martes, 24 de junio de 2008




THORSTEIN VEBLEN Y LA CLASE OCIOSA

Revista Hespérides, 8.11.95.

Raymond Aron ha escrito sobre él: "Entre todos los sociólogos, Veblen es el más famoso de los desconocidos (...) Típicamente americano, siempre con un irreductible optimismo a pesar de la crudeza de los análisis (...) Veblen no ofrece argumentos fáciles a escuela de pensamiento o partido político alguno. [Veblen es] una personalidad fuera de lo común, un viandante solitario, perdido en medio del cuerpo docente, un descendiente de emigrantes escandinavos que se siente perdido en la época de los barones de la industria, un nostálgico de la vida simple y libre".

Hijo de campesinos noruegos que emigraron a los Estados Unidos, Veblen estaba marcado por el ideal rural y artesanal de sus ancestros. Despreciaba la arficiosidad burguesa y rechazaba la sociedad —y su sistema económico— dominado tanto por la finanza como por la técnica creativa. Sus experiencias, aquéllas que orientaron sus tesis, no tuvieron un carácter intelectual, como había sucedido con Marx o Proudhon, sino empírico: Veblen pudo comprobar el contraste existente entre el trabajador que se ensucia las manos y el burgués de manos blancas, enriquecido como consecuencia no de su trabajo sino de la manipulación de los símbolos sociales y financieros. Veblen ofrece como fundamento de su obra una crítica de la sociedad mercantil y del capitalismo occidental muy distinta de la aportada por el marxismo, más moderna, aunque menos rigurosa. Su estilo de pensamiento está muy próximo a Proudhon, Sombart, Feder, Wagemann o Perroux.

Nacido en 1857, Veblen publicó su obra fundamental en 1899: The Theory of the Leisure Class (Teoría de la clase ociosa) (1). Autor de numerosos artículos científicos, conferencias y de traducciones de leyendas escandinavas, publicó en 1923 otro libro importante: Absentee Ownership and Bussiness Enterprise in Recent Times: the case of America, en el que desarrollará conceptos socio-económicos alejados tanto del liberalismo como del marxismo, y en el que se ha inspirado Baudrillard para su ensayo Para una crítica de la economía política del signo.


EL TRABAJO Y EL OCIO

El punto de partida del análisis de Thorstein Veblen es la crítica de la técnica y de la propiedad mobiliaria —en particular de las acciones y los títulos— del capitalismo americano: el propietario anónimo, la riqueza amasada sin trabajo, la especulación inmobiliaria y el reino social de la abstracción monetarista. Al contrario que el burgués Marx, Veblen no desprecia al campesino y no se deja seducir por el determinismo proletario, y rechaza la oposición entre alta burguesía industrial y asalariados industriales, que constituye la base del esquema marxista construído a partir del análisis de la primera revolución industrial, teoría que se revelará falsa en el caso de los Estados Unidos de los años 1900 a 1920.

Para Veblen, Marx era un "neohegeliano romántico" cuya teoría de la lucha de clases, como proceso histórico consciente, está influida por los mecanicistas e igualitaristas ingleses, por Bentham y Ricardo fundamentalmente.

Generalmente, para los liberales, desde Ricardo, el trabajo es una carga desagradable (irksomeness), una acción ingrata desconectada de cualquier valor. El liberalismo clásico —y más tarde los marginalistas— se basaron en parámetros mercantiles sobre la base de un esquema de placeres y penas, infravalorando el trabajo al contemplarlo como un instrumento para la obtención de placer y de enriquecimiento, sin concederle otro valor intrínseco. Aún más mecanicista y economicista que el marxismo, la corriente liberal omite los descubrimientos de la biología —por los que Veblen sí se interesaba— que reconocían al trabajo un papel biológico y cultural. La sociedad con una economía liberal, erigida sobre el hedonismo, no puede sino desembocar en una gigantesca crisis de trabajo. El futuro de la sociedad mercantil dará la razón a este análisis, que considera al hombre como un ser más de acción que de cálculo económico de placeres y penas (el homo oeconomicus).

Además de criticar al homo oeconomicus en nombre de la naturaleza biológica del ser humano, Veblen sentó las bases de una crítica de la economía política de la sociedad industrial según un punto de vista "socialista" mucho más incisivo que el de los marxismos contemporáneos. Desde el punto de vista de Veblen, los trabajadores de todas clases y sean cuales fueren sus funciones, propietarios o no, padecen el dominio de los financieros, de los especuladores, ya sean éstos personas privadas o de las clases funcionariales. Este análisis es, desde luego, aplicable a nuestra civilización, superando el concepto de "finanza" por el de "especulación" ociosa e improductiva, válido tanto para el mundo americano, como para Francia, Suecia o el régimen soviético. Para Veblen, el contraste entre el mundo rural y el mundo yankee ilustra la oposición entre el instinto artesano (workmanship) del "hombre trabajador" y el instinto predatorio de quien se aprovecha de lo que otros producen y nunca ha sido capaz de producir.

LAS NUEVAS CLASES: ARTISTAS CONTRA UTILITARISTAS

Al criticar a la sociedad americana y la explotación de las fuerzas productivas por parte de la ociosa "clase rica" de los financieros, Veblen contrapone dos tipos psicológicos en el seno de la economía occidental. Un primer tipo sería el que sostiene una conciencia utilitaria que reproduciría el sistema y su ideología materialista y hedonista. El segundo tipo, ajeno a la dinámica mercantil y objeto de su desastroso dominio, sería el de los que apuestan por la libre curiosidad (idle curiosity), esto es, los artistas, los inventores, los que arriesgan su propio capital, las personalidades aventureras. Sólo la curiosidad libre camina en el sentido de la evolución biológica; por contra, la civilización liberal, como consecuencia del "despotismo del dinero", la esclerotiza.

Adelantándose a Gehlen, Veblen definió al hombre como un ser de acción más que de cálculo o de goce. El utilitarismo de los financieros o de los educadores modernos constituye, como años más tarde demostrará Lorenz, un factor de bloqueo biológico de la cultura. El pensamiento científico es fruto de la curiosidad libre en mayor medida que la racionalidad. Ese instinto artesanal —muy próximo a lo que Heidegger consideraba como "poesía"—, es el más necesario para la evolución de una cultura, para que aquella curiosidad libre se despliegue. El objeto de este despliegue no es el hedonismo, sino el altruismo y la impersonalidad, dinámica que dota al hombre de un gusto por el esfuerzo eficaz y de un instinto por el trabajo bien hecho.

El aspecto más interesante del pensamiento de Veblen está en el hecho de sustituir la lucha de clases por antagonismos globales que dividen todas las clases. El proletariado no es considerado como "trabajador", en la medida en que Veblen denuncia a los sindicatos como instituciones mercantiles y predadoras. Desde esta misma perspectiva, los propietarios y los creadores de industrias o de actividad son poseedores del instinto artesanal, mientras que no pocos funcionarios bien pueden ser englobados dentro de la misma categoría que la de los especuladores: parásitos que tan sólo piensan en sus ventajas, frenando con sus manipulaciones el trabajo de los demás, y la fuerza de creación y de inventiva de la colectividad. En la economía occidental, esta oposición entre el "mundo de los negocios", entendido en su sentido más amplio, y el "mundo de la industria" se nos antoja actualísima. Veblen fue uno de los primeros en denunciar el riesgo de esclerosis como consecuencia del nepotismo introducido en la sociedad industrial, así como en haber advertido seriamente contra el peligro de una economía sometida a las instituciones y a los mecanismos financieros.

La tesis central de Veblen, resumiendo, es que la economía mercantil debe ser condenada por haber dado el "usufructo de las artes industriales" no a la comunidad popular que, con el conjunto de sus clases, produce el trabajo y la ciencia, sino a la función financiera de la economía que determina las estrategias y, en definitiva, obtiene las ganancias. Una economía comunitaria como la perfilada por Veblen, por el contrario, no autorizaría a una minoría a "obtener algo de nada" (get something from nothing). Mientras que la versión marxista del socialismo, fundada sobre la superada imagen del propietario privado usufructador, pierde fuerza en la medida en que el dirigente no se confunde nunca con el industrial privado y el trabajador no es tampoco el proletario-tipo, la versión vebliana o proudhoniana del socialismo se nos muestra muy actual: el conjunto de los productores es "expoliado" (más que "explotado") por los especuladores: poseedores de capital, banqueros, publicistas, funcionarios ligados al mundo económico, etc. La lucha de clases —ya que es de esta realidad fundamental de lo que se trata— no opone verticalmente a patrones frente a trabajadores, a ricos frente a pobres, sino, de una manera horizontal, a trabajadores (o "productores") frente a parásitos; y de esta última categoría forman parte, tanto los funcionarios corruptos como los falsos desocupados; tanto intermediarios inútiles, como especuladores públicos o privados. Trabajadores los encontramos en todas las clases sociales y en todas las funciones, desde el obrero al artista, desde empresarios a militares.

lunes, 23 de junio de 2008

GALO Y CONSTANCIA

Solamente para contextualizar nuestra situación presente, y gratificarnos de nuestro cómodo destino, voy a exponer a continuación las fechorías de un matrimonio algo más perverso y sádico en el uso y abuso del poder que otros más conocidos en nuestro tiempo. Se trata de Galo y de Constancia, esta última, hija del emperador Constantino I y hermana del emperador Constancio II. Galo fue nombrado César de Oriente en 351 y desposó a la hermana de su Augusto para optimizar la alianza. Pronto se comprobó que los vicios de cada uno se potenciaron mutuamente. Él terminó sus días ejecutado por traición, en 354.
A tal efecto, me valeré del impresionante Juliano el Apóstata de Gore Vidal, en la edición de bolsillo de Edhasa, 2004, págs. 155 y siguientes.

Constantino el Grande, equiparado en santidad a los Apóstoles, fue quien transformó al Cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. Padre de Constancia y tío de Galo.

"Durante los años siguientes las fechorías de la pareja fueron más allá de todo límite conocido desde la época de Calígula. Para empezar, ambos tenían avidez por el dinero. Al objeto de favorecer la lucha por sus objetivos políticos, Constancia necesitaba todo el oro que pudiese reunir. Para conseguirlo probó todos los métodos: chantaje, venta de cargos públicos, confiscación. Uno de sus intentos de obtener fondos comprometió a una familia que yo conocía. Fue una situación singular. Cuando la hija se casó con un joven muy guapo de Alejandría, su madre, una matrona habitualmente seria -así lo pensábamos todos-, se enamoró súbitamente de él. Durante un año trató en vano de seducir a su yerno. Por último, él le dijo que si no dejaba de importunarlo, volvería a Alejandría. Fuera de sí, la mujer fue a ver a Constancia y le ofreció a la noble reina una pequeña fortuna por el arresto y la ejecución de su yerno. Constancia recibió el dinero, y el desgraciado joven fue ejecutado por un cargo inventado para el caso. Consumado el hecho, Constancia, que no dejaba de tener un cierto humor amargo, envió a la matrona los genitales de su yerno con una breve nota: "¡Al fin!". La mujer enloqueció. Antioquía quedó escandalizada. Y comenzaron los días de terror".


Perfil de Galo en una moneda de la época.

"Durante el tercer año de su mandato como César, hubo hambre en Siria. Cuando la escasez de alimentos empezó a dejarse sentir en Antioquía, Galo intentó fijar los precios a un nivel que permitiese a todos comprar trigo. Incluso los gobernantes sabios suelen cometer errores. La medida nunca da resultado porque su efecto es habitualmente el contrario del propuesto. El trigo es retirado del mercado o comprado por los especuladores que lo revenden con grandes beneficios, y aumenta el hambre. Los hombres son así y nada puede hacerse para cambiarlos. El Senado de Antioquía tiene muchos defectos, pero sus miembros son conocidos comerciantes que saben que el mercado es su vida. Así que previnieron a Galo sobre los peligros de su política. Él les ordenó obediencia. Como mantuvieron su resistencia, Galo envió guardias a la Cámara del Senado, arrestó a los senadores más relevantes y los condenó a muerte".

"Un incidente terminó por rebosar el vaso. La escasez de alimentos había empeorado. Las clases bajas provocaron tumultos. Tras su fracaso en fijar los precios, Galo había decidido abandonar Antioquía lo más rápidamente posible.
"El día en que Galo decidió abandonar la ciudad, el Senado se reunió frente al monumento de Julio César. También se concentró una gran multitud aunque su interés no era despedir al César. Querían comida, y así lo manifestaban. Hicieron la más terrible baraúnda. Tuve la oportunidad de contemplarla; nunca hasta entonces había visto una multitud tan enardecida. Protegidos por la guardia personal, que había desenvainado las espadas, el César y el Senado intercambiaron formalidades. Mientras, alrededor nuestro, la multitud rugía y empujaba para acercarse hasta donde estábamos. Incluso Galo estaba alarmado.
"Teófilo, el gobernador de Siria, se adelantó para dirigir un discurso al César. Teófilo era un excelente funcionario pero impopular. No conozco bien las razones. Los habitantes de Antioquía son totalmente frívolos ante los asuntos públicos. Son capaces de adorar a un tirano cruel si es ingenioso. Pero si quien los gobierna no sabe expresarse, lo desprecian aunque sea una buena persona. Y a Teófilo lo menospreciaban; se mofaban de su discurso. De pronto, la multitud comenzó a gritar: "¡Comida! ¡Comida!".
"Miré a Galo. Al principio se mostró contrariado; luego alarmado. Pero enseguida dio muestras de ser astuto. Levantó la mano para pedir silencio, pero continuó el griterío. Teófilo dio orden de tocar los tambores, que sonaron siniestramente. La multitud quedó en silencio.
"Galo tomó la palabra.
"-Mi buen pueblo, el corazón de vuestro César se conduele por vosotros. Pero está confundido. Decís que os falta comida. Pero ¿por qué? Hay alimentos en Antioquía. Los depósitos están llenos de trigo. Vuestro César lo guardó allí para vosotros.
"-¡Que nos lo den entonces! -se oyó una voz.
"Galo movió afirmativamente la cabeza.
"-Pero si es vuestro... El gobernador lo sabe- -Se volvió hacia el sorprendido gobernador-. Teófilo, os he dicho que alimentéis al pueblo. ¿Por qué me habéis desobedecido? ¿Por qué habéis sido tan cruel? Aunque estéis aliado con los especuladores, debéis tener piedad del pueblo. ¡Los pobres están hambrientos, Teófilo! ¡Alimentadlos!
"En toda mi vida no he presenciado una escena de tanta maldad. Deliberadamente, Galo incitó al pueblo contra su propio gobernador, y se alejó cabalgando a la cabeza de sus legiones, dejándonos en medio de la violenta multitud. Como el resto del Senado, huí. Por suerte nedie resultó lastimado, a excepción de Teófilo, que fue despedazado. Ese día Galo perdió el escaso apoyo que tenía entre nosotros".

Concilio de Nicea. Galo era un ferviente cristiano.

Bienaventurado es quien sabe sacar provecho de las enseñanzas de la historia. De lo contrario, pasa lo que decía Rivarol:

"La Polithique est comme la Sphynx de la fable: elle devore toutes ceux qui n' expliquent pas ses enigmes".

SE FUE UN GRANDE



Luego de un año sumamente complicado en Primera División, descendió Olimpo, un grande del interior que, pese a todo, está haciendo historia en la plana mayor del fútbol argentino. En su séptima temporada en la élite nacional, logró 42 puntos en 38 partidos, producto de 12 triunfos, 6 empates y 20 derrotas, pero lo que quedará de resalto, y es lo que motivó mi interés en el asunto, fue la épica levantada de las últimas 8 fechas, cuando había acumulado hasta entonces tan sólo 5 puntos en el Clausura 2008, productos de 1 triunfo, 2 empates y 8 derrotas. Para ese entonces, con un promedio paupérrimo, muy a la cola del resto del pelotón del grupo en peligro de descenso, el periodismo discutía acerca de la posibilidad de que San Martín de San Juan "zafara", pero no había absolutamente ninguna oportunidad para el devaluado Olimpo, que ya antes del partido con Central (fecha 5ª) había sugestivamente perdido a su dirigencia, con la intempestiva renuncia de su presidente Ledo, luego de 13 años de mandato. Digo sugestivamente, puesto que en ese partido, que en el momento en que se jugaba era crucial pues Central estaba en zona de descenso directo, se dieron increíbles "irregularidades" arbitrales que perjudicaron a Olimpo, que encima jugaba de local. Un gol anulado por posición adelantada cuando el delantero que cabeceó estaba más de dos metros habilitado y que significaba el empate en 1, la expulsión del mismo delantero por "excesos" en el festejo (no se verificó ninguna puteada o cosa por el estilo) del descuento 1-2, la sanción de un penal inexistente a favor de los rosarinos que liquidó el encuentro 1-3...
En fin, también para la fecha 10ª se quedó sin su técnico Saporitti, y para la fecha 11ª sin su técnico de reemplazo Etchaniz. Para la 12ª fecha se hizo cargo del equipo un histórico ex jugador del club, Daniel Florit, que hasta entonces se ocupaba del conjunto alternativo que disputa la liga del Sur (el torneo local de la zona). Yendo al entrenamiento en bicicleta, y llevando los listados de jugadores en una bolsita de supermercado, este tipo con humildad supo insuflarle al plantel el orgullo y amor propio que el argentino saca en las más difíciles (y de ahí el ejemplo que hay que resaltar, más allá del fracaso final). Así, superó consecutivamente a Colón de local y a San Martín en San Juan. Luego de la caída 1-2 con Banfield ya no tenía margen para el error, y acumuló tres victorias al hilo: 2-0 a Gimnasia de Jujuy, 1-0 a Newell's en Rosario y 3-2 en épico triunfo sobre la hora a San Lorenzo. Luego ocurrió lo que todo el mundo conoce: apenas perdió 1-2 con River en el Monumental, peleando y generando situaciones hasta el final, y ayer se fue perdidoso sin merecerlo, ante un Estudiantes que, ya sin presiones ni compromisos, se acordó cómo era eso de ganar un partido, y que fue sumamente práctico, especulando con el contragolpe frente a un equipo que lo atacó los 90 minutos, 60 de ellos con un hombre menos.
Pero Olimpo, como equipo del interior que es, empezó a perder la categoría mucho antes de estos últimos 2 meses de fragor. Antes incluso de la infortunada y necia contratación de un técnico fundamentalista del fútbol táctico como Rivarola, que escandalosamente cosechó 6 puntos en los 10 partidos en que dirigió a un equipo cuyas incorporaciones él determinó. Antes de reforzar el plantel con un conjunto de jugadores ya "de vuelta", casi a punto de jubilarse del profesionalismo, con una cantidad de años sobre el lomo acumulada, inversamente proporcional a los minutos con capacidad para correr en cancha: Navarro Montoya, "Matute" Morales, Josemir Lujambio, Jorge Martínez; y de otros sin condiciones para jugar en primera (Saavedra, el chileno Sebastián González, Mariano Martínez, el paraguayo Toranzo, etc.).

En tiempos mejores: con una delantera de lujo.

No. Olimpo empezó a perder la categoría (cuándo no) en las oficinas de la decadente Asociación del Fútbol Argentino (AFA), siempre desvelada por amparar y ayudar a los equipos directamente afiliados (Capital, GBA y Rosario) en detrimento de aquéllos que provienen de las ligas del Interior. En efecto, como Quilmes había perdido en 2007 la categoría "regalando" infamemente los últimos 10 partidos, ante su eventual ascenso luego de un año en la B Nacional, iba a arrancar con un promedio bajísimo (ya que el promedio se toma sobre los 3 años anteriores, o sea que a Quilmes se le hubiera tomado la pésima temporada 2006-2007 y la nueva temporada 2008-2009). Entonces, como Quilmes "tenía que" subir (siempre Quilmes tiene que subir, y todas las modificaciones a los mecanismos de ascenso de los últimos 10 años se hicieron para el club del Estadio Centenario, que sin embargo despilfarra oportunidades servidas en bandeja y arbitrajes "amables"), la AFA dispuso que, sólo para el caso de la Primera División, ya no se iban a computar para el promedio las temporadas anteriores en caso de un descenso en el medio, de manera tal de no perjudicar a los clubes que hayan tenido malas campañas inmediatas al descenso.
Esa previsión, que para el profano suena muy lógica, no lo es en absoluto, porque en realidad estimula la "negociación" de partidos de parte de aquél que ha descendido anticipadamente, y que entonces, sin estímulos para jugar (y la mayor parte de las veces, con sueldos y premios adeudados), empieza a regalar los puntos a los rivales que enfrenta y que sí están motivados por alguna apetencia competitiva.
Es una medida tan ilógica, que no se ha aplicado en las demás categorías, y sigue reconociendo el carácter de "excepcional" sólo para la Primera División. Así, otro equipo de la AFA, como Nueva Chicago, pese a la quita de puntos por violencia deportiva en la final con Tigre el año pasado, pudo "zafar" del descenso directo a la B Metropolitana, ya que se le computó la estupenda campaña 2005-2006 en la B Nacional, por la cual logró el ascenso junto a Godoy Cruz.
En fin, a Olimpo esa medida "excepcional", impuesta con nombre y apellido, lo perjudicó especialmente, ya que Olimpo descendió en 2006 luego de jugar la promoción con Belgrano de Córdoba, pero habiendo realizado una excelente campaña con un resultado de 49 puntos. Así las cosas, si como ocurrió siempre desde que se implementaron los promedios a principios de los '80 hasta este año, a Olimpo se le computaba su temporada 2005-2006 en Primera División, hoy tendría un promedio de 1,197 pts., en lugar de los 1,105 por los que terminó descendiendo.

En fin, más allá de estas disquisiciones, resulta "aceptable" para la prensa vernácula que, desde que Valentín Suárez (el último gran presidente de la AFA) decidió que el país -por lo menos, en cuanto al fútbol- debía ser federal, y creó los torneos nacionales, nunca ningún equipo del interior haya podido hacer pie en Primera (ni hablar de campeonar). "Casualmente", San Juan y Bahía Blanca fueron a descenso directo y Jujuy a la promoción más difícil. Si no hubiera sido por el penoso presente de Racing, el otro que hubiera ido a promoción era Colón de Santa Fe. Mientras tanto, en el Nacional B hace tiempo que los equipos del interior crecen y no paran de crecer. En esta última temporada, los cuatro que llegaron a situación de ascenso (los dos ascendidos, San Martín de Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza; y los dos en promoción, Unión de Santa Fe y Belgrano de Córdoba) son del interior.
Esto me hace recordar otra medida increíble que adoptó la AFA en 2001 en perjuicio del fútbol federal: Cuando, al observar que en el Nacional B los únicos equipos que llenaban la cancha, que invertían, que tenían auténticas bases societarias (clubes con muchos socios, localidades enteras atrás) eran los del Interior, y que ello producía una "depuración" natural según la cual invariablemente descendían equipos del Gran Buenos Aires a la B Metropolitana, mientras ascendían desde el Argentino A equipos "exógenos", la AFA, presa de un ataque de nervios, al comprobar que la "canilla" que había abierto se podía desbordar, generó un sistema de "cupos", por el cual ahora invariablemente desciende 1 equipo del interior y 1 de la AFA; y 1 del interior y 1 de la AFA juegan promoción sólo con sus pares, para mantener un "equilibrio" en la composición de la B Nacional, de forma tal que haya 10 equipos de "afuera" y 10 de "adentro".
Eso ha dado lugar a enormes injusticias, y equipos del interior que, en el promedio (ni hablar en los puntos) tenían 6 ó 7 equipos de Capital y GBA abajo, debían "pelear" el descenso únicamente con sus pares...

¿Los motivos de todo esto? Son un poco los motivos de este post. Hablar de federalismo. Porque el federalismo (como el centralismo) se proyectan a todas las actividades de una nación, y con mayor patentismo, cuando se trata de las cuestiones "relevantes". Y mal que nos pese, el fútbol es más relevante para la Argentina que la mayoría de las cosas.
Así tenemos en Argentina un fútbol inusitadamente centralizado, donde sólo resultan significativas las cosas que pasan en la monstruosa conurbación de Buenos Aires (y cada vez más, lo que pasa en Capital Federal directamente, en La Bombonera, el Monumental, el Nuevo Gasómetro o el Amalfitani). En ningún otro país del mundo, a excepción del pequeño Uruguay (en el que pese a ello hay equipos de Colonia, de Paysandú, de Salto, etc.), todo el acontecer futbolístico se resume a un área de 2.000 km2 en un país de 2,8 millones...
Y el fútbol, mal que nos pese, es un medio de ascenso social y de integración comunitaria más eficiente que otros por estos pagos. Sin embargo, para "salir de pobres" decenas de miles de chicos tienen que venir a probarse a Capital, a La Plata o a Rosario, sufriendo el desarraigo y provocando efectos centrípetos disvaliosos en términos demográficos.
Todo justificado en que un puñado de clubes aventajados y protegidos no tiene ganas de viajar 700 ó 1.000 km para jugar un partido de la Primera, y prefiere conservar fuerzas y concentrar recursos para hacer turismo por México o Ecuador en copas internacionales (a las que sólo clasifican los equipos de GBA). Por eso vemos que jugadores y cuerpos técnicos de las grandes instituciones metropolitanas se "quejan" (y la prensa los avala) cada vez que tienen que salir de su burbuja y viajar cómodamente en avión una o dos veces por año al interior a mostrar su poderío. Incluso los árbitros de la AFA, también muy metropolitanos ellos, que viajan junto a los planteles de la gran ciudad en los mismos aviones, se quejan de las incomodidades hoteleras y logísticas de esos desplazamientos.

Un promedio de 16.000 espectadores por partido.

La disyuntiva está planteada. Los extremos son Arsenal, con un millar de hinchas, pero sorprendente billetera, con capacidad para jugar en Primera con un plantel envidiable de 40 jugadores, para viajar por Latinoamérica jugando copas sin sufrir menoscabo en el troneo local, y paralelamente para construirse, durante ese mismo proceso, un estadio desde cero; y quizás Olimpo, con más de 300.000 simpatizantes en Bahía Blanca y su región de influencia (Carmen de Patagones, Villarino, Coronel Rosales, Cnel. Pringles, Cnel. Dorrego, Cnel. Suárez, Lamadrid, Pigüé, Guaminí, Monte Hermoso, etc.), con cerca de 20.000 personas todos los partidos, y un auténtico impulso para la economía local por efecto de las actividades colaterales.

Desglosemos mínimamente esos ejemplos:

Kilómetros recorridos durante la última temporada:
Arsenal: 9.036 km
Olimpo: 32.758 km

Público propio aportado durante la última temporada:
Arsenal: 33.490 espectadores
Olimpo: 250.311 espectadores

Posición final en la tabla:
Arsenal: 51 pts. (13º)
Olimpo: 42 pts. (15º)

En fin, el dilema es simple. O se sigue fomentando la concentración, con los ejemplos típicos de caravanas de hinchadas descontroladas circulando a la vez, de la policía sin poder "acompañar" simultáneamente las hinchadas de Temperley y de Los Andes en Primera B, para evitar que se crucen con las de Banfield o de Lanús en Primera A o la de Quilmes en el Nacional B, todas destrozando los vagones del Roca; y se sigue fomentando el barrabravismo (un ejemplo inexistente en el caso de Olimpo o de San Martín de San Juan, que no tienen, y escaso y poco significativo en los demás casos del interior); y se sigue fomentando "el mostrador de Dios" en Buenos Aires... O se cambia por un modelo federal, a la manera italiana, española, alemana, francesa, inglesa o brasilera.
En esa decisión, está tanto el futuro deportivo (de dónde acaso salieron Kempes, Luque, Caniggia, Battistuta, Palacio, Ortega, etc., etc.) como la violencia en el deporte. No se registran enfrentamientos (salvo quizás en la contaminada Córdoba) entre hinchadas local y visitante con equipos del interior. En la cancha de Olimpo dieron la vuelta olímpica sin disturbios (hasta aplaudidos) River y Boca, y también se fue aplaudido Belgrano de Córdoba cuando mandó al descenso a Olimpo en 2006. Las 30.000 almas de San Martín de Tucumán aplaudieron a Olimpo en 2007 cuando en una demostración de fútbol le ganó 4-0 en El Jardín de la República (Saludamos al nuevo campeón de la B Nacional, y le deseamos una mejor suerte).

4.600 personas en la 3ra. bandeja de La Boca.

Finalmente, para cerrar este homenaje al "fútbol chacarero", hecho siempre con sacrificio y honestidad, pagando los sueldos a término y sin conflictos de ningún tipo (los salarios de ese fútbol, como todo en el interior, son abismalmente más bajos: el presupuesto anual en ese rubro de Olimpo equivale al presupuesto mensual de Banfield), atando todo con alambre, viajando miles y miles de kilómetros en colectivo, y volviendo apenas terminado el partido para ahorrarse el hotel, dejaremos alguna información de Olimpo, que de eso se trata después de todo (ayer, sí señores, debo confesarlo, hinché por Olimpo, porque me contagió con esa gesta propia de película de Hollywood que inició 7 partidos atrás, con épica, sacrificio y coraje). Un cálido saludo a esa hinchada fiel y sufridora, en la cual tengo un par de buenos amigos.

Fundación: 15 de octubre de 1910.
Estadio: Roberto Carminatti (20.000 espectadores)
Colores: Negro y amarillo a franjas verticales (inspirados en la camiseta de Peñarol de Montevideo, ya que el primer presidente de la institución fue uruguayo).
Otros usos: La alternativa más utilizada es el blanco con vivos amarillos y negros, en forma de diversos dibujos. Otra alternativa histórica muy utilizada fue amarilla con una V negra en el pecho. Un ejemplo cuelga de la pared de la parrilla La Brigada de San Telmo.

Campeón del Nacional B. Tres veces consecutivas en sus tres últimas participaciones.

Palmarés:

  • Participaciones en la Primera División: 1967, 1984, 1986 (Liguilla Pre Libertadores de América), 2002-2003, 2003-2004, 2004-2005, 2005-2006 y 2007-2008.
  • 3 veces Campeón del Torneo de la Primera B Nacional: 2001, Apertura 2006, Clausura 2007. En esta última instancia, obtuvo un acumulado de 78 puntos, 9 más que Huracán y San Martín de San Juan y 11 más que Tigre, y se llevó ambos torneos. El goleador del campeonato (y mayor goleador histórico de un torneo de la B Nacional) fue Ismael Blanco (Olimpo) , con 31 goles en 37 partidos. Actualmente juega en el AEK de Grecia, y resultó el goleador de la primera división de ese país en 2008 (20 goles).
  • Ascensos al Nacional B: 2 (1988 y 1994).
  • Ascensos a Primera División: 2 (2001 y 2007, en ambos casos como campeón).
  • Mejor posición obtenida en Primera: 5º puesto (atrás de River, Boca, Vélez y Central), con 31 pts. en el Clausura 2003.
Todas las posiciones en la historia reciente:
2001(A)- Campeón Primera B Nacional.
2002 (A)- 17º
2003 (C)- 5º (Posición final global: 9º)
2003 (A)- 18º
2004 (C)- 17º (Posición final global: 17º)
2004 (A)- 18º
2005 (C)- 13º (Posición final global: 16º)
2005 (A)- 12º
2006 (C)- 9º (Posición final global: 13º) Descenso a Nacional B.
2006 (A)- Campeón Primera B Nacional.
2007 (C)- Campeón Primera B Nacional. Ascenso a Primera División.
2007 (A)- 15º
2008 (C)- 15º (Posición final global: 16º). Descenso a Nacional B.

5º puesto en el Clausura 2003.

Rumores:
Finalmente, y para beneplácito de los amantes de esta especie, les dejo una explicación de los abucheos enfáticos que sufrieron tanto el técnico de Gimnasia de Jujuy Labruna como ayer los jugadores de Estudiantes Maggiolo y Benítez. Los periodistas de TV se preguntaron una y otra vez acerca de esta cuestión, y la respuesta siempre condujo a la necedad de la gente, su escasa capacidad de raciocinio, lo mal que está la sociedad, etc., etc.
Si bien todo eso puede ser cierto (y de hecho lo es), esos mismos periodistas no repararon en que, paralelamente a que abucheaban a esos dos jugadores, los simpatizantes aplaudían a Desábato y a Galván, y recordaban agradecidos su paso por la institución bahiense.
La explicación hay que buscarla en los famosos dos partidos de promoción jugados frente a Belgrano de Córdoba hace un año y que le costaron a Olimpo el descenso. Los rumores sostienen que hubo tres jugadores que "fueron para atrás". Casualmente los 3 a los que al finalizar esos dos partidos se les terminaba el préstamo y debían volver, de inmediato, a sus clubes de origen: Maggiolo y Benítez ( a Estudiantes) y Jesús Méndez (a River). La hipótesis se vio reforzada cuando Maggiolo, en Córdoba, cuando Olimpo ganaba 1 a 0 y promediaba el 2º Tiempo, se erró un gol increíble, solo frente al arco, al querer definir la jugada displicentemente y de lujo, cuando el lujo no era justamente lo que se exigía en ese aciago y determinante momento.
Asimismo, también contribuyó a la leyenda el hecho de la fuerte y reciente vinculación del técnico Labruna con el club que resultó vencedor, Belgrano de Córdoba, en el que conservaba aceitados contactos. La especie, que concatena un cúmulo de casualidades desafortunadas y curiosas mucho más amplio, se corona hasta con la precisión de una cifra: U$ 250.000 para los cuatro implicados, y dos supuestos "Mecenas", hinchas notorios del "pirata" de Alberdi (ya que el celeste estaba quebrado, cosa que a la AFA no le importaba ni le importa, en detrimento de todos los giles, proveedores, jugadores, técnicos, utileros): el recaudador Montoya y el "Señor de los Subsidios" Ricardo Jaime.
Claro que uno no se puede hacer cargo de esos corrillos maledicentes, y se limita tan sólo a reproducirlos con carácter informativo.




viernes, 20 de junio de 2008

Día de la Bandera


DÍA DE LA BANDERA

Hoy, 20 de junio, se conmemora el Día de la Bandera, en coincidencia con el día de la muerte, allá por 1820, en plena anarquía y luego de la derrota de Buenos Aires, del gran patriota que fuera el General Manuel Belgrano. Hombre de Derecho, funcionario durante la época colonial, renunció sin hesitar a las mieles de una vida burguesa acomodada para encarar una campaña militar sacrificadísima, para la que no estaba preparado y debió aprender a lomo del caballo a ser el Jefe del Ejército del Norte que paró el avance realista en Tucumán y Salta.
Como constante en nuestra historia, a Belgrano se le atribuye erróneamente la creación de nuestra bandera patria. En realidad, la bandera ya había sido "creada" anónimamente y la costumbre había señalado su profuso empleo por la población de Buenos Aires antes de que fuera izada a orillas del Río Juramento, en donde está la actual ciudad de Rosario.
En realidad, además, Belgrano no enarboló la bandera de tres franjas horizontales que constituye la traducción del escudo de Buenos Aires de 1649 (paloma blanca coronada por el sol simbolizando a la Trinidad que era el nombre de la ciudad, sobre cielo azul y río azul), y que se había agregado recientemente a la bandera porteña en reconocimiento a la lealtad y coraje durante las Invasiones Inglesas. La bandera porteña de la que hablo es la histórica del Regimiento Patricios, o sea, la bandera del ejército de tierra español (Cruz de Borgoña encarnada sobre paño blanco), con el escudo reproducido cuatro veces, en cada extremo de las aspas de la cruz:


El escudo de la ciudad sólo se agregaba a las ciudades notables, y su agregado a la bandera española como señal de particularidad de Buenos Aires constituía un notable orgullo para los porteños, que entonces decidieron, en tren de independizarse, "aumentar de tamaño" el símbolo particular-local y transformarlo en bandera azul-blanca-azul.
Belgrano en cambio, decidió confeccionar una enseña militar para el Ejército del Norte, que constaba solamente de dos franjas, la superior blanca y la inferior azul-celeste. Dicha bandera fue censurada por el Triunvirato, por lo que Belgrano, obediente y respetuoso de esa decisión, la sacó de circulación (aunque no la destruyó, como oportunamente comunicara, sino que la pasó a su sucesor San Martín, quien le agregó el escudo nacional, motivando la bandera del Ejército de los Andes):



Esta bandera hoy día es la bandera oficial de la Provincia de Mendoza.
Belgrano, en cambio, confeccionó una bandera "neutra", que tenía el escudo bordado sobre paño blanco, y que donó al pueblo jujeño en reconocimiento a su generoso sacrificio durante el éxodo:


En fin, para terminar este humilde homenaje a nuestra querida bandera y al General Manuel Belgrano, agregaré algunas reproducciones de nuestra gloriosa enseña en momentos más felices y gloriosos de nuestra amada Patria.

Bandera de Ayohuma


Bandera de la expedición Cabot (Ejército Libertador de San Martín)


Bandera del 2º Batallón de Patricios durante la guerra a Inglaterra y Francia.


Inicio. The soldiers of the soldiers


A sugerencia de algunos seres bienintencionados, pero evidentes desconocedores del despropósito que han de provocar, he decidido postear algunas cosillas, con la seguridad de que nunca podré mantener una disciplina sobre este espacio, que entonces se diluirá con el polvo, tan imperceptiblemente como ha venido.
Encontrarán aquí su espacio las continuas diletancias de una mente inconformista, y políticamente incorrecta, antirracionalista y poco afecta al método. Por todo ello, quien se adentre en las reflexiones que contiene debe poseer la misma libertad espiritual, y por cierto, un alto grado de indulgencia.
Para empezar, y en honor a la sagrada virtud del ocio, he de pegar algunas opiniones más preclaras que las mías, pero que sirven de soporte a las intervenciones que en otro lugar (www.todosgronchos.blogspot.com, recomendado enfáticamente) tanto quien [no] suscribe como el resto de los participantes de ese foro han hecho.

Como no he de sistematizar, pido al lector un esfuerzo exegético adicional, conducente a desentrañar el contexto en el que cada opinión se engarza (no pidan más por ahora).

MONTONEROS. THE SOLDIERS OF THE SOLDIERS.

La siguiente es una recopilación de extractos, juzgados imprescindibles, del libro Guardia de Hierro de Alejandro C. Tarruella (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2005. ISBN 950-07-2682-3), y las citas entre corchetes al final de cada fragmento corresponden a las páginas de ese libro. En tanto, entre paréntesis aparecen las aclaraciones que entendí imprescindibles para contextualizar cada parte extraída.

PERÓN IDEOLÓGICO

“Perón concebía la idea latinoamericana de la guerrilla como una aventura temeraria y sin destino. En su concepto, cercano a la idea de Mao de caminar en el pueblo como un pez en el agua, la vanguardia no hacía sino romper la armonía entre el líder que conduce a partir de las condiciones dadas de un pueblo. Eso explica, en el sentido napoleónico de la conducción, su idea de que el líder persuade a sus seguidores, no los arrastra porque no impone agendas sino que hace, construye acciones a partir de la realidad del contexto, encuentra el eje sobre el que se debe cabalgar para llegar a un objetivo. La guerrilla latinoamericana, vista incluso desde una sabia paranoia, tenía muchos padres y jefes e influencias que no siempre acompañaban un proyecto de transformación. No en vano, Cuba es el único proyecto revolucionario triunfante en América latina, en parte debido al liderazgo estratégico de Fidel Castro. La diferencia de Perón con el comunismo clásico estaba dada porque él era un conductor que pretendía –en términos históricos- un retorno a la representación directa de las estructuras políticas occidentales previas a la Revolución Francesa. Perón pensaba en el concepto de las Españas (Argentina era una de ellas) que antecedieron a la organización del virreinato de los Borbones, que data de 1750. [Pp. 79-80]


MONTONEROS, LA IGLESIA Y EL EJÉRCITO

Juan Domingo Perón textual: “Esa juventud que hoy sigue a sus dirigentes revolucionarios, ¿sabe si realmente sus jefes están jugando por las mismas consignas que les venden a ellos? Estoy seguro de que por la extracción a la que pertenecen y por los contactos que mantienen, estos líderes de pacotilla pueden mandar a la muerte a toda una generación. Ellos no salen a pelear contra las fuerzas antiextremistas, los que salen son los jóvenes, llenos de impulso violento, los que defienden con su vida las directivas de Firmenich, Gullo, Galimberti. ¿Pero quiénes son en realidad estos ‘líderes’? Cuando murieron los auténticos jefes de la organización, como Abal Medina o Capuano Martínez, por ejemplo, ¿dónde estaba Firmenich?” (en Enrique Pavón Pereyra, Yo Perón, Milsa, 1993, p. 426) [P. 264]


El Plan Aurora.

Alejandro “Losada (funcionario del Ministerio del Interior de Onganía y ex seminarista, que renunció al enterarse del plan y se exilió en Lima hasta su muerte) parece indicar en su libro (¡Andá, cantale a Gardel!, Aquarius, Bs. As., 1970) la historia de una conspiración fracasada. El plan era la puesta en acto del ‘golpe en el golpe’. La continuidad del plan, sostienen los guardianes, fue la creación de Montoneros desde el Ministerio del Interior cuando lo regenteaba al teniente general Francisco Imaz, poco antes del episodio Aramburu. En ese momento, el camino iniciado por el coronel Francisco Guevara y sus cursillos de cristianismo adquiría una coherencia que habría de sorprender a más de un observador de la época”. [P. 63]


“Alberto Sily, jesuita, ex titular del Centro de Investigaciones y Acción Social (CIAS), que tuvo un papel protagónico en los años de Illia y Onganía, reconoce aún hoy que la orden sentía afinidad con los militares conspiradores cuando realizaron el golpe del 28 de julio de 1966, y recuerda a Alejandro Losada, ex seminarista convertido en asesor de Onganía, cercano al empresario Diego Muniz Barreto, católico militante que se desempeñaba como asesor de la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de Roberto Bobby Roth, del gobierno militar. Años después, Muniz Barreto se incorporó a Montoneros y habría sido él quien transmitió en una carpeta a Losada información secreta sobre el Plan Aurora. La conspiración estaba destinada a armar un fenomenal caos prerrevolucionario por el que se acusaría al peronismo revolucionario y a la izquierda, en connivencia con sectores liberales. El mismo Alejandro Agustín Lanusse dio cuenta de esos planes en sus memorias. El escándalo, en el imaginario de Muniz Barreto, Darío Sarachaga y Roberto Roth, funcionarios del general Imaz en Interior, y en el del propio ministro, expulsaría a los liberales del gobierno con el fin de instalar a Onganía por décadas al frente de una coalición nacionalista”. [Ibídem]


“A esa altura
(crimen de Aramburu), los guardianes sabían que Imaz y sectores de la Iglesia impulsaban una guerrilla autoproclamada peronista. El régimen (de Onganía) contaba para ello con el auspicio de la orden jesuita. Alberto Sily, jesuita, ex titular del CIAS, reconoce hoy, ‘nosotros teníamos una marcada simpatía con Montoneros’. El cura Alberto Carbone, que trabajaba junto al obispo Juan Carlos Aramburu en la sede del Episcopado, prestó su máquina para redactar el primer comunicado montonero por el episodio Aramburu. El hecho dejaba entrever que existía apoyo oficial de algunas líneas de la jerarquía católica a la orga. Entretanto, curas como Carlos Mugica se acercaban a la experiencia apoyando la violencia. Por entonces, ya estaba en circulación la revista Cristianismo y Revolución. Desde sus páginas, García Elorrio enfrentaba a sectores de la cúpula de la Iglesia apoyándose en la línea que conformaría Sacerdotes del Tercer Mundo con las ideas del cura colombiano Camilo Torres y el Che. El objetivo de Imaz era sostener la dictadura, mediante una derechización producto de la violencia de izquierda, promovida por el propio gobierno”. [Pp. 107-108]


“Los jesuitas
(en El Salvador) tenían al menos dos líneas: una, que iba en camino de la formación de montoneros –a la que no era ajeno el jesuita Alberto Sily-, y otra que lideraba Jorge Bergoglio, cura peronista cercano a Guardia”.

La Iglesia trabajaba en el escenario político completo, a izquierda y derecha; querían complicar a Perón en todos los espacios para instalar el modelo político italiano de posguerra. Según ellos, la realidad pasaba por el tamiz de lo que algunos denominaban el lonardismo, la corriente que en el ’55 intentó crear una democracia cristiana para realizarla en el peronismo. Pero ese proyecto demandaba congelar a Perón y dejar al peronismo vacío de contenidos, sin liderazgo histórico. De ese modo, el fantasma del nacionalismo católico del ’55 parecía retornar con una novedad: ahora estaba a la izquierda de la sociedad. Perón decía que esa corriente estaba en manos de los colorados, por el color de los trajes de los obispos, los dueños del partido en la Iglesia. Y decía que era un gran movimiento histórico, que en la Argentina pretendía reemplazar al peronismo. Ésa era la DC, a la que el general calificaba como ‘la masonería blanca’ porque entre sus cuadros había gente de la masonería”. [Pp. 87-88]


“Julio Bárbaro sostuvo siempre la complicidad de la Revolución Argentina con el lanzamiento de la guerrilla en el país. ‘No es, como dicen algunos, que Perón inventa la guerrilla, la guerrilla la inventa Onganía. Perón quiso tomar esa violencia y darle un encuadre político, nacionalizarla’” (Repotaje en Siete Días, septiembre 1984) [P. 94]


“Días después de la desaparición de Aramburu, en tanto no se sabía nada de su suerte, el nuevo delegado de Perón, Jorge Daniel Paladino, recibió a Gandhi
(un militar amigo de Aramburu) y al general Bernardino Labayrú en su oficina de la calle Tucumán, frente al comité radical de Capital. Paladino convocó a Mario Gurioli, de Guardia de Hierro, para que fuera testigo del encuentro. Labayrú tomó la palabra y fue terminante: los amigos de Aramburu estaban convencidos de que el peronismo no tenía nada que ver con el secuestro. Juntamente con Gandhi acusaron a Onganía, Bobby Roth, a Darío Sarachaga, del Ministerio del Interior, y al ministro Francisco Imaz, de ser responsables del hecho. Según Gurioli, Gandhi dijo: ‘Sarachaga lo recibió directamente a (Mario) Firmenich varias veces y su ingreso quedó consignado en los libros de gobierno cada vez que entró’”. [P. 110]


“Cuenta Grabois que en 1969 su padre junto a otros –entre ellos el estudiante Jorge Sivak- se entrevistaron con el ministro del Interior Francisco Imaz para interesarse por la suerte de sus hijos detenidos. En la ocasión, los recibió el joven colaborador del ministro, Mario Eduardo Firmenich”. [P. 141]


El Operativo Dorrego.

“La nueva etapa profundizó en el gabinete diferencias entre López Rega y Eduardo Massera, quien, ya ungido titular de la Marina, se mostró molesto con el Operativo Dorrego, realizado en octubre y en el que participaron 4 mil militantes y 8 mil jóvenes de la Tendencia. Luego de ese encuentro, militares y Montoneros se reunieron a estudiar la continuidad del operativo después de hacer una evaluación positiva de él; allí surgió la idea de sumar a Montoneros como milicias populares al Ejército profesional. Estaban presentes el comandante Carcagno, los coroneles Jaime Cesio y Carlos Dalla Tea, Firmenich, Perdía y Quieto. Detrás de esos militares, acechaba el coronel Albano Harguindeguy, que impulsó las jornadas de Dorrego y tenía entre manos, con el ala liberal de su fuerza, un proyecto de golpe de Estado. La ilusión de Montoneros terminó en noviembre (de 1973) cuando Perón, enterado del proyecto de convertir a los montos en milicianos del Ejército, actuó sin darles tiempo a reaccionar: “Aquí el comandante en jefe soy yo, y nadie hace una reunión así detrás de mí”, dijo y relevó a Carcagno. El ministro de Defensa del gobierno, Ángel Federico Robledo, se enteró de esa iniciativa por el presidente. En su libro El presidente que no fue (p. 802), Miguel Bonasso sostiene que en la reunión se trató con Carcagno la unidad Montoneros-Ejército para dar un golpe en caso de que, luego de morir Perón, López Rega asaltara el poder convirtiendo a Isabel en una pantalla. Se habló de un levantamiento cívico-militar. Bonasso acusa al general Dalla Tea de haber sido quien avisó a Jorge Antonio, que fue a ver a Perón y le transmitió la información”. [P. 189]

“El plan, lanzado oficialmente por el gobernador de Buenos Aires Oscar Bidegain, contaba con dos cuadros opuestos en el comando cotidiano de las operaciones: el montonero Norberto Habegger (que figuraba con su seudónimo de Ernesto Gómez) y el entonces coronel Albano Harguindeguy. Dos personajes que compartieron el ‘rancho’ y hablaron muchas veces sobre las incógnitas de un futuro en el que volverían a encontrarse”. (Miguel Bonasso, El presidente que no fue, Planeta, 2002, p. 795) [P. 200]

“En realidad, el golpe (al gobierno de Isabel) aparecía como una posibilidad más cercana, de manera que el apoyo (de GdeH) al gobierno era casi un modo de alargar una agonía inevitable. Álvarez entendía que el golpe sería producto del enfrentamiento velado entre el Ejército, que presuntamente acordaba con Montoneros, y la Marina. En ese encuadre, el Operativo Dorrego se convertía en una acción propia de un derrotero que reafirmaba las comentadas vinculaciones de las huestes de Firmenich con el Ejército. Dicha construcción se suponía que había nacido en el caso Aramburu”. [P. 214]

“En Córdoba, el intendente guardián Cacho Coronel mantenía una fluida relación con el titular del III Cuerpo de Ejército, general Carlos Eugenio Salgado. ‘Él no quería el golpe (de 1976) y me comentaba que los liberales lo preparaban –recordó Coronel-. Pertenecía a una minoritaria línea nacional legalista en el Ejército; estaba orgulloso de que Perón hubiera sido un militar’. El 5 de enero, en cercanías de Tafí del Valle, Tucumán, Salgado murió al caer el avión que lo transportaba. Las causas del accidente nunca fueron aclaradas y corrió el rumor de que se trató de una operación interna del Ejército para sacarse de encima a Salgado, en la que Montoneros se habría hecho cargo de la acción. Tras su muerte, quedó abierto el camino para el general golpista Luciano Benjamín Menéndez en el III Cuerpo. Cacho Coronel inauguró meses después una plaza que recordaba a Salgado, y luego del golpe Menéndez le cambió el nombre y encarceló al guardián por cinco años”. [Pp. 218-219]

(Luego del golpe) “Las Fuerzas Armadas y los paramilitares no tenían muchos pruritos a la hora de reprimir y matar. Todos buscaban a la izquierda sin sutilezas, era el gran enemigo y lo querían destruido. El Ejército tenía cierto cuidado con Montoneros y su centro de búsqueda eran los militantes del ERP. La Marina iba por izquierdistas y Montoneros, y mantenía una tregua con GH”. [P. 221]

“Martin Andersen, en su libro Dossier Secreto. El mito de la guerra sucia (Planeta, 1993, p. 189), cuenta que el coronel Ernesto Nabo Barreiro le confió que ‘el debate dentro del Ejército sobre si los montos eran nacionalistas o marxistas subsistía, hasta el ataque a Formosa’. En Galimberti (Ed. Norma, Bs. As., 2000) Roberto Caballero y Marcelo Larraquy aseguran que éste no participó en el hecho por su relación con el general Carlos Dalla Tea, quien ‘era jefe de la Séptima Brigada de Corrientes y entre las unidades a su mando, estaba el Regimiento 21 de Formosa…’ (246). Los autores recuerdan que por Rodolfo Walsh la conducción nacional de Montoneros tuvo seis meses antes del golpe la ‘Orden de Batalla del 24 de marzo’, que habría entregado al escritor el hijo del general Numa Laplane (264), lo que no se hizo público. Cacho Coronel dice que es posible que –como en el caso del general Salgado- los oficiales de Formosa no quisieran el golpe y el ataque bien pudo ser una trampa en la que cayó el conjunto de la organización guerrillera, salvo quienes lo sabían de antemano. Para los guardianes, como lo plantea en su libro Martin Andersen, los vínculos entre sectores del Ejército y Montoneros eran evidentes”. [P. 237]

EL PROTOKIRCHNERISMO

Hoy como ayer. Los "dueños" de la Plaza.

"La incorporación de trabajadores y vecinos (a GdeH) era muy importante. Y eso preocupaba a los miembros de la conducción montonera, que consideraban que los gremialistas eran burócratas y que los militantes de masas eran poco menos que cobardes que temían a las armas. Desconocían los lazos que producía la pertenencia al peronismo. Imaginaban hacerse del movimiento y obligar al general a someterse a una conducción alternativa con la imagen de Evita por delante, con el propósito de marcar un límite, una diferencia desde donde proyectarse: ‘Si Evita viviera sería montonera’. Se impondrían a pura prepotencia en la calle porque, después de todo, habían definido en sus análisis que el general no era, como ellos, un revolucionario, en términos semejantes a ciertos planteos de la izquierda. En Córdoba, los guardianes universitarios replicaban a las consignas de los montos, recordando el origen católico de la orga y sus vinculaciones con la Orden: ‘Si Jesús viviera, sería jesuita’, una sutileza”. [P.127]

“Si Montoneros era parte del gobierno de Cámpora y tenía a su cargo el Ministerio del Interior (a cargo de Esteban Righi), la Policía Federal y la bonaerense (a cargo de Julio Troxler), resulta inexplicable que no hayan apelado a ese poder del Estado para evitar la violencia. La organización estaba en el gobierno pero sus líderes continuaban situándola en la oposición sin observar que la llegada de Perón resignificaba el escenario político argentino”. [P. 197]

“La proyección política de la Iglesia se dividió en dos frentes: uno gorila y otro popular. Bárbaro los define como ‘los curas con los pobres, los obispos con los ricos’. Por eso, es posible establecer que los montos surgen de esas contradicciones y que, con el presunto crimen de Aramburu, introducen al peronismo un elemento que hasta entonces era propio de los gorilas: la venganza. Ese sentimiento era desconocido en el peronismo: no existía un solo antecedente de un hecho de venganza y menos de un magnicidio”. [P. 129]

“’Hay mucha gente que se pudo salvar por la intervención de Bargoglio’, dijo Sily. Si bien existen cuestionamientos sobre el jesuita, quienes lo conocen entienden que su serena actitud peronista, no expuesta públicamente, ha sido una de las claves para entender ataques a derecha e izquierda que se consideran infundados”. (v.gr., Verbitsky) [P. 226]


PERÓN Y LOS MONTONEROS.

La parábola de los pájaros.

“En primer término, llevó a los cuatro invitados (de GdeH) al living (de Puerta de Hierro) y conversaron allí unos diez minutos. Luego los invitó a pasar al comedor a tomar un café mientras continuaba el intercambio, y finalmente, cuando no habían podido asimilarse al encuentro, los llevó al jardín. Desde un jaulón ubicado en la cocina, veinte canarios hacían su recital.

“’Ese día a la tarde estábamos nosotros con Hernández (Montonero) y Muniz Barreto (el empresario antiperonista financista de Montoneros) en una galería ubicada al costado de la quinta –evocaría Álvarez-, donde había un jaulón con un montón de jilgueros’. Perón los escrutaba al acercarse al jaulón de los jilgueros donde señaló a uno de ellos.

“-‘Éste es un jilguero… y éste –señaló a un pájaro que era diferente- no es de acá, pero raciona acá. Así que yo le doy de comer igual a pesar de que, como les decía, no es de acá’”. [P. 156]

Cámpora.

“Mario Bosco, el amigo de Héctor Tristán, relató que en el último encuentro de Tristán con Perón en Madrid, Perón criticó severamente a los hijos de Cámpora, a quienes veía cercanos a la Tendencia. “Son unos hijos de puta”, les dijo a Tristán y Bosco. Sin embargo, en su juego pendular, el propio general había convocado a esa alianza para verla “en la cancha”. Bosco señaló que Perón, en cambio, tenía un gran afecto y respeto por Solano Lima”. [P. 166]


Frente a frente.

Perón, 21 junio 1973 (refiriéndose a Ezeiza): “Los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro movimiento o tomar el poder que el pueblo ha reconquistado se equivocan. Ninguna simulación o encubrimiento, por ingeniosos que sean, podrá engañar al pueblo que ha sufrido lo que el nuestro y que está animado por una firme voluntad de vencer”. [P. 198]

“Desde Guardia, el debate se recalentó y tanto Álvarez como Bellomo y Tristán empezaron a debatir con los montos el tema de la violencia; estaban convencidos de que iba a entorpecer el proyecto de Perón. Esa distancia era compartida por otros sectores del peronismo y la izquierda, como el Partido Socialista de la Izquierda Popular, de Abelardo Ramos, y el trotskismo de Nahuel Moreno; hasta el Partido Comunista era crítico de esa violencia. Una de la claves de esa mirada sobre la cuestión armada era el concepto que cada uno tenía del papel de Perón. Para unos era el conductor indiscutido de un movimiento nacional; para otros, un líder que se debía descabezar acercándose a sus posiciones bajo el lema de ‘si no puedes con tu enemigo, únete a él’, con el propósito último de quedarse con su poder. No era descabellado tal vez pensar en hacerse del peronismo a lo guapo –armas en mano-, pero no es menos cierto que dichas exploraciones no habían cesado desde antes de 1955 y, en cada caso, habían fracasado. Lo había hecho la Iglesia, lo ensayaban sectores políticos aliados a los militares tras la frustración de Frondizi y lo volvieron a intentar los amigos de Onganía. La única originalidad estaba dada por el hecho de que, siempre, hacerse del movimiento había sido una aventura que iba de la derecha al centro; en ese momento, en cambio, se buscaba copar por izquierda”. [P. 131]

“Los muchachos de Firmenich encaraban una conducción alternativa que consistía en usar a Perón para afirmar la organización y ganarle el poder de decisión. ‘Ellos pretendían que él se hiciera cargo del pensamiento de la orga: digo, soy peronista y luego no hago lo que dice Perón; yo pensaba diferente y tenía una decisión ética: si estoy en el peronismo, para mi inserción, me hago cargo de que Perón es el conductor, no puedo pretender que él se haga cargo de mi pensamiento’” (Roberto Pajarito Grabois, líder del FEN, luego integrado a Guardia) [P. 133]

“Según los dirigentes del FEN a nivel nacional, Montoneros pretendía insertar una organización como conducción alternativa en le peronismo para superar la instancia del líder, un viejo al que consideraban gagá. El alternativismo, entonces, consistía en incorporar al peronismo una organización de vanguardia de tipo leninista, de estructura vertical. A esta concepción se sumaban las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuyos principales cuadros provenían del Partido Comunista, como su líder Roberto Quieto, y mantenían una rígida disciplina”. [P. 141]