleado, y De Narváez no hubiera sido tan atolondrado y ansioso, el peronismo no habría igualmente obtenido más del 21% (sumando al FP y el CF la diferencia de votos de más que FDN sacó en la PBA respecto de Ricardo Alfonsín).

Así entonces, teniendo en cuenta que Binner está exultante con su 10%, y soñará durante 2 años con ser el nuevo emergente político (como alguna vez fue la Ucedé, y luego Carrió); teniendo en cuenta que, fiel a su vocación colaboradora con el oficialismo, ya anticipó que no participará de ningún armado plural de oposición, está claro que no hay siquiera la más mínima posibilidad de que se dé en octubre otro resultado que la elección directa en primera vuelta de la actual mandataria.
 
Y siempre, para enriquecer la perspectiva, teniendo en cuenta el poderoso y aceitado aparato electoral del FPV, el manejo discrecional del Correo y de los medios de comunicación y el abanico de triquiñuelas y manganetas à la carte, hay que considerar que para ganarle, hay que hacerlo por revolcón. Como los boxeadores que van a retar a un campeón yanqui por el título del mundo a los EE.UU. Tienen que ganar por K.O. Si llegan a las tarjetas, por más que al morocho de Harlem le hayan pegado una paliza, se van perdidosos. 

En 1973 Balbín reconoció su derrota y renunció a participar del balotaje frente a Cámpora, teniendo en cuenta el exiguo margen que le faltaba a éste para el 50%. De tal forma, preservó el erario público (las elecciones son costosísimas) y ahorró al ciudadano también el engorro de tener que volver otro domingo a cumplir una obligación cívica formal y superflua.

Una actitud semejante reclamamos semanas atrás al sociólogo melancólico de Flacso, Daniel Filmus, frente a una diferencia irreversible de 20 puntos, con Macri a 2,7% de la mayoría absoluta. Lamentablemente, a ello DF respondió con su latiguillo de "no somos una fuerza testimonial sino una opción de poder", y se dispuso a pasar vergüenza nuevamente, así como a fastidiar a todos los porteños y dilapidar fondos que seguramente tienen mayor utilidad en cosas concretas, techos de escuelas por ejemplo.  

Consecuentes con esa visión, sostenemos desde este espacio la necesidad de proceder a un verdadero acto de generosidad cívica, y omitir los comicios de octubre, reconociendo lo antes posible el triunfo del oficialismo, y disponiendo en consecuencia la reasunción, a partir del 10 de diciembre, de la Presidenta para un nuevo período.

Es lo menos que podemos hacer para cumplir con la Constitución Nacional. ¿Por qué?, se preguntará usted, lector.

Pues bien, vea. La Constitución Nacional contempla, a partir de 1994, en el capítulo dedicado a los Nuevos Derechos y Garantías, formas de democracia semidirecta en los artículos 39 y 40. En particular, este último prescribe: "El Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo convertirá en ley y su promulgación será automática. 

"El Congreso o el (la) presidente(a) de la Nación, dentro de sus respectivas competencias, podrán convocar a consulta popular no vinculante. En este caso el voto no será obligatorio".

En el término de un mes algunos ciudadanos hemos ido a votar tres veces, a razón de 3 domingos sobre 6. Ni qué hablar de los desdichados a los que les tocó ser autoridades de mesa, y clavarse el día entero allí dentro, mirando una pared y regados por la luz de fluorescentes.

Hemos sido consolados por los diversos opinólogos mediáticos ponderando la bendición que representa para todos el constante ejercicio de la democracia, que hubo generaciones que casi no votaron nunca, etc. etc. 

Ahora bien, yo creo que dista mucho de satisfacer los supremos principios de la democracia (que, recordemos, antes que un sistema formal de representación, es una filosofía política que sostiene la soberanía del pueblo como fuente de verdad) el hecho de ir cada dos por tres a votar por alguno de los consabidos candidatos designados a dedo del staff estable.

Antes bien, me parece que los esfuerzos de organización y económicos puestos en tantos comicios podrían reconducirse a poner en práctica finalmente, luego de 17 años, esas formas de democracia semidirecta. Y someter al pueblo la consulta de aquellas normas que luego son dictadas en el nombre del pueblo, y con aspiraciones populistas. Si tan populistas somos, qué mejor que consultar al pueblo acerca de la estatización del agua y las cloacas, la estatización del correo, la estatización de Aerolíneas, la estatización del fútbol, la estatización de los aportes jubilatorios privados, la ley de medios y la mejor forma como pueden invertirse fondos públicos en diarios y televisión, la necesidad de tener uno o varios canales estatales, y en su caso, los criterios para seleccionar artistas, periodistas, conductores y contenidos; los impuestos que deben cobrarse a los sectores exportadores, los subsidios al transporte, la asignación universal por hijo, las leyes que involucran a la familia y a la salud, las medidas de seguridad, el traspaso de la policía federal a jurisdicción local, los criterios de empleo de las otras fuerzas de seguridad, la forma de controlar el desempeño de los jueces y la composición del Consejo de la Magistratura...

Realmente, entiendo y confío, los ciudadanos nos sentiríamos verdaderamente honrados y protagonistas de nuestro destino teniendo injerencia directa en esas decisiones cruciales que nos afectan en forma directa y definitiva.

No diré, como Fito Páez, que la expresión del 50% de mis compatriotas en las urnas el día de ayer "me da asco". Pero sólo concederé a esa expresión el criterio validador de una gestión de gobierno que reclama el oficialismo, cuando el oficialismo comience a creer en el pueblo, y le dé al pueblo el lugar que a éste corresponde constitucionalmente.

Do ut des, facio ut facias.

  

martes, 7 de junio de 2011

Pensar en romano


“Pensamos palabras”

Unamuno


Nelly Dora Louzan de Solimano, pese a que para muchos puede sonar a una gentil vecina de barrio que nos cruzamos en la cola del mercadito o cuando sale a baldear la vereda, es una jurista experta consagrada en Derecho Romano. Profesora titular de esa materia en las Universidades de Buenos Aires (UBA), Belgrano (UB) y del Salvador (USAL), también ha tenido a su cargo las cátedras de Derecho Civil y de Obligaciones en la primera de esa Casas de Altos Estudios; y también es o ha sido miembro titular de la Sociedad Argentina de Derecho Romano; presidente del Centro de Investigación, Difusión y Documentación de Derecho Romano de Buenos Aires; directora del Instituto de Derecho Romano de la USAL y discípula de los Dres. Eduardo Elguera y José Manuel Caramés Ferro.

Tuve la suerte de conocer su estupendo libro Curso de historia e instituciones del Derecho Romano (Ed. Belgrano, Bs. As., 1994, 5ª edic., ISBN 987-577-164-9) a través del querido profesor (lamentablemente fallecido aún joven) León Carlos Rosenfeld, uno de esos tipos que honraron la docencia como pocos. Y perdón: en su caso, como en el del profesor (Doctor Honoris Causa) Eugenio Bulligyn, debo escribir Profesor y Docencia con mayúscula capital, y ponerme de pie, aunque por este medio no se note.

Ellos, que daban sus clases de pie de punta a punta, que no faltaban a una sola, que envolvían con la magia de sus voces atipladas y sus erudiciones y elocuencias envidiables, transmitieron a un joven que iba en franco camino al escepticismo y la apatía la fuerza de la más pura y violenta pasión, que corría manifiestamente por las venas de esos “viejos” como un torrente de eterna juventud… una juventud que el joven del que hablo iba perdiendo, y que ellos ayudaron a que la recuperara, cuando cerca estuvo la decrepitud de achaparrar su alma definitivamente.

No voy a detenerme en la sublimidad del Derecho Romano, una de las creaciones humanas más fantásticas, y nunca superada. Tal vez sirva mejor una cita del gran Rudolf Von Ihering (Geist des romischen Rechts, 1891-1899): “Si la poesía no está reñida con el derecho, ningún otro como el pueblo romano nos muestra lo que es poesía de orden y regularidad”.

Dice Louzan de Solimano (op. cit., pp. 118-119): “El derecho romano vino a nosotros (a los pueblos románicos) por una doble vía: El verbo de nuestra lengua y la escritura del Corpus Iuris. La primera recepción es verbal, nuestra cultura es cultura latina, nuestra lengua romance surge del latín coloquial, del idioma de cada día en el imperio, y hoy pensamos en romano aunque no nos demos cuenta de ello”.

Hemos visto días atrás que las Siete Partidas que Alfonso X encargó a una comisión de jurisconsultos españoles, y que han formado parte de nuestra vida como argentinos hasta tiempos relativamente recientes (en algunos casos, reiteradas por normas constitucionales y por el Código Civil actualmente vigentes), no son más que la traducción al romance de las disposiciones de Corpus Iuris Civilis.

Esa legislación romanista, que ha regido uniformemente los destinos de todos los latinoamericanos, es la que luego servirá de sustrato para la creación de los derechos nacionales, pero sobre todo, pervive como esperanza para la recuperación de la unidad perdida. Dice al respecto del Derecho Romano Fernando Betancourt (Universidad Externado de Colombia): “Es la realidad de una identidad socio-política unitaria del continente americano; la res publica latinoamericana es el fruto de abogados que encarnaron en la práctica el Derecho Romano profundamente latinoamericanizado, como Bello, Vélez Sársfield, Teixeira de Freitas, etc.”. Y precisa Díaz Bialet: “Por esto en el Derecho Romano están las bases de la protección de los débiles, la regulación jurídica de los ‘potentiore’, las normas legales que autorizan la rescisión del contrato si hubo lesión; el concepto del justo precio, la acción casi popular en instituciones del derecho privado como la tutela; la limitación de las facultades de disposición del dueño de las cosas, como la interdicción del pródigo; la reparación del daño que amenaza por razones de humanidad”.[Op. cit., p. 122].

Por eso, nos ocuparemos ahora de dar una somera idea de por qué se dice que pensamos en romano, con toda la terrible trascendencia espiritual, más como responsabilidad que como privilegio, que ello apareja.

Vamos a presentar entonces, y sin más preámbulo, un glosario referido a la procedencia latina de algunos cuantos vocablos castellanos (de la “a” a la “e”, que es lo que ha permitido nuestro tiempo y constancia) que empleamos diariamente, que encierran alguna curiosidad o atractivo., y en varios casos, una impronta poética casi surreal. Entre paréntesis, su significado cuando éste no fuere literal. La fuente es la mencionada también aquí.

Palabra castellana

Latín clásico / Latín vulgar (l.v.) / Latín tardío (l.t.)

abarcar

(l.v.) abbracchicare (abrazar)

abogado

advocatus (convocado)

abortar

abortare (aboriri, perecer/ oriri, nacer)

abrevar

(l.v.) abbiberare (l.c., bibere, beber)

abrigar

apricare (calentar con el calor del sol)

abrojo

aperi oculos (abre los ojos, advertencia acerca del terreno)

absolver

absolvere (solvere, desatar, soltar)

abstemio

abstemius (no viene de abstinencia sino de temulentus, borracho)

abuela

(l.v.) aviola (abuelita, dim. de avia, abuela)

aburrir

abhorrere (tener aversión a algo)

accidente

accidens, accidentis (accidere, “caer encima”, suceder)

acechar

assectari (seguir constantemente, perseguir)

acero

(l.t.) aciarium (deriv. de acies, filo)

ácido

acetum (vinagre)

acontecer

contingere (lo que le toca a cada uno)

acordar

(l.v.) accordare (poner de acuerdo)

acordar

cordatus (deriv. de cor, cordis, corazón)

acosar

deriv. de cursus, curso (deriv. de currere, correr)

acribillar

cribellare (de cribellum, criba)

acusar

accusare (deriv. de causa, causa)

adepto

adeptus (adquirido)

adminículo

adminiculum (tutor para mantener un árbol derecho)

adolescente

adolescens, adolescentis (hombre jovenadolescere, crecer)

aducir

adducere (conducir a alguna parte)

adusto

adustus (chamuscado, tostado por el fuego)

afable

affabilis (a quien se puede hablar)

afeitar

affectare (dedicarse, adornarse, hermosearse)

afligir

affligere (golpear contra algo)

aglomerar

agglomerare (juntar, deriv. de glomus, ovillo)

agobiar

(l.v.) gubbus (variante del l.c., gibbus, giba, cargado de espaldas)

ajeno

alienus (deriv. de alius, otro)

alabar

(l.t.) alapari (jactarse)

alambre

(l.t.) aeramen (bronce, objeto de bronce)

albedrío

arbitrium

alborotar

volutare (agitar)

alcanzar

calx, calcis (talónpisar los talones)

alentar

(l.v.) alenitare (metátesis de anhelitare, respirar, alentar)

álgido

algidus (deriv. de algere, tener frío)

alguno

aliquis (algún, alguien) unus (uno)

aliar

alligare (atar a algo)

almuerzo

(l.v.) admordium (deriv. de admordere, morder ligeramente)

alumno

alumnus (persona criada por otra, a su vez de alere, alimentar)

allá

illac (por allá) / allí viene de illinc (de allá)

amarillo

amarellus (amarillento, pálido; de amarus, amargo, por la ictericia)

ambages

ambages (rodeos, sinuosidades)

ambiente

ambiens, ambientis (lo que rodea)

ambiguo

ambigere (estar en discusión)

amenaza

(l.v.) minacia, deriv de mina, ídem.

ampolla

ampulla (botellita)

amputar

amputare (podar)

anciano

De ante (antes)

anegar

enecare (matar por asfixia)

antena

antemna (palo de navío)

apagar

pacare (pacificar)

apoyar

podium (sostén en una pared)

apremiar

premere (oprimir, apretar)

apretar

(l.t.) appectorare (estrechar contra el pecho)

araña

aranea (telaraña)

arañar

(l.t.) aranea (sarna)

archivo

(l.t.) archivum (residencia de los magistrados)

argamasa

argilla (arcilla) y massa (masa)

ariete

aries, arietis (carnero padre, que embiste con la frente)

arista

arista (filo de la espiga, espina de pescado)

arrear

(l.v.) arredare (proveer)

arrepentirse

(l.t.) repaenitere (del clásico pænitere, hacer penitencia)

arrojar

(l.v.) rotulare (echar a rodar, lanzar rodando)

arroyo

arrugia (galería de mina, por la que usualmente corría agua)

asco

(l.v.) osicare (odiar, deriv. del lat. odi, ídem)

asesor

assessor, assessoris (el que se sienta al lado). Lo mismo para asiduo.

asestar

sextus (sexta parte del círculo del blanco, donde se hacía puntería)

atolondrar

tonitrus (trueno) → atónito: attonitus (herido por un rayo)

atreverse

tribuere sibi (atribuirse a sí mismo la capacidad de hacer algo)

atroz

atrox, atrocis (deriv. de ater, negro)

atuendo

attonare (tronar, aplicado a la pompa estruendosa de los reyes)

avestruz

struthio, struthionis (abrev. del gr. struthiokámelos, camello-pájaro)

barullo

involucrum (envoltorio, atado)

basura

(l.v.) versura (acción de barrer, deriv. de verrere, del que viene barrer)

berrear, berrinche

verres (verraco, por gritar como un chancho)

bicho

(l.v.) bestius (del lat. bestia, animal)

bisiesto

bisextus (por ir el día adicional detrás del sexto antes de las calendas de marzo)

bobo

balbus (tartamudo)

bola

bulla (burbuja) → bullir, hervir, hacer burbujas

bonanza

bonus (bueno) y malacia (calma chicha)

bosta

bostar (establo de bueyes)

brújula

(l.v.) buxida (cajita)

bujarrón

bulgarus (utilizado como insulto para referirse a los herejes ortodoxos griegos)

cadete

capitellum (cabecita)

calamar

calamus (pluma de escribir, ya que al calamar se lo llamaba también “tintero”)

cancelar

cancellare (tachar, trazar un enrejado sobre lo escrito)

cansar

campsare (desviarse de un camino)

caramelo

calamellus (dimin. de calamus, caña)

cementerio

(l.t.) cœmeterium, del gr. koimeterion, dormitorio.

cena

cenare (comer a las tres de la tarde)

centinela

sentire (oír, sentir)

cerrar

(l.v.) sera (cerrojo, cerradura)

colmillo

columellus (deriv. de columella, columnita)

comisario, comisión

committere (confiar algo a alguno)

compañero

compania (deriv. de panis, pan → acción de comer de un mismo pan)

compungido

compungere (atravesar de lado a lado, de pungere, punzar)

conciso

concisus (cortado en pedazos)

conchabarse

conclavari (acomodarse en una habitación)

connivencia

coniventia (guiño de los ojos, deriv. de conivere, cerrar los ojos)

considerar

considerare (examinar los astros en busca de agüeros)

cuidar

cogitare (pensar, de donde pasó a prestar atención)

cuñado

cognatus (pariente consanguíneo, más tarde, pariente de cualquier clase)

cuota

De quota pars (qué parte, cuánta parte)

deporte

deportare (trasladar, transportar → distraer la mente)

deseo

(l.v.) desidium (deseo erótico, deriv. de desidia, indolencia, pereza)

destello

destillare (deriv. de stilla, gota)

diarrea

(l.t.) diarrhœa (deriv. del gr. Diarrhéo, yo fluyo por todas partes)

difunto

defunctus (el que cumplió con algo, el que pagó una deuda vita defungi)

digerir

digerere (distribuir, repartir → repartir por el cuerpo)

doctor

doctor, doctoris (maestro, el que enseña, deriv. de docere, enseñar)

edición

editio, editionis (parto, publicación, deriv. de edere, dar a luzeducar)

enfermo

infirmus (débil, enclenque, lo contrario de firme)

envidia

invidia (de invidere, mirar con malos ojos)

escarapela

carpere (arrancar, lacerar, antiguamente, “escarapelarse”=reñir arañándose)

esposo

sponsus (prometido)

estímulo

stimulus (aguijón)

estirpe

stirps, stirpis (base del tronco de un árbol)

estrenar

strena (regalo que se hace con ocasión de alguna solemnidad)